Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



miércoles, 30 de marzo de 2011

TIEMPO DE CUARESMA, MARZO 30, 2011

PALABRAS DE VIDA

Lectura del libro del Deuteronomio (4,1.5-9):

Moisés habló al pueblo, diciendo: «Ahora, Israel, escucha los mandatos y decretos que yo os mando cumplir. Así viviréis y entraréis a tomar posesión de la tierra que el Señor, Dios de vuestros padres, os va a dar. Mirad, yo os enseño los mandatos y decretos que me mandó el Señor, mi Dios, para que los cumpláis en la tierra donde vais a entrar para tomar posesión de ella. Ponedlos por obra, que ellos son vuestra sabiduría y vuestra inteligencia a los ojos de los pueblos que, cuando tengan noticia de todos ellos, dirán: "Cierto que esta gran nación es un pueblo sabio e inteligente." Y, en efecto, ¿hay alguna nación tan grande que tenga los dioses tan cerca como lo está el Señor Dios de nosotros, siempre que lo invocamos? Y, ¿cuál es la gran nación, cuyos mandatos y decretos sean tan justos como toda esta ley que hoy os doy? Pero, cuidado, guárdate muy bien de olvidar los sucesos que vieron tus ojos, que no se aparten de tu memoria mientras vivas; cuéntaselos a tus hijos y nietos.»

Salmo 147,12-13.15-16.19-20

Glorifica al Señor, Jerusalén

Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti.


Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos.

Lectura del santo evangelio según san Mateo (5,17-19):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.»

HOMILIA

El Señor nos hace entender a su pueblo y a nosotros hoy lo que él y Jesús nos han enseñado sobre la importancia de la Palabra que hemos escuchado y que Jesús insiste que no ha venido a cambiar para que quien la escuche la enseñe como la ha escuchado.

En la primera lectura del libro del Deuteronomio establece un principio histórico y teológico de toda la enseñanza de la Ley que el pueblo ha eibido. Vemos en los primeros capítulos del mismo libro, el comienzo de la historia deuterocanónica, que se convierte en el primer prologo de la ley. Tiene forma de discurso donde Moisés prepara al pueblo para la entrada en la tierra y para una vida dichosa en ella. El discurso es una predicación de la Ley enfocada en su totalidad, en todos “sus mandamientos y decretos”. El predicador no la impone, sino que intenta suscitar la obediencia a ella razonando e inculcándola como camino de vida dichosa. La vinculación entre la obediencia a la Ley y la posesión e la tierra es insistente. Desde fuera de la tierra aparece como una condición para la entrada: desde dentro como garantía de la permanencia. La tierra tiene aquí simultáneamente dos valores, uno real-histórico y otro teológico. Para quienes aprecian el segundo son valores inseparables. La tierra es promesa cumplida y lugar de vida dichosa en cuanto que Dios está en ella. Los destinatarios del discurso –Israel en el tiempo de la época exilio- están con respecto a la tierra en situación análoga a la de a los hipotéticos oyentes del Moisés histórico: a las puertas de ella, entre tenerla o no tenerla. Para unos y para otros la tierra significa el futuro, un futuro que se define como don y como compromiso.

La obediencia a la Ley es inculcada en el discurso, primeramente por la evocación de un caso del pasado; el caso de idolatría de parte del pueblo en el lugar de Baal-Peor (Números 25). La desobediencia a la Ley comportó allí la muerte, y la obediencia, vida. Así también, ahora la obedicencia a la Ley conduce a la vida verdadera.

En segundo lugar, la ley hace sabios y prudentes, Estas son las las notas de valor univer4sal, como proclama toda la sabiduría sapiencial. Israel llamará la atención entre la gente por su sabiduría: saber lo que se es, lo que se quiere ser y a donde se quiere ir. El destino de Israel es andar con Dios, un camino que tiene el término en dios mismo: Dios es la vida dichosa y pena. El pueblo anda ese camino obedeciendo la palabra de la Ley. El acercamiento de Dios al hombre por la Ley tiene el mismo carácter salvador que la acción salvadora en la historia. Dios muestra en ella al hombre el camino justo y recto.

