Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



martes, 5 de abril de 2011

TIEMPO DE CUARESMA, ABRIL 5, 2011

PALABRA DE VIDA

Lectura de la profecía de Ezequiel (47,1-9.12):

En aquellos días, el ángel me hizo volver a la entrada del templo. Del zaguán del templo manaba agua hacia levante –el templo miraba a levante–. El agua iba bajando por el lado derecho del templo, al mediodía del altar. Me sacó por la puerta septentrional y me llevó a la puerta exterior que mira a levante. El agua iba corriendo por el lado derecho.
El hombre que llevaba el cordel en la mano salió hacia levante. Midió mil codos y me hizo atravesar las aguas: ¡agua hasta los tobillos! Midió otros mil y me hizo cruzar las aguas:¡agua hasta las rodillas! Midió otros mil y me hizo pasar: ¡agua hasta la cintura! Midió otros mil. Era un torrente que no pude cruzar, pues habían crecido las aguas y no se hacía pie; era un torrente que no se podía vadear.
Me dijo entonces: «¿Has visto, hijo de Adán?» A la vuelta me condujo por la orilla del torrente. Al regresar, vi a la orilla del río una gran arboleda en sus dos márgenes.
«Estas aguas fluyen hacia la comarca levantina, bajarán hasta la estepa, desembocarán en el mar de las aguas salobres, y lo sanearán. Todos los seres vivos que bullan allí donde desemboque la corriente, tendrán vida; y habrá peces en abundancia. Al desembocar allí estas aguas, quedará saneado el mar y habrá vida dondequiera que llegue la corriente. A la vera del río, en sus dos riberas, crecerán toda clase de frutales; no se marchitarán sus hojas ni sus frutos se acabarán; darán cosecha nueva cada luna, porque los riegan aguas que manan del santuario; su fruto será comestible y sus hojas medicinales.»

Salmo 45,2-3.5-6.8-9

El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob


Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza,
poderoso defensor en el peligro.
Por eso no tememos aunque tiemble la tierra,
y los montes se desplomen en el mar.


El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios,
el Altísimo consagra su morada.
Teniendo a Dios en medio, no vacila;
Dios la socorre al despuntar la aurora.


El Señor de los ejércitos está con nosotros,
nuestro alcázar es el Dios de Jacob.
Venid a ver las obras del Señor,
las maravillas que hace en la tierra.

Lectura del santo evangelio según san Juan (5,1-3.5-16):

En aquel tiempo, se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas, una piscina que llaman en hebreo Betesda. Esta tiene cinco soportales, y allí estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos. Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.
Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice: «¿Quieres quedar sano?»
El enfermo le contestó: «Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina ando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me adelantado.»
Jesús le dice: «Levántate, toma tu camilla y echa a andar.»
Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar.
Aquel día era sábado, y los judíos dijeron al hombre que había quedado sano: «Hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla.»
Él les contestó: «El que me ha curado es quien me ha dicho: Toma tu camilla y echa a andar.»
Ellos le preguntaron: «¿Quién es el que te ha dicho que tomes la camilla y eches a andar?»
Pero el que había quedado sano no sabía quién era, porque Jesús, aprovechando el barullo de aquel sitio, se había alejado.
Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice: «Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor.»
Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado. Por esto los judíos acosaban a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado.

HOMILIA

El tiempo de cuaresma es tiempo de oportunidades que Dios nos ofrece, una y otra vez para hacernos entender el interés que él tiene por nosotros de darnos su Reino. Hoy, vuelve el Señor, a mostrarse su preo-cupación por medio del profeta Ezequiel y por medio de Jesús, y ambos son promesas de vida hoy para nosotros. Y en ambas historias el Señor nos va a mostrar su amor por nosotros a través del agua, a través de torrentes de aguas vivas que son la manifestación de la gloria de Dios en medio de la tierra, en medio de su pueblo, en medio de la naturaleza y en medio de su templo, como eje central vivificante que alcanza en poética visión en Ezequiel la visión del torrente caudaloso de su total preocupación por nosotros, y en Jesús como encuentra al que quiere ayudar junto a las aguas de la piscina de Besada en el norte del templo de Jerusalén.

En Ezequiel nos presenta las condiciones de la nueva vida que son las mismas que al principio de la creación. Según el profeta la naturaelza será transformada por la presencia de la Gloria de Dios en medio de Israel. Usa Ezequiel el espíritu de ese río de dios de aguas vivificantes, es un sacerdote del templo y usa viejas mitologías dentro de su concepción sacerdotal del templo como eje fundamental de toda la vida del país.

