Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas; acuérdate de mí con misericordia, por tu bondad, Señor. El Señor es bueno y es recto, enseña el camino a los pecadores; hace caminar a los humildes con rectitud, enseña su camino a los humildes.
HOMILIA
Números 24,2-7.15-17a: Avanza la constelación de Jacob Salmo 24: Señor, instrúyeme en tus sendas Mateo 21,23-27: ¿El bautismo de Juan, de dónde venía?
La manera de actuar de Jesús asombra a las autoridades judías y a ese judaísmo oficial se enfrenta Jesús. Y les niega una respuesta, sabiendo que cualquier cosa que les diga no los va a convencer, pues ya sean opuestos a su ministerio de una manera incrédula y negativa. El tema fundamental es el tema de la autoridad, pues buscan la oportunidad poara condenarlo, pero el pueblo al escuchar a Jesús reconoce su autoridad, aunque no saben que es el Hijo de Dios. Jesús poned una condición para responder, la condición de Jesús alude al bautismo de Juan. Este ha sido central en nuestra reflexión en el tiempo de Adviento. El bautismo de Juan procedía del cielo e invitaba a la conversión. Podemos preguntarnos si realmente estamos proclamando nuestra fe en Jesús, testimoniado desde una defensa del tema de la vida. Reconocer la autoridad de Jesús es creer en él y todo lo que implica este proyecto.
La primera lectura de hoy se basa en la fe, en el tiempo del camino por el desierto, Balaak, rey de Moab, para oponerse al paso de los judíos por sus tierras bu7sca a un profeta pagano para que los maldiga, pero el himno del libro de los Números proclama la prosperidad y la fecundidad el Israel, con la imagen de un campamento de hermosas y ricas tiendas y un paisaje de plantas frondosas y abundancia de agua que indican la vitalidad (16-17) y un próximo oráculo que habla de una visión idealizada de la monarquía davídica, destinataria de las promesas divinas pr4sentadas por el profeta Natán (2 Samuel 7) y constituye el origen del mesianismo real. Balaán debe profetizar el gran futuro de Israel signo concreto de la fidelidad divina a la promesa dada a David.
“Una estrella sale de Jacob, un centro surge de Israel” (17) El cetro es cloamaente símbolo de la realeza, la estrella, sin embargo, hay que vincularla a una idea difusa de la antigüedad: la aparición de un nuevo astro que significaría el nacimiento de un rey o un gran acontecimiento de la historia. Comienza aquí en el Antiguo Testamento el motivo difundido en el mundo judíos inter testamentario de la estrella como símbolo del Mesías, el “hijo de la estrella.”
En el evangelio las autoridad judías le preguntan con qué autoridad actúa, pero les pregunta sobre el bautismo de Juan. La pregunta de Jesús no es una eswcapatoria táctica de Jesús, se trata más bien de hacer una serie invitación a la conversión, tomar partido por la predicación de Juan, que había predicado el llamado a la conversión. La predicción de Juan ponía a los jefes religiosos en una situación análoga a la deseada por Jesús. Su negativa a responder manifiesta su mala voluntad, de actuar con cálculos políticos de conveniencia (25-26), olvidando que la primera obligación de los jefes, como de cualquier fiel, es la conversión. De lo contrario Dios puede callar ante el incrédulo, como siguiere la afirmación final de Jesús: “Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago estas cosas. Lo mismo afirma el libro de los Números hoy: “Dichosos el que escucha la Palabra de Dios y conoce la ciencia del Altísimo, (Números 24, 4.16).
ORACION
Como hiciste con Balaán, oh Padre, descorre el velo de nuestros jojos, para que podamos admirar las maravillas que haces en medio de tu pueblo y para que se alegre nuestro corazón con y por tu pueblo, que adquiriste y formaste en tu Hijo.
Como hiciste con Balaán, oh Padre, descorre el velo de neustro9s ojos para que pagamos acoger en la fe a tu Hijo que viene. Que sea él la estrella que nos guía en el camino y nos colma de gozo. Que tu luz disipe las tinieblas de nuestro corazón, cuando damos vuelta a nuestros cálculos y lógicas que ignoran tu soberanía sobre de nuestras preocupaciones que se mueven no por tu santo temor, sino por el deseo miope de conservar nuestro temor, sino por el deseo miope de conservar nuestros ridículos proyectos.
Ahora, como hiciste antaño con Balaán, obligándole a profetizar a favor de tu pueblo, Padre, ayudándonos a recordar que sólo tu planes tienen éxito y que nada se puede oponer a tu querer soberano.

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