Salmo 22,1-3a.3b-4.5.6
Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa.
Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término.
Lectura del santo evangelio según san Mateo (15,29-37):
HOMILIA
Isaías 25,6-10a: El Señor invita a su convite Salmo 22: Habitaré en la casa del Señor por años sin término. Mateo 15,29-37: Me da lástima esta gente, porque no tiene qué comer.
Mateo nos muestra en el evangelio de hoy dos signos del proyecto del reino dado.
Por eso Isaías comienza con la imagen del banquete, uno de los signos fundamentales para expresar la comunión, el diálogo, la fiesta, la victoria. El banquete anunciado por Isaías para el fin de los tiempos celebra la victoria de Dios sobre los poderes que esclavizan al hombre, proclamando su realeza universal. El lugar del banquete, abierto a todos los pueblos, es también bastante3 significativo. Se trata de Sión, lugar simbólico de la elección de Israel.
En el banquete el Rey ofrece regalos a los invitados, a la usanza de los reyes y príncipes al ser entronizados. El primer regalo es su presencia, su manifestación a los pueblos que antes caminaban como ciegos: “Arrancará en este monte el velo que cubría la faz de todos los pueblos” (7). A este don sigue otro más llamativo: aniquilará la muerte. A continuación Dios, amorosamente, enjugará las lágrimas de todos los rostros, consolará a todos de su dolor. ¡Este es un tercer regalo personalizado!
Esta esperanza estriba exclusivamente en la promesa de Dios y no en las conjeturas del hombre sobre su futuro, como subraya el versículo 8; “Lo ha dicho el Señor.” En este punto desborda el himno de alabanza por la victoria del Señor, quien, aun antes de derrotar a los enemigos, se constituye en salvación del pueblo que ponga en dios su esperanza: “Este es nuestro Dios, de q uien esperamos la salvación.” (9).
Lo que marca el milagro de la multiplicación de los panes es la misericordia de Jesús que cura los enfermos (30) Y que da a todos su alimento, signo del banquete mesiánico.
Su misericordia es la que se cuenta de lo que loo9s discípulos no advierten: el hambre y la debilidad de sus oyentes. Por eso Jesús antes de actuar, convoca a sus discípulos, para que participen en su visión comp0asiva de los pobres y necesitados (32).
El hecho de pocos antes el evangelista nos haya narrado el viaje de Jesús a tierra extranjera (Mateo 14,13-21) Nos hace pensare que el gentío le sigue desde lejos y pertenece al pueblo pagano. Mateo aún siendo consciente de que la misión universal es postpascual (vean Mateo 28,18-20), quiere subrayar la misericordia de Dios que se manifiesta en Jesús y se proyecta a todos los pueblos. En la primera multiplicación (Mateo 14,13-21) Jesús se manifestó como el buen pastor de Israel, haciendo visible la fidelidad de Dios con su pueblo. Ahora son todos los invitados al banquete mesiánico, incluso los paganos por la misericordia de Dios.
El pan que reparte recuerda el banque en el cual hay sitio para todos: el número “siete” de las cestas de pan sobrante, como el número “cuatro mil” de los comensales (los cuatro puntos cardinales) simboliza también el tema de la salvación universal que lleva a cabo Jesús. Observemos la disposición de Jesús en sus Palabras: “Me da lástima de esta gente.” (Mateo 15,32)
ORACION
Te bendecimos por el pan de cada día, signo de tu solicitud por nosotros.
Te pedimos que refuerces nuestra caridad para que en nuestro compartir y en el servicio, podamos ser auténticos testigos de tu gran corazón de pastor que sana y apacienta a sus ovejas.

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