Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



martes, 1 de marzo de 2011

TIEMPO ORDINARIO, MARZO PRIMERO, 2011

PALABRA DE VIDA

Lectura del libro del Eclesiástico (35,1-15):

El que observa la ley hace una buena ofrenda, el que guarda los mandamientos ofrece sacrificio de acción de gracias; el que hace favores ofrenda flor de harina, el que da limosna ofrece sacrificio de alabanza. Apartarse del mal es agradable a Dios, apartarse de la injusticia es expiación. No te presentes a Dios con las manos vacías; esto es lo que pide la ley. La ofrenda del justo enriquece el altar, y su aroma llega hasta el Altísimo. El sacrificio del justo es aceptado, su ofrenda memorial no se olvidará. Honra al Señor con generosidad y no seas mezquino en tus ofrendas; cuando ofreces, pon buena cara, y paga de buena gana los diezmos. Da al Altísimo como él te dio: generosamente, según tus posibilidades, porque el Señor sabe pagar y te dará siete veces más. No lo sobornes, porque no lo acepta, no confíes en sacrificios injustos; porque es un Dios justo, que no puede ser parcial.

Salmo 49,5-6.7-8.14.23

Al que sigue buen camino
le haré ver la salvación de Dios


Congregadme a mis fieles,
que sellaron mi pacto con un sacrificio.
Proclame el cielo su justicia;
Dios en persona va a juzgar.

«Escucha, pueblo mío, que voy a hablarte;
Israel, voy a dar testimonio contra ti;
yo, Dios, tu Dios.
No te reprocho tus sacrificios,
pues siempre están tus holocaustos ante mí.»

«Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza,
cumple tus votos al Altísimo.
El que me ofrece acción de gracias,
ése me honra;
al que sigue buen camino
le haré ver la salvación de Dios.»

Lectura del santo evangelio según san Marcos (10,28-31):

En aquel tiempo, Pedro se puso a decir a Jesús: «Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.»
Jesús dijo: «Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más –casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones–, y en la edad futura, vida eterna.
Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos primeros.»

HOMILIA

¿Y qué decir de los que renuncian a todo por el reino de los cielos? No solamente “heredarán el cielo”, sino que encontrarán felicidad en la tierra, al sentirse libres de inquietudes y de miedo a perder bienes materiales, y libres también interiormente al pertenecer y entregarse generosamente a todos, con la alegría de ganar el corazón de muchos hermanos y hermanas en la comunidad. Y… dato curioso, pero muy realista: Marcos añade que mantendrán su felicidad y su recompensa, incluso en medio de contradicciones y persecuciones que encuentren en sus esfuerzos para implantar el reino. --- Tenemos que permanecer libres y pobres dentro de nosotros mismos.

La primera lectura de hoy podría resultar contradictoria con la gratuidad que comentábamos ayer. “No te presentes a Dios con las manos vacías; esto es lo que pide la ley…” (Eclo. 35, 4-6). A simple vista parece que sólo es valorado ante Dios aquel que realiza sacrificios y se acerca a Él con ofrendas. Muchas veces nos sucede así, nos consideramos aceptados por Dios -o incluso por las demás personas- porque hacemos esto, aquello, y esto otro; y así, cumplimos con una lista de normas “buenas” que nos dan el “derecho” de estar entre los escogidos.

En realidad, el texto no intenta opacar el amor gratuito y la bondad inherente de Dios para con nosotros. Más bien intenta recordarnos que, profesar la fe no es sólo presentarnos ante Él y tener unas dosis de culto religioso, sino que todo ello debe ir acompañado de justicia social. Vivida la misma –primeramente- en el entorno más cercano, en los detalles cotidianos y simples que a veces se nos escapan.

En el evangelio, continuación del pasaje de ayer, Pedro “reJustificar a ambos ladoscuerda” a Jesús que ellos lo han dejado todo y le han seguido. También podemos pensar que su comportamiento es similar al del joven rico: si hago (o he hecho), ¿qué voy a recibir a cambio? Pero entre ambos hay una diferencia: orden cronológico en las frases de inicio en sus respectivos diálogos con el Maestro. Pedro se ha aventurado a seguir a Jesús sin saber muy bien a dónde. No sabe lo que ello implica, pero se lanza. Mientras que el otro está dispuesto a seguirle si las condiciones de Jesús no difieren de las suyas.

En nuestra vida siempre hay curiosidad por el mañana, un intento de planificarlo; y es lo que vemos en Pedro. La respuesta de Jesús puede ser un buen aliciente aunque incluye esa dimensión de lo no previsto que aporta vida a la vida. Aporte que no excluye los momentos difíciles y las situaciones incomprensibles para nuestros esquemas: porque “muchos primeros serán últimos, y muchos últimos primeros."

ORACION

Señor Dios nuestro:
Esperamos cumplas tu promesa
con los que han dejado todo
a causa de tu reino
y a causa del evangelio de Jesucristo tu Hijo.
Que sean hombres y mujeres pobres
de las cosas que el mundo considera importantes en este mundo,
pero ricos en tu gracia y en tu amor
y con una riqueza de muchos amigos
a quienes puedan llevar a Jesucristo,

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