La idea de la cercanía de la Ley esconde una referencia al Arca de la alianza, que está en medio del pueblo. La vinculación de la Ley en la historia santa impide que aquella reavive en principio humano, y no es la presencia del mismo Dios en medio del pueblo.

Y esto manifiesta la visión de Jesús sobre la Ley como leemos en el evangelio de hoy. Del versículo 17 al 20 se establece un principio general sonbre el materialismo de la ley y nos enseña la actitud que Jesús ha asumido sobre la Ley. Pensemos en el concepto de Jesús sobre alimentos puros e impuros. En realidad los elimina, nada es impuro. Pa Jesús era el conjunto de leyes reguladoras de loa vida humana y que estaban recogidas en la ley de Moisés y en los escritos de los profetas.. Y Jesúas hablaba de la perefección de la Ley,No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.» Quien la entienda así es más justo “que los justos del tiempo de Jesús”. Vamos a encontrar a Jesús decir: “oísteis que se dijo a los antiguos pero yo os digo”. La frase se dirige a algunos preceptos del Antiguo Testamento y prepara al lector, a usted y a mí, para una nueva interpretación. Jesús completa por ejemplo el Quinto Mandamiento, afirmando que la ira el encolerizarse con alguien, y el insulto grave, debe situarse en el mismo grado que darle la muerte. En teoría su afirmación sería fácilmente admisible por muchos de los rabinos de su época. En la práctica sd establecía una gran diferencia ya que el asesino era llevado a los tribunales, mientras que quien faltaba gravemente al prójimo con insultos… no estaba sometido a ningún tribunal. Jesús afirma que estas diferencias no existen a los ojos de Dios.

La Cuaresma nos da la ortunidad de revisar nuestras actitudes frente al prójimo, porque este el sentido fundamental de nuestra moralidad, de nuestra vida de la enseñanza de Jesús.

ORACION

Señor Dios nuestro:
Tú nos has dado tus mandamientos
para ponernos en el camino de la auténtica libertad,
libertad de todas formas de alienación.
Te pedimos que aprendamos a obedecerlos
no para salvarnos por medio de observancias
ni para hacerte favores a ti,
sino para, siendo libres,
entregarnos a ti y a tu pueblo
y vivir en tu amor,
con Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor.

martes, 29 de marzo de 2011

TIEMPO DE CUARESMA MARZO 29, 2011

PALABRA DE VIDA

Lectura de la profecia de Daniel (3,25.34-43):

En aquellos días, Azarías se detuvo a orar y, abriendo los labios en medio del fuego, dijo: «Por el honor de tu nombre, no nos desampares para siempre, no rompas tu alianza, no apartes de nosotros tu misericordia. Por Abrahán, tu amigo; por Isaac, tu siervo; por Israel, tu consagrado; a quienes prometiste multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo, como la arena de las playas marinas. Pero ahora, Señor, somos el más pequeño de todos los pueblos; hoy estamos humillados por toda la tierra a causa de nuestros pecados. En este momento no tenemos príncipes, ni profetas, ni jefes; ni holocausto, ni sacrificios, ni ofrendas, ni incienso; ni un sitio donde ofrecerte primicias, para alcanzar misericordia. Por eso, acepta nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde, como un holocausto de carneros y toros o una multitud de corderos cebados. Que éste sea hoy nuestro sacrificio, y que sea agradable en tu presencia: porque los que en ti confían no quedan defraudados. Ahora te seguimos de todo corazón, te respetamos y buscamos tu rostro, no nos defraudes, Señor. Trátanos según tu piedad, según tu gran misericordia. Líbranos con tu poder maravilloso y da gloria a tu nombre, Señor.»

Salmo 24,4-5ab.6.7bc.8-9

/. Señor, recuerda tu misericordia

Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador

Recuerda, Señor, que tu ternura
y tu misericordia son eternas;
acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor.

El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes.

Lectura del santo evangelio según san Mateo (18,21-35):

En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús: «Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?»
Jesús le contesta: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo." El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo: "Págame lo que me debes." El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré." Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: "¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?" Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano.»

