Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



lunes, 7 de marzo de 2011

TIEMPO ORDINARIO, MARZO 7, 2011

PALABRA DE VIDA

Lectura del libro de Tobías (1,3;2,1b-8):

Yo, Tobías, procedí toda mi vida con sinceridad y honradez, e hice muchas limosnas a mis parientes y compatriotas deportados conmigo a Nínive de Asiria. En nuestra fiesta de Pentecostés, la fiesta de las Semanas, me prepararon una buena comida.
Cuando me puse a la mesa, llena de platos variados, dije a mi hijo Tobías: «Hijo, anda a ver si encuentras a algún pobre de nuestros compatriotas deportados a Nínive, uno que se acuerde de Dios con toda el alma, y tráelo para que coma con nosotros. Te espero, hijo, hasta que vuelvas.»
Tobías marchó a buscar a algún israelita pobre y, cuando volvió, me dijo: «Padre.»
Respondí: «¿Qué hay, hijo?»
Repuso: «Padre, han asesinado a un israelita. Lo han estrangulado hace un momento, y lo han dejado tirado ahí, en la plaza.»
Yo pegué un salto, dejé la comida sin haberla probado, recogí el cadáver de la plaza y lo metí en una habitación para enterrarlo cuando se pusiera el sol. Cuando volví, me lavé y comí entristecido, recordando la frase del profeta Amós contra Betel: «Se cambiarán vuestras fiestas en luto, vuestros cantos en elegías.» Y lloré. Cuando se puso el sol, fui a cavar una fosa y lo enterré.
Los vecinos se me reían: «¡Ya no tiene miedo! Lo anduvieron buscando para matarlo por eso mismo, y entonces se escapó; pero ahora ahí lo tenéis, enterrando muertos.»

Salmo 111,1-2.3-4.5-6

Dichoso quien teme al Señor

Dichoso quien teme al Señor
y ama de corazón sus mandatos.
Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia del justo será bendita.


En su casa habrá riquezas y abundancia,
su caridad es constante, sin falta.
En las tinieblas brilla como una luz
el que es justo, clemente y compasivo.

Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos.
El justo jamás vacilará,
su recuerdo será perpetuo.

Lectura del santo evangelio según san Marcos (12,1-12):

En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes, a los escribas y a los ancianos: «Un hombre plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. A su tiempo, envió un criado a los labradores, para percibir su tanto del fruto de la viña. Ellos lo agarraron, lo apalearon y lo despidieron con las manos vacías. Les envió otro criado; a éste lo insultaron y lo descalabraron. Envió a otro y lo mataron; y a otros muchos los apalearon o los mataron. Le quedaba uno, su hijo querido. Y lo envió el último, pensando que a su hijo lo respetarían. Pero los labradores se dijeron: "Éste es el heredero. Venga, lo matamos, y será nuestra la herencia." Y, agarrándolo, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña. ¿Qué hará el dueño de la viña? Acabará con los labradores y arrendará la viña a otros. ¿No habéis leído aquel texto: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente"?»
Intentaron echarle mano, porque veían que la parábola iba por ellos; pero temieron a la gente, y, dejándolo allí, se marcharon.

HOMILIA

Entramos en el libro de Tobías. El nombre significa “mi bondad”. Puede ser una abreviatura de una frase en el que el sujeto de la bondad no es Tobías, sino el Señor; por consiguiente significa “el Señor es bueno” o “el Señor es mi bien.”

El libro de Tobías no es una narración histórica, sino didáctica y de carácter edificante. Abundan en él los rasgos maravillosos y exhortaciones morales. El propósito del libro es trasmitir una enseñanza moral a través de un relato facticio y parabólico. Aparecen perfiladas dos figuras. En primer lugar, la de Dios que no cesa de proveer a sus fieles y que si los somete a prueba es para premiarles después. Y, en segundo lugar, la figura del verdadero creyente, que señala por la observancia rigurosa de la Ley del Señor y por la caridad con sus hermanos.

