Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



jueves, 3 de marzo de 2011

TIEMO ORDINARIO, MARZO 3, 2011

PALABRA DE VIDA

Lectura del libro del Eclesiástico (42,15-26):

Voy a recordar las obras de Dios y a contar lo que he visto: por la palabra de Dios son creadas y de su voluntad reciben su tarea. El sol sale mostrándose a todos, la gloria del Señor a todas sus obras. Aun los santos de Dios no bastaron para contar las maravillas del Señor. Dios fortaleció sus ejércitos, para que estén firmes en presencia de su gloria. Sondea el abismo y el corazón, penetra todas sus tramas, declara el pasado y el futuro y revela los misterios escondidos. No se le oculta ningún pensamiento ni se le escapa palabra alguna. Ha establecido el poder de su sabiduría, es el único desde la eternidad; no puede crecer ni menguar ni le hace falta un maestro. ¡Qué amables son todas tus obras! Y eso que no vemos más que una chispa. Todas viven y duran eternamente y obedecen en todas sus funciones. Todas difieren unas de otras, y no ha hecho ninguna inútil. Una excede a otra en belleza: ¿quién se saciará de contemplar su hermosura?

Salmo 32

La palabra de Dios hizo el cielo

Dad gracias al Señor con la cítara,
tocad en su honor el arpa de diez cuerdas;
cantadle un cántico nuevo,
acompañando a los vítores con bordones.

Que la palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra.

La palabra del Señor hizo el cielo,
el aliento de su boca, sus ejércitos;
encierra en un odre las aguas marinas,
mete en un depósito el océano.

Tema al Señor la tierra entera,
tiemblen ante él los habitantes del orbe:
porque él lo dijo, y existió,
él lo mandó y surgió.

Lectura del santo evangelio según san Marcos (10,46-52):

En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, el ciego Bartimeo, el hijo de Timeo, estaba sentado al borde del camino, pidiendo limosna.
Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar: «Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí.»
Muchos lo regañaban para que se callara. Pero él gritaba más: «Hijo de David, ten compasión de mí.»
Jesús se detuvo y dijo: «Llamadlo.»
Llamaron al ciego, diciéndole: «Ánimo, levántate, que te llama.»
Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús.
Jesús le dijo: «¿Qué quieres que haga por ti?»
El ciego le contestó: «Maestro, que pueda ver.»
Jesús le dijo: «Anda, tu fe te ha curado.»
Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.

HOMILIA

Comienza el texto de hoy celebrando la gloria de Dios en la naturaleza. La creación ha sido objeto desde el principio de una asombrosa admiración Dios. Hay un mensaje que se repite tres (“la obra del Señor está llena de su gloria: (16) y el final “?quién podrá cansarse de contemplar su gloria? (25). La palabra hebrea “kabod”, “gloria” emite algo pesado, a algo que se hace visible. La creación es considerada como una epifanía de Dios, como algo que le manifiesta, como sugiere así mismo el Salmo 19,2 “Los cielos narran la glroia de Dios”. Nuestro autor puede jactarse de contar con un fuerte apoyo por parte de la tradición para sostener su pensamiento.

En el mundo bíblico se apoya desde el principio cuando recuerda que “que por la Palabra del Señor fueron hechas sus obras” (15). Salta a la vista la alusión a Génesis 1, donde Dios crea el mundo con su Palabra: Dios dice y todo se hace. Entre los elementos de la creación se cita al sol, tal prosige a continuación admirando la sabiduría que regula al mundo. Por otra parte, se celebra a Dios como omnisciente. Asoma entre líneas el comienzo del salo 139, que aprecia precisamente este atributo divino: “Señor, tú me enseñas y me conoces, sabes cuándo me siento y me levanto, desde lejos penetras mis pensamientos. Tú adviertes si camino o si descanso, todas mis sendas te son conEl autor reconoce humildemente que sólo una mínima parte de la creación cae bajo la observación de los hombres. Efectivamente, pensemos en el microcrosmos, que todavía hoy sigue siendo bastante misterioso, a pesar de la continua y apasionada investigación científica de que es objeto. En la celebración de la gloria divina, se subraya la estabilidad y la contemplación de la gloria divina: “todos viven y permanecen para siempre, y en todo momento le obedecen. Todas las cosas de dos en dos, una frente a otra y nada has hecho deficiente. Una cosas sige a otra en excelencia, ¿quién puede cansarse de contemplar su gloria (23-25). Todas estas observaciones son de poca monta, sin embargo, son importantes, porque nos ayudan a comprender que el mundo no es fruto del azar ni está regido por fuerzas ciegas. Existe un Creador que es también providente ordenador que refleja en el cosmos su belleza y armonía.