HOMILIA

Volvemos a encontrarnos con el profeta Daniel. Nos encontramos con otra oración de la comunidad en manos de Azarías, es parte del cántivo de los tres jóvenes en el horno no es en el templo, pero el texto no es jud´’ia sino griego. Forma parte de los textos llamados deuterocanónico. Ni los judíos no los protestantes lo aceptan como inspirados. Nosotros sí y con la garantía que nos da un dogma de fe.

Por4 su estilo y semitismo supone un original hebreo o arameo. Parece ser que fue una oración colectiva en la que el autor de esta antología que es del libro de Daniel, que la incluye en su libro.

Ya hemos visto que la intencionalidad y preocupación iban por el mismo camino. Era una hora de sufrimiento y de persecución, donde una de las necesidades básicas era saber orar. Y ahí tenían un buen ejemplo.

El autor ofrece esta oración, quizás ya conocida como un modelo ejemplar de lo que debía ser su postura ante dios. Las fórmulas de confesi+onm nacional de culpa son estereotipadas y corrientes en toda la literatura bíblica, especialmente en los salmos. Carecen de originalidad. Pero queda compensada con creces la darnos en ella una síntesis de toda la teología hebrea sobre dios y el pueblo, la fidelidad a las promesas y el reconocimiento de la culpa.

La religión interior de jeremías se impone con necesidad. No pueden ofrecerse sacrificios a Yahveh, les están prohibidas sus asambloeas cúlticas, hasta los libros de la Ley deben ser quemados bajo pena de muerte.

Allí están ellos, con sus vidas trituradas y su espíritu abatido, siguiéndolo, buscándolo, poseyéndolos. Son el mejor sacrificio que le pueden ofrecer. Y su súplica, la más alta perfección en el orar del pueblo: “No nos cionfubndas… líbranos… y da gloria a tu nombre… Sean confundidos… y conozcan que tú eres Señor, único Dios glorioso9 sobre toda la tierra”. Acertadamente la liturgia del misal romano se ha hecho de estos sentimientos en la oración-cano de la misa.

En el evangelio de Mateo la presente sección se abre enunciando un principio básico de la vida cristiana: la responsabilidad y el perdón. La conocemos por las palabras de Jesús (5,23ss) y la oración específicamente cristiana, el Padrenuestro, lo recuerda constantemente. Los números utilizados por la pregunta de Pedro y, sobre todo, por la respuesta de Jesús hablan de un perdón ilimitado. El patrón que se tiene delante, tanto para la pregunta como para la respuesta, es el de la venganza: “si Caín fue vengado siete veces, Lamec lo será setenta veces siete” (Génesis 24). La contrapartida del principio pagano de la venganza sin límite es el principio cristiano del perdón ilimitado.

La parábola que viene a continuación es una aclaración p´ractica y concreta del principio presentado. La venganza era una ley sagrada en todo el Oriente; el prfedón era humillante. Nuestra parábola es como un drama en cuatro actos: deuda, misericordia, crueldad y justicia.

Un hombre debía diez mil talentos. Una suma exhoebitante tanto como siete millones de dólares. El auditoria de Cristo no podía imaginar deuda semejante. Los oyentes de Jesús debían llegar a la conclusión siguiente: es imposible que el siervo en cuestión pueda pagar su deuda.En resumen se trata de una deuda “impagable”.

El deudor da la orden de venta de todo lo que el deudor tiene, él mismo, su mujer. Familiarers y cosas. Es un rasgo parabólico: el dinero obtenido de la venta de todo y de todos sería una cantidad ridícula, absolutamente desproporcionada con la deuda. La orden de venta pretende poner e religive la indignación del señor ante la deuda. La orden de venta pretende únicamente poner de relieve la indignación del señor ante la deuda de aquel siervo suyo. Está reaccionando poniendo de relieve la indignación del señor ante la deuda de aquel siervo suyo. Este reacciona de la única forma que le es posible: Así se ha preparado ya la reacción del rey: “le condonó toda la deuda”. Su magnanimidad le hizo ir mucho más allá de klo que el siervo podía imaginar.

El deudor perdonado se convierte en deudor despiadado. La dueda de un compañero suyo que realmente ridícula en comparación con la que el rey acababa de perdonarle a él. Quiere ahogarlo. Y ahora repite la misma escena que habái protagonizado él ante el rey: “suplica y promete.” Pero en este caso resulta inútil y lo mete en la cárcel hasta que le pague todo lo que le debía.