Al héroe de la narración se le presnta de inmediato como un judío, que aunque encuentra en el exilio, no ha abandonado “el camino de la verdad” (1,1) En el exilio, entre personas de cultura diferente y de costumbres distintas, hostiles, por la general, resulta fácil olvidar (o esconder) la propia identidad moral y religiosa. A Tobías no: él permanece firmemente instalado en las tradiciones de los padres. Tobías se muestra hospitalario y, en las solemnidades, acostumbraba imitar a comer a alguien indigente de su pueblo. Su familiares, por consiguiente, una familia abierta, tal como la Biblia recomienda con frecuencia. Durante una de estas solemnidades, cuando ya está preparada la comida, su hijo le dice que ha sido estrangulado un judío y han echado su cadáver a la plaza. Al enterarse de la noticia, corre a recoger el cadáver para podr para poder enterrarlo dignamente cuando se haya puesto el sol. Se trata de un gesto peligroso. Tobías ya ha sido amenazado de muerte por realizar otros gestos similares.Sus parientes se lo reprochan, no quiere que se exponga, pero Tobías obedece a Dios antes que al rey. La observancia de laley es lo primero. La ley de Tobías está presentada como una fe valiente.

En el evangelio está centrado en una parábola de Jesús, si queremos comprenderla debemos de leerla a la luz de un doble fondo. En primer lugar, un fondo literario, a saber: la alegoría de la viña de Isaías 5,1-7. Con ella edl profeta sintetiza toda la historia de Israel: por una parte, el asiduo cuidado de Dios, por otra, el obstinado pecado del pueblo, una historia que no puede continuar así indefinidamente y que acabará con un veredicto de condena (“le quitaré su cerca y servirá de pasto, derribaré su tapia y será pisoteada”). Y en segundo lugar, un fondo histórico: el pueblo de Dios ha rechazado siempre a sus profetas. La parábola, leída desde este doble contexto, se convierte en una interpretación de lo acontecido con Jesús, rechazado por Israel y acogido por los paganos.

Entre la suerte corrida por los profetas y la suerte corrida por Jesús existe, pues, una lógica común, una continuidad. Pero existe también una profunda diferencia: Jesús no es simplemente uno de los siervos, sino el Hijo amado, y su misión es la última. Frente al canto de la viña de Isaías, la parábola se precia de una novedad decisiva: Dios ha enviado a su Hijo, no sólo a los profetas. El dueño es pariente y se muestra tan obstinado que incluso envía precisamente a su hijo. Espera hasta el final, “a mi hijo lo respetarán”. (6) Ahora bien, su paciencia también tiene un límite, y no puede aceptar que la violencia de los labradores continúe de maneran indefinida. Si bien el tema principal de la parábola es cronológico, también va unido a él el tema del “juicio”: la parábola se convierte ennadvertencia. Dios es fiel y paciente, pero no carece de verdad: los labradores son castigados y la vida pasa a otros (9). El juicio muestra que Dios toma en serio la responsabilidad del hombre, su libertad. Y, sin embargo, tampoco es aquí la amenaza, sino la esperanza, la última palabra: “la piedra que rechazaron los constructores se ha convertido en piedra angular” (10). Esta cita no pertenece a la parábola, sino al comentario de la misma realizado por Jesús o por la comunidad. Es una clara alusión a la resurrección y a la fidelidad de Dios en solidaridad con su profeta. Y precisamente aquel a quien los hombres han rechazado se transforma en instrumento de salvación. Dios escoge a aquel a quien los hombres descartan.

Recordemos al finalizar a Tobías, es un hombre dichoso “que no abandonó el camino de la verdad.” De él podemos decir: “Dichoso quien teme al Señor y ama de corazón sus mandamientos. El servicio de Tobías a Dios, su temor de Dios, no es cobardía, no es miedo a un juicio severo de parte de Dios.

Podemos aplicare a Tobías y recordarnos el vivir hoy la Palabra, que la encontramos en el salmo 111,6: “El justo jamás vacilará, su recorrido será perpetuo.”

ORACION

Señor, tú conoces nuestra debilidad innata y nuestra capacidad para perseverar en el bien que deseamos. Concédeme la fuerza de tu Espíritu para que seamos capaces de ser fieles, a pesar de toda presión en sentido contrario, a través de todas las vicisitudes de la vida, a tu verdad, a tu voluntad. Abre nuestro corazón a una compasión universal que traduzca en gestos co9ncretos de acogida y de amor. Concédenos un sentir abierto a la captación de todas las vibraciones del dolor y de la esperanza humana. Haz surgit de la conciencia de nuestra pequeñez la santa audacia de dar testimonio de ti con un amor intrépido.

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