Por eso brota de la garganta un grito espontáneo de extasiada admiración “!Qué deseable son tus obras!” (22) Verdaderamente, la creación es un escrito de belleza y de perfección, un “testo” siempre eficaz para vislumbrar la gloria de Dios. Esta, como enseña el libro del Eceliástico, se convierte en una continua oportunidad para hacernos cantores de Dios.

El punto del Evangelio es una de las tantas miserias que afligen a los hombres: se trata de un hombre ciego. Conocemos su nombre, Bartimeo, y la localidad donde vive, Jericó. Su condición le obliga adoptar una actitud pasiva: permanece sentado y vive al margen: “Estaba sentado junto al camino” (46) El paso de Jesús le da bríos y vitalidad a este hombre que grita: “Hijo de David, ten piedad de mi”. (47) Se trata de una jaculatoria que irrumpe desde la profundidad del sufrimiento y la humillación. Le pide a Jesús que se ocupa de él Es una jaculatoria bella y, desde el punto de vista teológico, densa. Vamos a examinarla. El hecho de haberse dirigido a Jesús nos hace comprender ya la confianza y loa estima que Bartimeo siente hacia el Maestro de Nazaret. Por otra parte, el título solemne “Hijo de David” era un atribuyo del Mesías. Por consiguiente, el ciego deja entender quien era él para Jesús. El Maestro prometido había de llevar a cabo una transformación radical, habría de ser la personificación de la salvación prometida por Dios,m que incluía la curación de los ciegos (ver Isaías 25,5).

La espera apasionada del Mesías inflamaba los ánimos y no faltaban los pretendidos mesías que turban le orden público (Hechos 5,36ss).

Las autoridades romanas siempre estaban alertas. Por otra parte el que habla es un ciego, ciertamente la persona menos indicada para formular afirmaciones teológicas comprometedora. El ciego grita más fuerte. El nio es un sordo y Jesús manda que le llamen. Le dicen: “Animo. Levántate, que te llama.” (49). Bartimeo recibe la oferta con entusiasmo. Ya no le importa lo que posee y abandona el manto para llegar a Jesús. Lo importante es él. Ambos están frente a frente Jesús de una manera correcta. La fe Bartimeo,. En este caso su testaruda constancia, ha producido el milagro. Ahora es un hombre transformado: está de pie y ve. La transformación completa llega con la nota final. Bartimeo se pone a seguir a Jesús. Deja de ser el ciego sentado al margen del camino y es evidente que sigue a Jesús por el camino. ¿A dónde? Por el camino que lleva a Jerusalén (11,1) a todos los hombres donde Jesús vivirá y morirá y resucitará a fin de permitir “verle” a todos los hombres( , es decir, darse cuenta de que él es quien da al mundo el impulso, la novedad.

Por eso se nos invita a repetir con el libro del Eclesiástico 42,22: “Que deseables son todas tus cosas-“.

ORACION

Los regalos que nos dan calman todas nuestras necesidades y, sin embargo, vuelven a ti sin perder nada.

El río cumple su trabajo cotidiano, corriendo entre campos y aldeas. Pero su corrienteJustificar a ambos lados incesante serpentea hacia ti por volver a los pies.

La flor endulza el aire con su aroma, pero su último servicio es ofrecerse a ti.

Días tras días, Señor de mi vida ¿te pondré yo mirar frente a fente? Juntas mis manos, ¿te miraré frente a frente, Señor de todos los mundos?

Bajo tu cielo inmenso, en silencio y soledad, con humilde corazón, ¿te miraré frente a frente?

Como una bandada de cigüeñas, día y noche, nostálgicas de sus nidos de la montaña, permite, Dios mío, que toda mi vida emprenda su vuelo a suhogar eterno, en una salutaci[on a Ti. (Tagore, el poeta hindú)

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