Los compañeros que sabían todo lo que habái pasado, se lo cuentan al rey. Este, indignado por aquel proceder incalificable, le retira el perdón y le aplica la justicia. Este deudor despiadado revivirá en adelante bajo el castigo de los torturadores, porque nunca será capaz de compensar su deuda con el rey.

Así hará con vosotros mi Padre celestial si no perdonare cada unop a su hermano de todo corazón. La parábola descrine las relaciones del hombre con Dios y los hombres entre sí. La deuda de diez mil talentos, impagable en todo caso, simboliza la situación del hombre con Dios y dew los hombres con los hombres. La actitud del siervo despiadado retrata la ruindad del corazón humano. Unos a otros nos debemos cien denarios. Es ridiculo en comparación con lo que nos ha sido perdonado.?Cuál debe ser la reacción del hombre frente al prójimo?

Dios abre la gracia de su perdón de una manera insospechada para le hombre. Pero retira esta ola de indulgencia del tiempo de la Pascua ante los corazones ruines que niegan el perdón al prójimo. Y en el d´pia del juicio el deudor despiadado será medida con la medida de la justicia.

ORACION

Señor Dios nuestro:
Nos consideramos a nosotros mismos
como tu pueblo elegido,
el pueblo que afirma ser tu signo de reconciliación..
¡Oh Dios, qué pobres somos!
Con cuánta frecuencia te fallamos
al perdonar quizás sólo por un acto de condescendencia,
como si hiciéramos un gesto de gran favor
a los que buscan reconciliarse con nosotros.
Señor, enséñanos a perdonar
de la misma manera y con la misma amplitud
con que tú nos perdonas:
totalmente, sin condiciones,
desde la bondad de nuestros corazones.
Danos esta grandeza de corazón
por medio de Jesucristo nuestro Señor.

lunes, 28 de marzo de 2011

TIEMPO DE CUARESMA, MARZO 28, 2011

PALABRAS DE VIDA

Lectura del segundo libro de los Reyes (5,1-15a):

En aquellos días, Naamán, general del ejército del rey sirio, era un hombre que gozaba de la estima y del favor de su señor, pues por su medio el Señor había dado la victoria a Siria. Era un hombre muy valiente, pero estaba enfermo de lepra.
En una incursión, una banda de sirios llevó de Israel a una muchacha, que quedó como criada de la mujer de Naamán, y dijo a su señora: «Ojalá mi señor fuera a ver al profeta de Samaria: él lo libraría de su enfermedad.»
Naamán fue a informar a su señor: «La muchacha israelita ha dicho esto y esto.»
El rey de Siria le dijo: «Ven, que te doy una carta para el rey de Israel.»
Naamán se puso en camino, llevando tres quintales de plata, seis mil monedas de oro y diez trajes. Presentó al rey de Israel la carta, que decía así: «Cuando recibas esta carta, verás que te envío a mi ministro Naamán para que lo libres de su enfermedad.»
Cuando el rey de Israel leyó la carta, se rasgó las vestiduras, exclamando: «¿Soy yo un dios capaz de dar muerte o vida, para que éste me encargue de librar a un hombre de su enfermedad? Fijaos bien, y veréis cómo está buscando un pretexto contra mí.»
El profeta Eliseo se enteró de que el rey de Israel se había rasgado las vestiduras y le envió este recado: «¿Por qué te has rasgado las vestiduras? Que venga a mí y verá que hay un profeta en Israel.»
Naamán llegó con sus caballos y su carroza y se detuvo ante la puerta de Eliseo.
Eliseo le mandó uno a decirle: «Ve a bañarte siete veces en el Jordán, y tu carne quedará limpia.»
Naamán se enfadó y decidió irse, comentando: «Yo me imaginaba que saldría en persona a verme, y que, puesto en pie, invocaría al Señor, su Dios, pasaría la mano sobre la parte enferma y me libraría de mi enfermedad. ¿Es que los ríos de Damasco, el Abana y el Farfar, no valen más que toda el agua de Israel? ¿No puedo bañarme en ellos y quedar limpio?»
Dio media vuelta y se marchaba furioso. Pero sus siervos se le acercaron y le dijeron: «Señor, si el profeta te hubiera prescrito algo difícil, lo harías. Cuanto más si lo que te prescribe para quedar limpio es simplemente que te bañes.»
Entonces Naamán bajó al Jordán y se bañó siete veces, como había ordenado el profeta, y su carne quedó limpia como la de un niño.
Volvió con su comitiva y se presentó al profeta, diciendo: «Ahora reconozco que no hay dios en toda la tierra más que el de Israel.»

