Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



martes, 22 de septiembre de 2009

SEPTIEMBRE 23, 2009

ESDRAS 9,5-9

En el momento de la ofrenda de la tarde, salí de mi abatimiento, y con la túnica y el manto rasgados, me puse de rodillas. Extendí las manos hacia Yavé mi Dios 6 y le dije:
6 «Estoy tan avergonzado y confundido que no me atrevo a levantar mi cara hacia ti, Dios mío. Nuestras faltas se han acumulado de tal forma que han sobrepasado nuestras cabezas, y nuestro pecado ha subido hasta el Cielo. 7 Desde los tiempos de nuestros padres hasta ahora no hemos dejado de pecar delante de ti, y por culpa de nuestras faltas, nosotros, nuestros reyes y nuestros sacerdotes fuimos entregados a los reyes de las naciones paganas, condenados a la espada, al cautiverio y al pillaje, y aún hoy llevamos la vergüenza en nuestro rostro. 8 Desde hace un tiempo Yavé, nuestro Dios, nos ha manifestado su bondad: nos dejó un pequeño resto de sobrevivientes y nos permitió poner un pie en su Lugar Santo. Nuestro Dios quiso darles un poco de luz a nuestros ojos y darnos vida en nuestra esclavitud. 9 Seguimos como esclavos, pero nuestro Dios no nos ha abandonado en esta esclavitud, pues nos cubrió con su misericordia frente a los reyes de Persia. Nos ha dado un respiro, la Casa de nuestro Dios ha resurgido de sus ruinas, nos ha devuelto las murallas de Judá y de Jerusalén.


SALMO de TOBIAS 13,2-4,6-8

2 Una vez corrige y otra, perdona.
Hace bajar a la morada de los muertos
y hace subir de allí,
nadie puede escaparse de su mano.
3 Hijos de Israel, celébrenlo
en medio de las naciones donde los dispersó,
4 y muéstrenles todo su poder.
Canten su grandeza ante todos los vivos!
¡El es nuestro Señor y nuestro Dios,
nuestro padre por los siglos de los siglos!
Vuelvan a él de todo corazón,
y actúen con plena verdad delante de él;
entonces se volverá a ustedes
y no les ocultará más su cara.
7 Vean lo que ha hecho por ustedes
y en alta voz denle gracias.
¡Bendigan al Señor porque es justo!
¡Cántenle al Rey de los siglos!
8 Quiero celebrarlo en esta tierra de exilio,
contar al pueblo pecador su fuerza y su grandeza.
Arrepiéntanse pecadores, hagan el bien delante de él:
a lo mejor los mirará con bondad.

LUCAS 9,1-6

1 Jesús reunió a los Doce y les dio autoridad para expulsar todos los malos espíritus y poder para curar enfermedades. 2 Después los envió a anunciar el Reino de Dios y devolver la salud a las personas.
3 Les dijo: «No lleven nada para el camino: ni bolsa colgada del bastón, ni pan, ni plata, ni siquiera vestido de repuesto.
4 Cuando los reciban en una casa, quédense en ella hasta que se vayan de ese lugar.
Pero donde no los quieran recibir, no salgan del pueblo sin antes sacudir el polvo de sus pies: esto será un testimonio contra ellos.»
6 Ellos partieron a recorrer los pueblos; predicaban la Buena Nueva y hacían curaciones en todos los lugares.

