GENESIS 49,2,8-10
Júntense hijos de Jacob, oigan y escuchen a Israel, su padre.
3 Rubén, tú eres mi primogénito, mi vigor y el primer fruto de mi virilidad, pero rebosante de orgullo y de ímpetu. 4 Eres precipitado como las aguas: no te encumbrarás, tú que subiste al lecho de tu padre y deshonraste mi cama.
5 Simeón y Leví son hermanos, sus cuchillos fueron instrumentos de violencia.
6 Que nunca mi alma participe en sus intrigas, y que mi corazón esté lejos de su compañía, porque en su enojo mataron hombres, y en su furor desjarretaron toros. 7 Sea maldita su cólera porque es violenta, y su furor, porque fue cruel. Los dividiré en Jacob, y los dipersaré en Israel.
8 A ti, Judá, te alabarán tus hermanos, tu mano agarrará del cuello a tus enemigos, y tus hermanos se inclinarán ante ti.
9 ¡Judá es cachorro de león! Vuelves, hijo mío, de la caza. Se agazapa o se abalanza cual león, o cual leona, ¿quién se atreve a desafiarlo?
10 El cetro no será arrebatado de Judá ni el bastón de mando de entre sus piernas hasta que venga aquel a quien le pertenece y a quien obedecerán los pueblos.
SALMO 72,3-4,7-8,17
Que montes y colinas traigan al pueblo la paz y la justicia. él se apiada del débil y del pobre, él salvará la vida de los pobres; Bendito sea el Señor, Dios de Israel, pues sólo él hace maravillas. Bendito sea por siempre su nombre de gloria, que su gloria llene la tierra entera. ¡Amén, amén!
MATEO 1,1-17
1 Documento de los orígenes de Jesucristo, hijo de David e hijo de Abraham.
2 Abraham fue padre de Isaac, y éste de Jacob. Jacob fue padre de Judá y de sus hermanos.
3 De la unión de Judá y de Tamar nacieron Farés y Zera. Farés fue padre de Esrón y Esrón de Aram. 4 Aram fue padre de Aminadab, éste de Naasón y Naasón de Salmón.
5 Salmón fue padre de Booz y Rahab su madre. Booz fue padre de Obed y Rut su madre. Obed fue padre de Jesé.
6 Jesé fue padre del rey David. David fue padre de Salomón y su madre la que había sido la esposa de Urías.
7 Salomón fue padre de Roboam, que fue padre de Abías. Luego vienen los reyes Asá, 8 Josafat, Joram, Ocías, 9 Joatán, Ajaz, Ezequías, 10 Manasés, Amón y Josías.
11 Josías fue padre de Jeconías y de sus hermanos, en tiempos de la deportación a Babilonia.
12 Después de la deportación a Babilonia, Jeconías fue padre de Salatiel y éste de Zorobabel.
13 Zorobabel fue padre de Abiud, Abiud de Eliacim y Eliacim de Azor. 14 Azor fue padre de Sadoc, Sadoc de Aquim y éste de Eliud. 15 Eliud fue padre de Eleazar, Eleazar de Matán y éste de Jacob.
16 Jacob fue padre de José, esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo.
17 De modo que fueron catorce las generaciones desde Abraham a David; otras catorce desde David hasta la deportación a Babilonia, y catorce más desde esta deportación hasta el nacimiento de Cristo.
HOMILIA
Los días de la venida del Señor están cerca y las lecturas nos aproximan a ese feliz acontecimiento para la humanidad. Dios se hará presente en medio de nosotros y cumplirá sus promesas, y esto es nuestro rezo del tiempo de Adviento, cada día.
Hay un cambio notable en el profeta Isaías, su mensaje contra una aire universalista y lleno de entusiasmo por la ciudad de Sión concebida como el centro universal de la humanidad, desde el que Dios irradia su gloria. El profeta comienza con una invitación a practicar la justicia (1), porque es el cambio que indica la sabiduría capaz de conducir a la dicha (2) A continuación se proponen dos casos extremos, el extranjero y el eunuco, que podría pensarse que están excluido de las promesas de Dios. Después de la respuesta al eunuco, se dirige al extranjero (6-8) y se indica loa necesi8dad de una unión entre el culto y la vida como condición para poder acceder al servicio divino.
El profeta Isaías utiliza aquí el mismo que el Levítico usa para loos levitas respecto a los sacerdotes de la primera fila y de los extranjeros respecto a la comunidad cultural para servir al Señor, también el extranjero tendrá derecho a entrar en la comunidad cultual. Isaías 62,21 avanzará más indicando la elección de sacerdotes y levitas del Señor también entre las naciones.
La única condición para participar en el pueblo de Dios y en la asamblea cultual no es la pertenencia étnica, sino uan vida fiel a las exigencias de la alianza, ejemplarizada en el precepto dcel descanso sabático. Para todos Dios abre su casa, su templo, para que todos juntos experimenten su misericordia (7).
En el evangelio continuamos con el enfrentamiento de Jesús con las autoridades judía sobre Juan Bautista, que lo acusan de haber violado el sábado, curando al paralítico (Juan 5,16-18) En el fondo el debate entre Jesús y los jefes es el de la fe contra la incredulidad.
Después de haber probado que su actuar es participación de la acción del Padre, Jesús se enfrenta contra la incredulidad.
Después de haber probado que su actuar es participación de la acción del Padre, Jesús se enfrenta con el argumento de testimonio contra él y de la importancia de su revelación con el Padre. Su revelación es verdadera porque el Padre testimonia en su favor por medio de sus obras. Aunque sus interlocutores no pueden acceder a ese nivel de testimonio, sí puede referirse al testimonio de Juan Bautista. El cuarto evangelio habla muchas veces de Juan Bautista en su calidad de testigo (Juan 8,6,8.15; 1,19-35; 3,22-30), y au7nque también se reconocer, pero a la vez se relativiza. De hecho, aún afirmando que el Bautista fue “lámpara” ardiente y brillante (35), se recuerda que es sólo un hombre cuyo testimonio recibe fuerza de otro, del Padre. Y es el Padre quien testimonia a favor de Jesús, con ls Escrituras y co9n “las obras” mismas de Jesús, demostrando cómo sintonizan su hacer a favor de la vida y la libertad de la humanidad (ver versículo 17; “Mi Padre trabaja iempre, por eso yo trabajo también”.)
Por eso Isaías advierta a los judíos hoy: “Así dice el Señor, Guardad el derecho, actuad con rectitud.” (Isaías 56,1), cosa que las autoridades judías no hacen.
ORACION
“Que tu gracia, Señor, nos preceda y nos acompañe siempre; así, a los que anhelamos vivamente la venida de tu Hijo, nos obtenga la salvación para la vida presente y futura”. Así, Señor, oro yo también con tu Iglesia, en este día, pidiéndote que me aumentes el deseo de ti. Así podré alegrarme con la voz del Bautista, que me anuncia la inminente venida de tu Hijo y gozar de loa luz de su lámpara que me hace caminar al encuentro de Jesús, Dios que viene.
Apero sobretodo te alabo porque en Cristo me has concedido tantos hermanos, que no eran de la estirpe de Israel, unos labios puros para alabarte y un corazón nuevo para adorarte, y con Jesús hemos obtenido un puesto en tu casa, un puesto como el de los hijos. Ahora con las palabras del profeta Isaías proclamo que “tú salvación está próximo a llegar; tu justicia al punto de revelarse”.

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