Salmo 41,2.3;42,3.4

Mi alma tiene sed del Dios vivo:
¿cuándo veré el rostro de Dios?


Como busca la cierva
corrientes de agua,
así mi alma te busca
a ti, Dios mío.

Tiene sed de Dios,
del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver
el rostro de Dios?


Envía tu luz y tu verdad:
que ellas me guíen
y me conduzcan hasta tu monte santo,
hasta tu morada.
Que yo me acerque al altar de Dios,
al Dios de mi alegría;
que te dé gracias al son de la cítara,
Dios, Dios mío.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (4,24-30):

En aquel tiempo, dijo Jesús al pueblo en la sinagoga de Nazaret: «Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio.»
Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.

HOMILIA

Nos encontramos con el profeta Eliseo, cuyo nombre significa “Dios salva”. Su actividad se desarrolla en el reino de Israel y lo importante de la historia es que se encuentra con Naamán, el sirio, un extranjero por supuesto, súbdito del rey de Siria, que v n busca del rey del Israel mandado por su rey y al final es enviado al profeta..

Desde el punto teológico, los dos centros de interés son Yahveh y su profeta. La doctrina yahvista más aún monoteísta del relato va bien subrayado sobre la confesión final de Naamán, que constituye el climax de todo el relato: “ahora reconozco que no hay Dios en toda la tierra más que él de Israel”.

La relevancia de Eliseo está hábilmente concebida, retrasando el encuentro de Naamán con él. Primero se dirige a la máxima autoridad, el rey, y solamente, cunado éste se ha declarado importante, se vuelve hacia Eliseo, con lo cual la figura del profeta alcanza su máximo relieve: “?Por que has rasgado tus vestiduras? Que venga ése a mí y sabrá que hay un profeta en Israel.”

Lo mismo que en las resurrecciones realizadas por Elías (1Reyes 17,17-24 y por el propio profeta Eliseo (2 Reyes 4, 18-37), la curación de Naamán no es el resultado de un ritual mágico (sumergerse siete veces en el Jordán) sino fruto de la acción salvífica de dios, que atúa a través de la palabra profética.

Lucas nos ofrece una simple razón de los profetas de otro tiempo que no p0restaron atención a la fe del pueblo por eso ofrecieron la salvación a extraños (4, 25-27). La historia se repite, el profeta que no ha sido escuchado entre los suyos ha venido a ofrecer su salvación a los gentiles. Para Lucas, la verdad de esta escena se ha cumplido de una forma total en la misión de los gentiles, narrada en el libro de los Hechos.

Ante este relato, que Lucas ha narrado de manera típica, podemos preguntarnos por el contenido de nuestra fe. ¿Hemos valorado toda la profundidad del escándalo de Jesús, el hecho de que Dios haya venido a revelarse por un hombre que, externamente, ha sido igual a los demás? ¿No queremos basar la fe en milagros de carácter aparatoso? Recordemos que el único milagro de Jesús, su palabra, el signo de su vida, el testimonio de su muerte. Interpretada a la luz de la pascua. A no ser que profundicemos en esta dirección es muy posible que nos pase aquello qyue ha pasado en Israel en otro tiempo: quizás perdamos al profeta mientras llegan gente de otros pueblos a encontrarlo.

ORACION

Señor Dios y Padre nuestro:
Tú quieres que todos se salven
por medio de la fe en Jesucristo, tu Hijo.
Te pedimos que los cristianos no se dejen llevar
del egoísmo espiritual y del espíritu de clan,
sino que su fe signifique tanto para ellos
que quieran compartirla espontáneamente con otros
para que tu Hijo sea conocido, amado y seguido
en todo el mundo,
ya que él es el Señor de todos
ahora y por los siglos de los siglos.

sábado, 26 de marzo de 2011

TIEMPO DE CUARESMA, MARZO 26, 2011

PALABRAS DE VIDA

Lectura de la profecía de Miqueas (7,14-15.18-20):

Señor, pastorea a tu pueblo con el cayado, a las ovejas de tu heredad, a las que habitan apartadas en la maleza, en medio del Carmelo. Pastarán en Basán y Galaad, como en tiempos antiguos; como cuando saliste de Egipto y te mostraba mis prodigios. ¿Qué Dios como tú, que perdonas el pecado y absuelves la culpa al resto de tu heredad? No mantendrá por siempre la ira, pues se complace en la misericordia. Volverá a compadecerse y extinguirá nuestras culpas, arrojará a lo hondo del mar todos nuestros delitos. Serás fiel a Jacob, piadoso con Abrahán, como juraste a nuestros padres en tiempos remotos.

Salmo 102,1-2.3-4.9-10.11-12

El Señor es compasivo y misericordioso

Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios.


Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
el rescata tu vida de la fosa
y te colma de gracia y de ternura.


No está siempre acusando
ni guarda rencor perpetuo;
no nos trata como merecen nuestros pecados
ni nos paga según nuestras culpas.


Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre sus fieles;
como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (15,1-3.11-32):

En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharle.
Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: «Ése acoge a los pecadores y come con ellos.»
Jesús les dijo esta parábola: «Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte que me toca de la fortuna." El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de saciarse de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer. Recapacitando entonces, se dijo: "Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros." Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo. Su hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo." Pero el padre dijo a sus criados: "Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado." Y empezaron el banquete. Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: "Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud." Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Y él replicó a su padre: "Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado." El padre le dijo: "Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado."»

HOMILIA

El final del libro de Miqueas es una especie de oración que se debe adaptar a una época posterior al exilio. El pueblo que empieza a retornar se encuentra con la dura realidads de las enemistades ancestrales. Desde dentro y de fuera encuentra serias dificultades para asentarse en la tierra de sus antepasados. La “nueva Jerusalén” del segundo Isaías ni siquiera se vislumbra en el horizonte. El grupo de exilados que volviera lleno de esperanza sigue mirando hacia adelante, contra viento y marea, suplicando a su Dios que convierta en realidad sus promesas divinas y aquellas indigentes esperanzas humanas. Este es el telón de fiond de la oración.

Si qal Mesías se le había identificado con el pastor de Israel, es porque reguiría al pueblo con su cayado delo modo que lo haced el mismo Yavéh. Por eso este “pastor” es a la vez que unna oración una profecía mesiánica, nacida de aquel pueblo que intentaba por todas los medios a su alcance, y la oración humilde y confiada no fue el menos importante rehyacer su vida y su historia.

Ellos son “heredad” de Yavéh, su propiedad particular algo que se debe cuidar como propio e inalienable. Es herencia. El salmista profeta busca el lenguaje más cargad para hacer fuerza a Yaveh. El contenido de de la súplica es algo material, concreto, que en la literatura posterior será recordado como simbólico. El Carmelo símbolo de fertilidad del Reino del Norte. Basán la fértil región e la Trasjordania y la y la lejana Galaad, famosa por sus encinas, pinos y pastizales, formaban el trío territorial anhelada por aquellos repatriados envueltos en miseria. LO que pedían implicaba un extraordinaria intervención de Dios. Pero ¿acaso no lo había hecho con su pueblo cuando lo sacó de Egipto? ¿No era éste un nuevo éxodo en el que se precisaban similares prodigios a los de entonces?

Uniendo los conceptos de culpa y esclavitud, perdón-liberación, recuerda Yahveh que sólo él “perdona el pecado y absuelve la culpa”, no por propios merecimientos sino por la fidelidad divina a Jacob, Abrahán y todos los Padres. Es la confianza del pueblo, no en los propios merecimientos, sino exclusivamente en el “hesed” la misericordia-fidelidad divina.

La restauración de Israel la instauración de la nueva treocracía israelita, presupone esta aniquilación total del pecado tan plásticamente expresada en ese “arrojarás a los fondos del mal todos nuestros pecados”, caso único en todo el Antiguo Testamento. El profeta ve el pecado, el mal en el mundo como la causa principal de la separación y enemistad de dios con su pueblo. Dios y el hombre no podrán vivir en amistad fecunda y vivificante sin antes abolir el mal en la tierra. Por eso Cristo nos redimió, dando cumplimiento a esta plegaria-profecía, matando en la cruz la muerte misma, el mal o pecado mortífero que impedía al hombre relaciones con Dios.

La parábola del perdón en Lucas, defienden e iluminan la actitud de cristo (o de la Iglesia) que perdona los pecados de los hombres, rompe sus barreras religiosa y convoca a los perdidos a su reino. Los representantes de Israel murmuran y se oponen; se sienten orgullosos en su seguridad moral, piensan que la religión les pertenece y no soportan que alguien hable de un Dios que es de los otros (los infames, enemigos, prostitutas). El Dios de Jesús está rompiendo sus estrucuras de seguridades humanas y la misma visión del misterio en que se apoya su piedad y su esperanza. Por eso se han opuesto y protestan con violencia.

Las parábolas tienen dos fines: a) Jesús defiende con ellas su postura y sobre todo el gesto del perdón que afecta a los perdidos. b) Jesús muestra con ellas el auténtico rostro de dios sobre la tierra. A través de las parábolas, Dios se ha revelado como fuerza de un amor que salva y crea. Veamos.

Cualquier pastor que ha perdido una oveja coloca a las otras en un sitio seguro y se arriesga a buscar la que le falta. La mujer que ha extraviado una moneda no se ocupa de las otras; ilumina su morada y limpia todo hasta encontrarla. En ambos casos se suscita el mismo gozo: la alegría. Pues bien, dice Jesús, la forma de actuar de Dios es semejante. No le basta con los justos no se ocupa simplemente de los buenos. Dios atiende especialmente a los que viven en peligro. Este amor justifica la actitud de Jesús y de la Iglesia con respecto a los pequeños, los pecadores, los perdidos y extranjeros.

Continúa con la parábola del padre que perdina, el hijo menos ha malgastado su viva y su fortuna lejos de casa. El padre le ha dejado porque sabe que ya es adulto y tiene libertad para trazar su ruta de la vida propia. Pero cuando el hijo vuelve, el padre le sale a su encuentro y lo abraza. No le reprocha nada, ni le pregunta los motivos o razones de su vuelta. Sabe simplemente que retorna, conoce su miseria y le ofrece sin más amor y casa. Evidentemente esta imagen del padre que acoge al perdido y le ama es más apropiada para indicar la fuerza del perdón de Dios y su manera y su manera de tratar a los necesitados y pecadores de la tierra.

El hijo bueno es Israel. Pero bien, a los justos de Israel les duele que el padre acoja a los perdidos y les ofrezca su banquete. Pensaban que la casa era de ellos y podían organiozar a su manera las leyes de los buenos y los malos. Ahora en cambio han descubierto que la ley del padre es diferente y se sienten postergados, contrariados y molestos.

¿Qué podemos deducir? Tres cosas, a) Dios se ha revelado en las parábolas a modo de un principio de amor que busca lo perdido, que perdona y crea; Dios es padre de que a todos 0frece la grandeza de un perdón y la posibilidad de una existencia nueva; su alegría está precisamente en ayudar a los que estan extraviados y en peligro. b) El evangelio se define a través de esta revelación de amor, Jesús sed ha presentado como la “encarnación” (la manifestación concreta) del perdón creador de Dios en medio de los hombres. c) el escándalo que produce su actitud significa en el fondo un rechazo del auténtico Dios a partir de una fijación idolátrica de lo divino convertida en soporte o garantía de unas determinadas leyes de este mundo.

ORACION

Oh Padre bondadoso, siempre fiel:
Tú eres nuestro Dios de gracia, misericordia y perdón.
Cuando en estos nuestros tiempos modernos
las palabras “misericordia y perdón”
suenan como actitudes paternalistas,
haz, Señor, que nos percatemos
de que tú nos retas a confrontarnos a nosotros mismos
y a ser hombres y mujeres nuevos,
responsables de nuestro propio destino
y también de la felicidad de otros.
Danos la gracia de corresponder a tu amor
por Jesucristo nuestro Señor.