. Es la concepción del Mar Muerto que iría fertilizando los campos en auténticos torrentes de agua, donde convertiría sus aguas saludables en dulce haciéndose así posible la vida de los animales.

En verdad dicho torrente es un torrente generador de vida. Y de vida continua, creciente, invasora, comunicadora. De nuevo el contraste3 de muerte y de vida, de estepa y fertilidad, de mar muerto y de “vida donde quiera que llegue el torrente.”

Así se lo muestra el acompañante haciéndole contemplar la vida de los pedes en el Mar Muerto, el humanizado trabajo de los pescadores a la orilla que les permite vivir apaciblemente y ese brotar a sus riberas un nuevo jardín paradisíaco de fruto, cosechas y vegetación; frutos que serán todos comestibles; hojas que serán medicinales. Y todo porque “loo9s riegan aguas que manan del santuario”.

En una palabra, el sentido de esta visión no puede ser más claro: en la nueva Jerusalén de los tiempos escatológicos, la presencia de dios será una bendición manifiesta con poder vivificador y creador.

El simbolismo del agua será recogido por el Nuevo Testamento, aplicado a Cristo, fuente de aguas vivas que brotan hasta la vida eterna, como dirá a la samaritana y por la liturgia bautismal cristiana. Pero el agua sigue siendo agua, símbolo.No así la acción vivificante de Dios por ella significada.

Y en el evangelio seguimos con el agua, ahora junto a la piscina que est´al norte del templo, ahora porque Jesús sube a Jerusalén. Es interesante ver que Juan presenta varias subidas a Jersualén en contra de una por los otros. Bueno, es normal, me imagino que Jesús subiría a Jerusalén con motivo de las fiestas. Pero ahora d nos habla de una ida a Jerusalén de manera imprecisa, se celebraba una fiesta “?cual?” Algunos dicen que la fiesta de la Pascua otros la de los Tabernáculos. Pero el evangelio de Juan solo habla del lugar donde se produjo el suceso. Y la arqueología ha confirmado que el lugar es el preciso frente a la psicina. La gente atribuía al agua el poder milagroso de la curación y que estaba relacionado al poder curativo y al movimiento a tribuido a un ángel.

Entre los enfermos que allí esperaban había uno que se destacaba sobre todos. Llevaba 38 años esperando su oportunidad. La importancia del número es importante, muchos años de espera.

Juan quería expresar la ausencia de toda esperanza, por eso recuerre a un númro. Tal vez del 38 años de la peregrinación por el desierto. Los 3e8 años fueron agregados a los 38 años de peregrinación a los que llevaban peregrinando como castigo tal como se dice en el Deuteronomio 2,14, hasta que desaparecieran todos los hombres de aquella generación.

El paralítico representa al pueblo de Israel, que después de su larga peregrinación, encontraría en Jesús su salvador que lo introdujese en la tierra de la promisión. Después de 38 años de esperanza “desesperanzada” había llegado el tiempo de la promesa. A pesar de todo el paralítico, el pueblo de Israel, no llega a la fe. Es Jesús quien tiene que tomar la iniciativa y, después de curado, declara quien lo había heho y esto hace que los enemigos de Jesús, una vez más se vuelvan contra él.

¿Estamos ante la creencia generalizada en tiempo de Jesús, según la cual toda enfermedad o degracia tenía su origen en algún pecado? Que Jesús no compartía esta creencia nos consta a partir de sus declaraciones a propósito de la curación del ciego de nacimiento (capítulo 9) ¿Qué quieren decir entonces sus palabras? Probablemente hacen referencia al juicio de Dios. Más allá de la calamidades humanas está este juicio de Dios que, por el pecado, puede conducir a lo peaor, a la condenación.

La escena adquiere un tono dramático por razón del día en que había ocurrido: “era sábado”. Estaba prohibido cargar pesos en sábado. Los “judíos”, los enemigos de Jesús, tienen un buen punto de apoyo para comenzar la ofensiva. Pro el paralítico eludía toda responsabilidad traspasándola a quien lo había curado. En realidad esto era lo que buscaban los judíos, porque lo importante no era que un pobre hombre llevase la camilla a cuestas el sábado, sino que Jesús hubiere hecho la curación precisamente en sábado.

ORACION

Señor Dios nuestro:
Tú has saciado nuestra sed de vida
con el agua del bautismo.
Sigue transformando
en un paraíso de paz y alegría
el desierto de nuestras vidas áridas,
para que demos frutos
de santidad, justicia y amor.
Señor, escucha nuestra oración
que confiadamente te presentamos
por medio de Jesucristo, nuestro Señor.

No hay comentarios.: