Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



sábado, 16 de abril de 2011

TIEMPO DE CUARESMA , Abril 16, 2011

PALABRAS DE VIDA

Lectura de la profecía de Ezequiel (37,21-28):

Así dice el Señor: «Yo voy a recoger a los israelitas por las naciones adonde marcharon, voy a congregarlos de todas partes y los vo
y a repatriar. Los haré un solo pueblo en su país, en los montes de Israel, y un solo rey reinará sobre todos ellos. No volverán a ser dos naciones ni a desmembrarse en dos monarquías. No volverán a contaminarse con sus ídolos y fetiches y con todos sus crímenes. Los libraré de sus pecados y prevaricaciones, los purificaré: ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios. Mi siervo David será su rey, el único pastor de todos ellos. Caminarán según mis mandatos y cumplirán mis preceptos, poniéndolos por obra. Habitarán en la tierra que le di a mi siervo Jacob, en la que habitaron vuestros padres; allí vivirán para siempre, ellos y sus hijos y sus nietos; y mi siervo David será su príncipe para siempre. Haré con ellos una alianza de paz, alianza eterna pactaré con ellos. Los estableceré, los multiplicaré y pondré entre ellos mi santuario para siempre; tendré mi morada junto a ellos, yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Y sabrán las naciones que yo soy el Señor que consagra a Israel, cuando esté entre ellos mi santuario para siempre.»

Salmo de Jeremías 31,10.11-12ab.13

R/.
El Señor nos guardará como un pastor a su rebaño

Escuchad, pueblos, la palabra del Señor,
anunciadla en las islas remotas:
«El que dispersó a Israel lo reunirá,
lo guardará como un pastor a su rebaño.»


Porque el Señor redimió a Jacob,
lo rescató de una mano más fuerte.
Vendrán con aclamaciones a la altura de Sión,
afluirán hacia los bienes del Señor.


Entonces se alegrará la doncella en la danza,
gozarán los jóvenes y los viejos;
convertiré su tristeza en gozo,
los alegraré y aliviaré sus penas.

Lectura del santo evangelio según san Juan (11,45-57):

En aquél tiempo, muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él. Pero algunos acudieron a los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús.
Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron el Sanedrín y dijeron: «¿Qué hacemos? Este hombre hace muchos signos. Si lo dejamos seguir, todos creerán en él, y vendrán los romanos y nos destruirán el lugar santo y la nación.»
Uno de ellos, Caifás, que era sumo sacerdote aquel año, les dijo: «Vosotros no entendéis ni palabra; no comprendéis que os conviene que uno muera por el pueblo, y que no perezca la nación entera.»
Esto no lo dijo por propio impulso, sino que, por ser sumo sacerdote aquel año, habló proféticamente, anunciando que Jesús iba a morir por la nación; y no sólo por la nación, sino también para reunir a los hijos de Dios dispersos. Y aquel día decidieron darle muerte. Por eso Jesús ya no andaba públicamente con los judíos, sino que se retiró a la región vecina al desierto, a una ciudad llamada Efraín, y pasaba allí el tiempo con los discípulos. Se acercaba la Pascua de los judíos y muchos de aquella región subían a Jerusalén, antes de la Pascua, para purificarse.
Buscaban a Jesús y, estando en el templo, se preguntaban: «¿Qué os parece? ¿No vendrá a la fiesta?»
Los sumos sacerdotes y fariseos habían mandado que el que se enterase de dónde estaba les avisara para prenderlo.

HOMILIA

Estamos en la última semana de Cuaresma y ya en camino a la semana santa y la primera lectura nos habla de lo que será todo este último tiempo que Jesús vive con los judíos y todo será triunfo, porque los caminos de dios se cumplirán y Jesús será glorificado. Pero Jesús tiene que padecer porque ese es el destino de salvación del Padre que el profeta de hoy nos presenta como los caminos de Dios se realizan, aunque a veces nos parezca un poco torcidos, porque Dios tiene que cambiar el caminar de Jesús por el sufrimiento en torno a la resurrección.

Primero tenemos que ver la lectura del profeta Ezequiel. Si a nosotros nos nos extrañan las acciones simbólicas a los judíos no les resultaban evidentes. El profeta tiene que enfrentar la muerte de su esposa. Pero el profeta tiene tiempo para desplegarles el sentido de la acción de Dios con su pueblo. Los reunirá de nuevo en David, ya no serán dos reinas sino una sola nación. Después de la repatriación se realizará una nueva alianza, la de los tiempos mesiánicos, que realizará Cristo con su sangre… derramada para el perdón de los pecados.

El profeta lo p0resewnta a David con otra realidad, los llama “único pastor de ellos.” Dios mismo de quien habla el versículo 24. Un verdadero diseño de la Encarnación, y siempre se repite “para siempre”, de esa garantía de perpetuidad y eternidad que implicaba paz, bienestar y orden.

Si a esto le añadimos las características de esta nueva alianza: Yahvéh, tu Dios su pueblo, su vida “en la tierra que vivieron sus padres.”, santuario en medio de ellos, como símbolo de presencia vivificante; el nuevo David divino como pastor único de todos ellos… necesariamente se rompen las coordenadas de tiempo y espacio para encontrarnos de lleno en la plenitud de los tiempos mesiánicos. La contratada realidad de la repatriación impuso una visión mesiánica y escatológica de la presente lectura.

“Y sabrán las naciones”. Israel se convierte así en profeta y interme-diario entre todos los pueblos, en instrumento de revelación, en el símbolo de la presencia visible de Dios en el mundo y en la historia, en sacramento de salvación universal. Es la vocación de la Iglesia querida y revelada por Dios.

ORACION

Señor Dios, creador y Padre de todos:
Tus hijos e hijas
están todavía dispersos y divididos:
Cristianos y no-cristianos,
sectas e iglesias diversas,
pretendiendo tener
los derechos exclusivos sobre tu Hijo,
y cada una de ellas llena todavía de facciones…
Señor, haznos soñar de nuevo el sueño
que sólo tú puedes hacer posible:
y es que todos podemos ser uno
si creemos en Jesús y le seguimos
a él que murió para unir a todo lo que está disperso,
él Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro
que vive y reina por los siglos de los siglos.

No hay comentarios.: