Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



lunes, 13 de diciembre de 2010

TIEMPO DE ADVIENTO DICIEMBRE 13, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura del libro de los Números (24,2-7.15-17a):
En aquellos días, Balaán, tendiendo la vista, divisó a Israel acampado por tribus. El espíritu de Dios vino sobre él, y entonó sus versos: «Oráculo, de Balaán, hijo de Beor, oráculo del hombre de ojos perfectos; oráculo del que escucha palabras de Dios, que contempla visiones del Poderoso, en éxtasis, con los ojos abiertos: ¡Qué bellas las tiendas de Jacob y las moradas de Israel! Como vegas dilatadas, como jardines junto al río, como áloes que plantó el Señor o cedros junto a la corriente; el agua fluye de sus cubos, y con el agua se multiplica su simiente. Su rey es más alto que Agag, y su reino descuella.»Y entonó sus versos: «Oráculo de Balaán, hijo de Beor, oráculo del hombre de ojos perfectos; oráculo del que escucha palabras de Dios y conoce los planes del Altísimo, que contempla visiones del Poderoso, en éxtasis, con los ojos abiertos: Lo veo, pero no es ahora, lo contemplo, pero no será pronto: Avanza la constelación de Jacob, y sube el cetro de Israel.»
Salmo 24,4-5ab.6-7bc.8-9
Señor, instrúyeme en tus sendasSeñor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas: haz que camine con lealtad; enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador.
Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas; acuérdate de mí con misericordia, por tu bondad, Señor. El Señor es bueno y es recto, enseña el camino a los pecadores; hace caminar a los humildes con rectitud, enseña su camino a los humildes.
Lectura del santo evangelio según san Mateo (21,23-27):
En aquel tiempo, Jesús llegó al templo y, mientras enseñaba, se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo para preguntarle: «¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad?»Jesús les replicó: «Os voy a hacer yo también una pregunta; si me la contestáis, os diré yo también con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan ¿de dónde venía, del cielo o de los hombres?»Ellos se pusieron a deliberar: «Si decimos "del cielo", nos dirá: "¿Por qué no le habéis creído?" Si le decimos "de los hombres", tememos a la gente; porque todos tienen a Juan por profeta.»Y respondieron a Jesús: «No sabemos.»Él, por su parte, les dijo: «Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto.»

HOMILIA

Números 24,2-7.15-17a: Avanza la constelación de Jacob Salmo 24: Señor, instrúyeme en tus sendas Mateo 21,23-27: ¿El bautismo de Juan, de dónde venía?

La manera de actuar de Jesús asombra a las autoridades judías y a ese judaísmo oficial se enfrenta Jesús. Y les niega una respuesta, sabiendo que cualquier cosa que les diga no los va a convencer, pues ya sean opuestos a su ministerio de una manera incrédula y negativa. El tema fundamental es el tema de la autoridad, pues buscan la oportunidad poara condenarlo, pero el pueblo al escuchar a Jesús reconoce su autoridad, aunque no saben que es el Hijo de Dios. Jesús poned una condición para responder, la condición de Jesús alude al bautismo de Juan. Este ha sido central en nuestra reflexión en el tiempo de Adviento. El bautismo de Juan procedía del cielo e invitaba a la conversión. Podemos preguntarnos si realmente estamos proclamando nuestra fe en Jesús, testimoniado desde una defensa del tema de la vida. Reconocer la autoridad de Jesús es creer en él y todo lo que implica este proyecto.

La primera lectura de hoy se basa en la fe, en el tiempo del camino por el desierto, Balaak, rey de Moab, para oponerse al paso de los judíos por sus tierras bu7sca a un profeta pagano para que los maldiga, pero el himno del libro de los Números proclama la prosperidad y la fecundidad el Israel, con la imagen de un campamento de hermosas y ricas tiendas y un paisaje de plantas frondosas y abundancia de agua que indican la vitalidad (16-17) y un próximo oráculo que habla de una visión idealizada de la monarquía davídica, destinataria de las promesas divinas pr4sentadas por el profeta Natán (2 Samuel 7) y constituye el origen del mesianismo real. Balaán debe profetizar el gran futuro de Israel signo concreto de la fidelidad divina a la promesa dada a David.

“Una estrella sale de Jacob, un centro surge de Israel” (17) El cetro es cloamaente símbolo de la realeza, la estrella, sin embargo, hay que vincularla a una idea difusa de la antigüedad: la aparición de un nuevo astro que significaría el nacimiento de un rey o un gran acontecimiento de la historia. Comienza aquí en el Antiguo Testamento el motivo difundido en el mundo judíos inter testamentario de la estrella como símbolo del Mesías, el “hijo de la estrella.”

En el evangelio las autoridad judías le preguntan con qué autoridad actúa, pero les pregunta sobre el bautismo de Juan. La pregunta de Jesús no es una eswcapatoria táctica de Jesús, se trata más bien de hacer una serie invitación a la conversión, tomar partido por la predicación de Juan, que había predicado el llamado a la conversión. La predicción de Juan ponía a los jefes religiosos en una situación análoga a la deseada por Jesús. Su negativa a responder manifiesta su mala voluntad, de actuar con cálculos políticos de conveniencia (25-26), olvidando que la primera obligación de los jefes, como de cualquier fiel, es la conversión. De lo contrario Dios puede callar ante el incrédulo, como siguiere la afirmación final de Jesús: “Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago estas cosas. Lo mismo afirma el libro de los Números hoy: “Dichosos el que escucha la Palabra de Dios y conoce la ciencia del Altísimo, (Números 24, 4.16).

ORACION

Como hiciste con Balaán, oh Padre, descorre el velo de nuestros jojos, para que podamos admirar las maravillas que haces en medio de tu pueblo y para que se alegre nuestro corazón con y por tu pueblo, que adquiriste y formaste en tu Hijo.

Como hiciste con Balaán, oh Padre, descorre el velo de neustro9s ojos para que pagamos acoger en la fe a tu Hijo que viene. Que sea él la estrella que nos guía en el camino y nos colma de gozo. Que tu luz disipe las tinieblas de nuestro corazón, cuando damos vuelta a nuestros cálculos y lógicas que ignoran tu soberanía sobre de nuestras preocupaciones que se mueven no por tu santo temor, sino por el deseo miope de conservar nuestro temor, sino por el deseo miope de conservar nuestros ridículos proyectos.

Ahora, como hiciste antaño con Balaán, obligándole a profetizar a favor de tu pueblo, Padre, ayudándonos a recordar que sólo tu planes tienen éxito y que nada se puede oponer a tu querer soberano.

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