Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



martes, 12 de abril de 2011

TIEMPO DE CUARESMA, ABRIL 12, 2011

PALABRAS DE VIDA

Lectura del libro de los Números (21,4-9):

En aquellos días, desde el monte Hor se encaminaron los hebreos hacia el mar Rojo, rodeando el territorio de Edom.
El pueblo estaba extenuado del camino, y habló contra Dios y contra Moisés: «¿Por qué nos has sacado de Egipto para morir en el desierto? No tenemos ni pan ni agua, y nos da náusea ese pan sin cuerpo.»
El Señor envió contra el pueblo serpientes venenosas, que los mordían, y murieron muchos israelitas.
Entonces el pueblo acudió a Moisés, diciendo: «Hemos pecado hablando contra el Señor y contra ti; reza al Señor para que aparte de nosotros las serpientes.»
Moisés rezó al Señor por el pueblo, y el Señor le respondió: «Haz una serpiente venenosa y colócala en un estandarte: los mordidos de serpientes quedarán sanos al mirarla.»
Moisés hizo una serpiente de bronce y la colocó en un estandarte. Cuando una serpiente mordía a uno, él miraba a la serpiente de bronce y quedaba curado.

Salmo 101,2-3.16-18.19-21

Señor, escucha mi oración,
que mi grito llegue hasta ti


Señor, escucha mi oración,
que mi grito llegue hasta ti;
no me escondas tu rostro el día de la desgracia.
Inclina tu oído hacia mí;
cuando te invoco, escúchame en seguida.


Los gentiles temerán tu nombre,
los reyes del mundo, tu gloria.
Cuando el Señor reconstruya Sión
y aparezca en su gloria,
y se vuelva a las súplicas de los indefensos,
y no desprecie sus peticiones.

Quede esto escrito para la generación futura,
y el pueblo que será creado alabará al Señor.
Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario,
desde el cielo se ha fijado en la tierra,
para escuchar los gemidos de los cautivos
y librar a los condenados a muerte.

Lectura del santo evangelio según san Juan (8,21-30):

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: «Yo me voy y me buscaréis, y moriréis por vuestro pecado. Donde yo voy no podéis venir vosotros.»
Y los judíos comentaban: «¿Será que va a suicidarse, y por eso dice: "Donde yo voy no podéis venir vosotros"?»
Y él continuaba: «Vosotros sois de aquí abajo, yo soy de allá arriba: vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. Con razón os he dicho que moriréis por vuestros pecados: pues, si no creéis que yo soy, moriréis por vuestros pecados.»
Ellos le decían: «¿Quién eres tú?»
Jesús les contestó: «Ante todo, eso mismo que os estoy diciendo. Podría decir y condenar muchas cosas en vosotros; pero el que me envió es veraz, y yo comunico al mundo lo que he aprendido de él.»
Ellos no comprendieron que les hablaba del Padre.
Y entonces dijo Jesús: «Cuando levantéis al Hijo del hombre, sabréis que yo soy, y que no hago nada por mi cuenta, sino que hablo como el Padre me ha enseñado. El que me envió está conmigo, no me ha dejado solo; porque yo hago siempre lo que le agrada.»
Cuando les exponía esto, muchos creyeron en él.

HOMILIA

Nos acercamos a los últimos días antes de la Pasión del Señor y las lecturas de este día nos ubican en ese tiempo especial. Nos introducen a la historia de la serpiente de bronce que nos pone en la experiencia de la cruz del Señor y el evangelio nos presenta las últimas discusiones del Señor anunciando del Señor con el pueblo sobre su pasión.

Los sufrimientos del pueblo en el desierto, hambre, sed, enemigos- tiene también otras manifestaciones y una de ellas la vemos hoy en el acontecimiento de las serpientes, con su pecadora venenosa y mortal. También en el Deuteronomio se define al desierto como lugar vasto y terrible, con escorpiones y serpientes venenosas (Deuteronomio 8, 15, podeos ver a Isaías 14,29, 30,6) Encontramos las actitudes típicas del pueblo: protestas por falta de agua y comida, cansancio del maná, castigos de los culpables c on la muerte por la picadura de las serpientes, confesión y acto penitencial, intercesión de Moisés y respuesta de Dios ofreciendo remedios curativos por una serpiente de bronce.

El relato surgió de la conjugación de varios elementos. El primero es el relato de las serpientes venenosas y existentes en esta re3gión; el segundo es la creencia de virtudes curativas de la serpiente y el tercero un ídolo en forma de serpiente de bronce que había en el templo de Jerusalén. Y nos presenta el tiempo pasado en el desierto.

En la historia se encuentra la presencia de la serpiente como curación. En Canaán es el recuerdo de la serpiente como símbolo de la fertilidad, y este es el sentido de la serpiente de bronce y la presencia de una serpiente de bronce en el templo de Jerusalén, de origen desconocido. La piedad popular hizo de ella un ídolo y el rey Ezequías, en su reforma religiosa, consideró necesario destruirla (2 Reyes 18,4). El relato viene del relato de ese ídiolo, de claros resabios cananeos.