PALABRA DE DIOS

“Dios no nos abandonó en nuestra esclavitud Interleccional, “Bendito sea Dios, que vive eternamente” “Los envió a proclamar el reino de Dios y a sanar”
Jesús vino a repartir las bendiciones de Dios sin distinción y para todos. Vino a anunciar el Reino de Dios que significa liberar a la gente del mal y de las enfermedades, porque su Reino se centra en la misericordia y la liberación. Por eso el anuncio del evangelio no está separado de la realidad humana. El no vino a asumir lo espiritual, no, sino que su Reino implica la integridad de la persona humana. Esto implica, también, la libertad de las ataduras económicas.
Hoy le recuerda de no llevar en su evangelización elementos materiales, sino sólo la misericordia en el corazón y la verdad en las manos para acoger la hospitalidad que nos va a ofrecer la gente. Todo radica en la actividad que realiza el diálogo y el doble encuentro con la gente, por una lado les damos lo mejor que tenemos y el estar dispuestos a escuchar. Vivimos en un mundo de palabras pero no diálogo y por lo tanto no hay proyectos comunes, y éste es la actitud de Jesús, proyectos que realizamos en común y que respeta cada comunidad, no interesa la cultura que tengan y las necesidades que necesitan. Por eso, Lucas nos trasmite un pensamiento de Jesús hoy, donde Jesús dice, y que tienen que ser la Palabra que tenemos que llevar al salir de la Iglesia, luego de la asamblea de hoy, aunque nos pueda sorprender. Es una Palabra que sale de Jesús, pero Jesús la ha descubierto, en la acogida que la gente siempre ofrece al que llega a su casa como Jesús. Nos dice Lucas, los envió a predicar el Reino de Dios y a curar a los enfermos.
Pero esto no es nada nuevo, ya nos lo dice Esdras, el sacerdote, que se dirige a aquellos que se estremecen por la Palabra de Dios, y con esas personas se pone Esdras a orar, pero que usa en la oración la primera persona, estoy confundido y avergonzado, pero pasa enseguida al plural, por nuestros crímenes hemos sido entregado,… a la esclavitud y el oprobio…pero no nos ha desamparado… La historia de Israel está presentada como una infidelidad, se afirma la benevolencia, lo dice bien claro Esdras, nos ha mostrado su misericordia, nos dio un resto, un refugio estable, ha iluminado nuestros ojos, ha aliviado nuestra esclavitud. No se trata de convencer a Dios para que perdone, sino de reconocer los signos de su perdón ya en acto.
Y el Evangelio nos ofrece el proyecto de Jesús en torno al anuncio de la salvación, y envía a los mensajeros del Reino, hoy los doce, más adelante los 72 discípulos, enviándoles por toda Galilea. El discurso de Jesús no se refiere al contenido de su predicación sino al estilo que debe tener el apóstol y al comportamiento que debe tener donde lo reciban y le den hospedaje.
Lucas nos presenta la misión de los Doce como una prologación del ministerio de Jesús. Primero los convoca para la misión librarlos de las enfermedades y los demonios y a anunciar la proximidad del Reino de Dios. Les da instrucciones simples, les impone pobreza de medio para que no se vuelvan más importantes que el fin y puedan proceder de forma ligera sirviendo el proyecto del que los ha enviado: no llevéis para el camino ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero, ni tengáis dos túnicas. No olvida Jesús que la predicación de la palabra, hace crecer en quien la acoge, disponibilidad, y una auténtica fraternidad, cuando entréis en una casa, quedaos en ella hasta que os marchéis de aquel lugar. El misionero es el primero en gozar de la autenticidad y la fraternidad que lleva.
No les faltarán, como ya le había pasado a Jesús, los rechazos y las opocisiones. No es una condena sino una puesta en guardia.
El envío de los discípulos es el anuncio del eterno plan de Dios, preparar al pueblo para que experimenten su proximidad, la fuerza de un amor que trasforma todas las situaciones, e ilumina nuestros ojos, porque como los exiliados de Babilonia, Dios nos libera de la esclavitud de nuestros pecados, de la experiencia del desierto y de nuestra deseperación. Nuestra misión debe ser como la de los Doce, para ser autentica verdad deberá caracterizarse por algunos sin y con algunos con. Tenemos que darnos cuenta, que sin la tentación del poder y la eficacia, sino con una dedicación plena y con humildad, con nuestras limitaciones experimentaremos la fuerza de la Palabra que anunciamos. Nos lo dice el salmo que hoy hemos rezado, el salmo tomado de Tobías 13,7, Exaltad con vuestra vida al Rey de los siglos.
Pensemos el apóstol es pobre. Siempre lo ha sido, si es un verdadero discípulo. Hoy lo siente de una manera inmerso en una gran pobreza en sus relaciones con un mundo mucho más fuerte, atrevido, ante el cual nos sentimos a veces desarmados, sin argumentos, sin puntos de contacto, sin medios eficaces. Todo a ejemplo de Jesús, es la manera cómo nos ha enseñado Por eso nos pide hoy,diferentes formas de acogida, de solidaridad, de fraternidad.


ORACION

Te doy gracias, oh Señor, por haberme hecho encontrar la alegre noticia de tu amor a la humanidad, que ha hecho brillar mi rostro y llenado mi corazón de alegría. En tu Evangelio he encontrado refugio, consuelo, curación, liberaación y fuerza.

Te pido que me colmes de tu Santo Espíritu, para que no haya nada tan querido a mi corazón que la causa del Evangelio y para que pueda anunciarlo a los hermanos y hermanas con firmeza de fe y con generosidad de obras.

Te pido la gracia de vivir esta tarea de evangelización de modo alegre, libre de preocupaciones enredadoras, solicito al bien de mis hermanos y hermanas, sin fiarme demasiado de mí mismo, sino confiando más bien en el poder de tu nombre. Amen.








No hay comentarios.: