Salmo 45,2-3.5-6.8-9
El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios, el Altísimo consagra su morada.Teniendo a Dios en medio, no vacila; Dios la socorre al despuntar la aurora.
El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro alcázar es el Dios de Jacob.Venid a ver las obras del Señor, las maravillas que hace en la tierra: pone fin a la guerra hasta el extremo del orbe.
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (3,9c-11.16-17):
Lectura del santo evangelio según san Juan (2,13-22):
HOMILIA
La basílica del Santísimo Salvador y de San Juan fue fundada por el papa Melquíades (311-314) sobre la colina romana de Letrán en un terreno ofrecido por el emperador Constantino. Desde el siglo XII se viene celebrando el aniversario de su dedicación con una fiesta litúrgica, como la que celebramos hoy, primero sólo en Roma y luego por toda la Iglesia del rito romano, por ser considerada la iglesia madre de todas las iglesias de la ciudad de Roma y del urbe universal.
La celebración es importante porque celebra la iglesia del Papa como obispo de Roma. Por años fue la residencia oficial del papa hasta 1309 cuando el papa trasladó su residencia a Avignon en Francia. La Iglesia de Letrán fue el centro de cinco concilios ecuménicos. Primero fue dedicada al Señor como Salvador y luego en honor de San Juan Bautista.
La liturgia subraya el significado de la Iglesia-edificio como signo visible
La casa del pueblo de Dios, en lo que refiere a la e3structura-edificio, dignidad es algo que debemos tomar muy en serio todos los creyentes, pues en ella renace a la vida divina y en ella serán bendecidos para su último éxodo pascual hacia la patria del cielo. En la casa de todos y como tal debe ser cuidada y custodiada con amor; también en su aspecto exterior.
El misterio de la Iglesia se remonta más allá de la historia. Son muchos los textos que hablan de eso: “el nos eligió en Cristo antes de la creación del mundo para que fuéramos su pueblo y nos mantuviéramos sin mancha en su presencia … misterioso plan, escondido “desde el principio de los siglos en Dios” (Efesios 1,4 y 3,9) Su preexistencia en la presencia de la sabiduría de Dios indica la “naturaleza metahistórica (más allá de la historia de la Iglesia). Las formas de la vida social son pasajeras, pueden existiré o no, pero la iglesia no depende de la historia, irrumpe en el mundo precisamente porque su génesis-origen) está en otro lugar. La Iglesia escondida desde toda la eternidad” en el cielo, escondida en toda la eternidad de Dios, preiniciada en el paraíso, prefigurada en Israel, desciende del cielo, entra en la historia en Jerusalén el día de Pentecostés. Es la manifestación gradual de lo que está escondido y se dirige hacia “la plenitud del que llena plenamente el universo” )Efesios 1,21). Todas las creaturas en la tierra y en los cielos doblan la rodilla y convergen en la plenitud de Cristo total.
Por eso al celebrar la fiesta de la Iglesia de San Juan de Letrán Pablo nos recuerda: “El templo de Dios es santo, y éste templo sois vosotros”. (1 Corintios 3,17)
La purificación del templo fue vista por los discípulos con un signo profético de la acción de Dios. El templo se entendía comoi el lugar de la morada de Dios edn medio de su pueblo. Cuando Dios sacó al pueblo de la esclavitud de Egipto, los llevó por medio del mar al monte Sinaí donde hizo una alianza y le dio una manera nueva de vivir, los 10 Mandamientos (Exodo 20,1-17). Le dio a Mois´’es la adoración y lo hizo su templo, o tienda de la reunión, que luego reemplazó con el templo. En el Nuevo Testamento y nos dijo “que servía de copia del templo de Dios en el cielo” (Hebreos 8,5). La limpieza de Jesús del templo es un signo profético de todo lo que deseaba hacer de nosotros.
Siempre busca limpiarnos del pecado y hacer un templo vivo del Espíritu santo (1 Corintios 6,9) La pregunta que debemos hacernos es ¿“queremos ser santos como Dios es santo? Jesús se refiere al templo de Dios "como casa de negocio)" Juan 2,16) y “cueva de ladrones” (Marcos 11,17) Eso fue lo que hizo usando la fuerza echando a los vendedores del templo. El profeta Malaquias (3,1-4) habla de la purificación de los hijos de Leví, los sacerdotes, por eso Jesús recuerda a sus discípulos lo que dice el salmo 69: “El celo por tu casa me consume”. Y esto tenemos que entenderlo como una profecía misánica. Allí vieron los discípulos al Mesías que quema con celo la casa de Dios. Las autoridades judías le exigieron a Jesús u signo de dios para que probara que tenía autoridad para actuar como lo hizo. De lo contrario lo iban a acusar de impostor. Y Jesús les responde con su muerte en la ceruz, entendiendo que su cuerpo es el verdadero templo de dios. “Destruyan este templo y en tres días lo resucitaré”. Los judíos no entendieron que Jesús cuando hablaba del templo se refería a su propio cuerpo. Su cuerpo tenía que ser destruido para mostar el lugar de Dios entre nosotros. A través de su muerte y resurrección no solamente Jesús nos reconcilia con Dios, sino que también nos llena del Espíritu Santo y nos hace templos del Dios verdadero, dirá Pablo en 1 Corintios 6,19-20) La palabra de dios ilumina nuestra mente y purifica nuestros corazones para que le ofrezcamos la verdadea adoración y gocemos de su presencia ahora y siempre. ¿Estamos llenos de celo por la casa de Dios, el templo de Dios, Cristo?
Podemos responder hoy con nuestra oración. Señor Jesús, tú nos abriste la puerta de la casa de Dios y nos permitiste entrar con confianza y orar en espíritu y verdad. Déjnos acercarnos a tu trono de gloria y alegría.
ORACION
Oh Dios que diriges y santificas a tu Iglesia, acoge nuestro canto en este día de fiesta. Este lugar es signo del misterio de la Iglesia santificada por la sangre de Cristo, escogida por él como esposa, virgen por la integridad de la fe, madre siempre fecunda por el poder del Espíritu. Iglesia santa, viña elegida del Señor; la Iglesia bienaventurada, la morada de Dios entre los hombree: Iglesia sublime, ciudad elevada sobre el monte, clara a todos por su fulgor, donde resplandece como lámpara perenne el Cordero y donde se eleva festivo elo coro de los bienaventurados,}. Ahora, oh Padre, envuelve en tu santidad esta Iglesia, a fin de que sea un lugar santo para todos.

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