Aquí se lo ve como uin signo de la providencia de dios en juicio y gracia con el pueblo en el camino del desierto. La serpiente se presenta libr d ese halo divino de poder independiente a que antes aludíamos e instrumentalizada enteramente por el propósito de Dios. Es un poder que vence el otro aspecto del mismo Dios, el que castiga por la mordedura de la serpiente. Muestra al mismo tiempo el principio como símbolo de curación y vida traduce la fe en Dios que sobre su aspecto de juicio y dse misericordia. Elo relato no olvida la mención del mediador e intrecesor que asciende a Dios con el cuita y desciende al hombre con el perdón y la vida.

Y el evangelio nos prepara para la partida de Jesús, que está realacionada con la historia primera. Y tiene relación con el tema de la incomprensión, donde Jesús y sus oponentes de ponen en terrenos distintos. Una visión puramente humana de Jesús hace que su lenguaje resulta incomprensible y un tanto escandaloso.

Jesús habla de su partida, y es la segunda vez que lo hace. En la primera los judíos entndieron que se marchaba “al extranjero”, fuera de Palestina (7,35). Ahora piensa que intenta suicidarse. En ambos casos se trata de una verdadera incomprensión, porque desconocen el verdadero origen y destino de Jesús.

Origen y destino de Jesús realidad misteriosa de descubrir. El evangelio recurre a categorías espaciales para hacerlo “de arriba-abajo” Categoria que no responde a la forma judía de pensamiento. Ellos expresaban estas realidades espaciales en categorías temporales del mundo o la era presente o la idea futura. Lo que ellos esperaban para el futuro, expresado por el cuarto evangelio por la categoría espacial de “arriba” ya ha tenido lugar, es una realidad presente, aunque ellos no lo crean, porque no tienen experiencia de ello. Ya no tienen esta experiencia porque no pertenecen al mundo de arriba, al de Dios, sino de abajo, al de los hombres. Su actitud de incredulidad es la que los excluye de ese mundo de arriba. Siguen perteneciendo, por su racionalismo religioso, al mundo de abajo, donde la muerte sigue teniendo dominio pleno.

¿Tú quien eres? Es la eterna pregunta cunado alguien se encuentra con Jesús. ¿Quién dice la gente que es el H8jo9 del hombre? La respuesta dada por el hombre ha sido múkltiple y lógica, al menos hasta cierto punto. Pero la pregunta, tal como aquí se halla formulada carece por completo de sentido. Sencillamente porque Jesús se les ha presentado ya: es de arriba, viene de Dios. Jesús sólo puede hacerse en estos o semejantes términos. Quien se niega a aceptar esta presentación que Jesús les hace de sí mismo, como lo hacían los judíos, se cierra completamente a la inteligencia del misterio implicado en la persona de Jesús. Popr eso contesta Jesús: “Es precisamente lo que os estoy diciendo…”

El pecado de los judíos consistió en no creer. Moriréis en vuestro pecado, porque no creéis que “Yo soy”. Frase enigmática y extraordinariamente frecuente en el cuarto evangelio. ¿Qué significa y de dón de procede?

a) En muchos pasajes de la literatura antigua es utilizada por los dioses, por ejemplo la diosa Isis, para describir sus virtudes y atributos: “Yo soy la bondad”…

b) La frase aparece en el Antiguo Testamento para presentar la majestad y personalidad de Dios único (Exodo 3,14; Isaías 51,12) y aparece también en conexión con la Sabiduría.

c) Esta fórmula característica de Juan tiene un punto de referencia en otras expresiones que encontramos en los Sinópticos (Mateo, Marcos, Lucas): Yo he venido… Yo os digo… el Reino de los cielos es… Juan reformula y recoge todos los significados de Jesús con esta frase.

La fórmula más próxima del Antiguo Testamento y más aclaratoria de la nuestra la encontramos en Isaías 43,10: Yo soy Yahveh y fuera de mi no hay salvador… Es verbo “ser” en primera persona del singular del presente, “soy”, debe entenderse aquí en sentido estricto. Indica algo o alguien en cuanto que no tiene principio ni fin. Es colocado, por tanto, al nivel de Dios. Del que esperaban para el futuro y que ya está en medio de ellos.

Jesús sigue hablando de la unidad del Padre y del Hijo. El Padre es quien ha enviado al Hijo. También de la imposibilidad por parte de los judíos para comprenderlo. Lo conocerán cuando levanten en alto al Hijo del hombre. Con ello significaba la crucifixión y glorificación de Jesús. Cuando esto tenga lugar aparecerá Jesús como el puente entre los dos mundos: el de abajo y el de arriba. De este modo podrá verse, al menos, intuirse que Jesús perteneció a los dos mundos.

A raíz de estas p0alabras muchos creyeron en él, pero la debilidad e insuficiencia de su fe se pondría de relieve a continuación.

ORACION

Oh Dios nuestro, misericordioso y salvador:
Recorriendo y vagando por nuestros desiertos
de injusticia y falta de amor,
clamamos a ti a voz en grito, pero con temor
o quizás nos quedamos pasmados en silencio,
y algunos en duda y desesperación.
Danos bastante fe y confianza
para mirarle a aquel
que cargó sobre sí
nuestras dudas y nuestra maldad,
sufrió por ellas en la cruz
y resucitó desde ellas a una vida nueva:
Jesucristo, a quien aclamamos
como nuestro Señor y Salvador
por los siglos de los siglos.

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