Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



viernes, 27 de noviembre de 2009

NOVIEMBRE 27, 2009

PALABRA DE DIOS
DANIELO 5, 1-6,13-14,16

El rey Nabucodonosor hizo una estatua de oro de treinta metros de alto por tres metros de ancho y la colocó en la llanura de Dura, en la provincia de Babilonia. 2 El rey Nabucodonosor llamó a los funcionarios, prefectos, gobernadores, consejeros, tesoreros, procuradores, jueces y a todos los jefes de provincia para que se reunieran y asistieran a la inauguración de la estatua. 3 Así fue, pues, como los funcionarios, prefectos, gobernadores, consejeros, tesoreros, procuradores, jueces y todos los jefes de provincia se reunieron para la inauguración de la estatua que había hecho levantar el rey Nabucodonosor.
4 Un mensajero anunció con toda su voz: «¡Escuchen hombres de todas las razas, naciones y lenguas!
5 Cuando oigan el sonido de la trompeta, el cuerno, la cítara, la flauta, el trombón, la gaita y de cualquier otro instrumento, se postrarán en tierra y adorarán la estatua de oro que ordenó levantar el rey Nabucodonosor. 6 Aquel que no se postre en tierra ni la adore, será echado inmediatamente a un horno ardiente».
13 Rojo de ira, Nabucodonosor pidió que le trajeran a Sidrac, Misac y Abdénago; trajeron a esos hombres ante el rey. 14 Nabucodonosor tomó la palabra y dijo: «Sidrac, Misac y Abdénago, ¿es cierto que no honran a mis dioses ni adoran la estatua de oro que erigí? 16 Sidrac, Misac y Abdénago respondieron al rey Nabucodonosor: No necesitamos darte una respuesta sobre eso. 17 Si nuestro Dios, al que servimos, quiere salvarnos del horno ardiente y de tu mano, nos salvará.
23 Esos tres hombres, Sidrac, Misac y Abdénago cayeron en el horno ardiente amarrados. 24 ¡Pues bien, caminaban en medio de las llamas alabando a Dios y bendiciendo al Señor! 25 De pie, en medio del fuego, Azarías abrió la boca y oró de esta manera:
26 «¡Bendito seas tú, Señor, Dios de nuestros padres, que tu nombre sea alabado y glorificado eternamente!
27 Porque eres justo en todo lo que haces, todos tus caminos son rectos, tus obras son verdaderas y todos tus juicios son irreprochables.
28 Has llevado a efecto una justa sentencia al permitir todo lo que nos pasó a nosotros y a Jerusalén, la ciudad santa de nuestros padres. Sí, nos trataste con lealtad y justicia cuando dejaste caer sobre nosotros todo eso por culpa de nuestros pecados.

DANIEL 3,62-67
62 ¡Sol y luna bendigan al Señor, cántenle y glorifíquenlo eternamente!
63 ¡Estrellas del cielo bendigan al Señor, cántenle y glorifíquenlo eternamente!
64 ¡ Lluvias y rocíos bendigan al Señor, cántenle y glorifíquenlo eternamente!
65 ¡Todos los vientos bendigan al Señor, cántenle y glorifíquenlo eternamente!
66 ¡Fuego y calor bendigan al Señor, cántenle y glorifíquenlo eternamente!
67 ¡Frío y ardor bendigan al Señor, cántenle y glorifíquenlo eternamente!

LUCAS 21,12-19
Pero antes de que eso ocurra los tomarán a ustedes presos, los perseguirán, los entregarán a los tribunales judíos y los meterán en sus cárceles. Los harán comparecer ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre, 13 y ésa será para ustedes la oportunidad de dar testimonio de mí.
14 Tengan bien presente que no deberán preocuparse entonces por su defensa.
15 Pues yo mismo les daré palabras y sabiduría, y ninguno de sus opositores podrá resistir ni contradecirles.
16 Ustedes serán entregados por sus padres, hermanos, parientes y amigos,
17 y algunos de ustedes serán ajusticiados. 18 Serán odiados por todos a causa de mi nombre. Con todo, ni un cabello de su cabeza se perderá. 19 Manténganse firmes y se salvarán.

HOMILIA
Daniel 7,2-14: “Vi venir en las nubes del cielo como un hijo de hombre ." Salmo de Daniel 3,75-81: “Ensálcenlo con himnos por los siglos” Lucas 21,29-33: “Cuando vean eso, sepan que se acerca el reino de Dios”

El texto del evangelio de hoy responde al “cuándo sucederán todas estas cosas” planteado a Jesús por los discípulos. Se hace una distinción entre la cercanía del reino de Dios y la venida del día del Hijo del Hombre. La respuesta al cuándo es diferente si se trata de la cercanía del reino o de ese día del Hijo del Hombre. La cercanía del reino de Dios no es algo repentino, sino un proceso histórico. Jesús utiliza la imagen de la higuera: cuando echa brotes, el verano está cerca. Igualmente podemos discernir los signos que anuncian la cercanía del reino. Hoy los llamamos “signos de los tiempos”. Sabemos que el reino de Dios llegará en su plenitud con la venida de Jesús. El Apocalipsis de Juan nos dice claramente que cuando Jesús se manifieste, resucitarán los mártires y reinaran con él durante mil años (Ap 20,6). Es la realización del reino de Dios en la historia. Hay miles de acciones y testimonios donde ya encontramos adelantado y realizado el reino. La vasta generación de los mártires descubre, desde ya, la cercanía del reino y trata de vivirla, desde los orígenes del cristianismo y hasta nuestro tiempo presente. También a nosotros nos corresponde seguir propugnando el reinado de Dios en nuestra realidad actual e impulsándolo hacia su consumación futura.

La enseñanza de las lecturas de hoy nos abren a la realización del Reino de Dios y a asegurarnos que no es el anuncio de cosas que sucederán. No es el hablar de la aparición ésta o aquélla que vendrán, no, sino la realización del Reino de Dios en la historia. No es la afirmación de que hoy o mañana vendrá el Reino de Dios, pueden ser utopías. Jesús nos dice hoy bien claro, que el Reino y su venida es una realidad, pero es nuestra responsabilidad estar atento a esa venida. Nos podrá despistar la palabras de Daniel. Pero no es la realidad que luego Jesús explica en el evangelio.

Tenemos que entender que el texto de Daniel es un texto apocalíptico, es decir, de los últimos tiempos. Nada de extraordinario de la revelación por medio de los sueños. Daniel describe con una dramática viveza el mar agitado y las cuatro bestias. El mar significa aquí las fuerzas que se oponen a Dios y a sus justos. También las bestias, el cuatro indica totalidad o el conjunto de las fuerzas que e oponen a Dios. Las bestias indican el reino de Babilonia, el de los medos, los persas y por último, el cuatro el más temible, él de los seleúcidas o reino de Siria. Siria antiguamente se unía a Asiria y aquí los diez cuernos, símbolo de poder, y el cuerno más pequeño y más arrogante es el reino de Antioco IV, la imagen de Asur.
Luego vemos un tribunal celestial, presidido por un anciano vestido de blanco sobre un trono de fuego.
La imagen dl trono móvil con ruedas se remite a Ezequiel. La muchedumbre que sirve al anciano es innumerable, se abren los juiciois y se mata a la cuarta bestia, mientras que a las otras se les deja misteriosamente en el tiempo limitado de vida: el mal amenaza todavía a los fieles, pero su fin está marcado. Termina la visión con la aparición del Hijo del Hombre, figurea mesiánica a la que se le entrega el señorío eterno sobre todos los pueblos y naciones. Jesús va a hablar en el evangelio de la higuera y los demás árboles, que es muy importante que lo entendamos hoy, y podamos entender la venida del Reino en Jesús.

Los discípulos, como nosotros hoy, hacemos la misma pregunta, “Cuán sucederá todo esto?." Jesús y con esto nos enseña, se toma las cosas con calma, y casi parece enviar una respuesta directa, y proporciona un criterio muy simple ¿aprenderemos nosotros de esto, algún día, y aprenderemos de él?. Las parábolas en tres versículos relaciona la sabiduría campesina, que reconoce los fenómenos naturales la llegada de las estaciones (29ss), con la venido del Reino preanunciado por los fenómenos cósmicos que acaba de describir: lo que cuanta para Lucas no es la previsión exacta de los tiempos, sino loa proximidad del Reino (de la liberación, (28): el Reino está cerca, ya está incluso en medio de nosotros.
La afirmación “os aseguro que no pasará esta generación antes de que todo esto suceda” (32) se refiere precisamente a la destrucción de Jerusalén, de la que tanto Lucas como su comunidad ya han tendio experiencias; sin embargo paradójicamente también, resulta verdadera aplicada a los acontecimientos escatológicos, porque la medida del tiempo resulta secundaria respecto al deber de la vigilancia y al valor eterno de la Palabra de Jesús (33). La preocupación de conocer de manera anticipada lo que sucederá y cuándo tendrá lugar queda vaciada de sentido: responder a la llamada y adherirse a la Palabra introduce ahora y de inmediato al cristiano en la realidad nueva del Reno de Dios. Jesús nos dice con ironía que es sencillo compre3nder cuándo será el fin del mundo. No es necesario esperar la venida del fin del mundo para convencernos de que su Palabra permanece para siempre.
Por eso se nos invita a repetir con frecuencia y vivir hoy la Palabra: “Su Reino jamás será destruido.” Eso ya fue descubierto por Daniel, leamos Daniel 7,14)

ORACION

Señor, cada día me sorprendes más.
Me pierdo dentro de un montón de pensamientos enmarañados y no consigo comprender el sentido de las cosas, mientras tú me remites a los pequeños signos cotidianos y a la antigua sabiduría campesina.
Tú has vendió a nosotros como “semejante a un hijo de hombre”: has llevado a nuestra propia carne el milagro sublime de tu presencia entre nosotros. Hazme capaz, Señor, de mirar a cada “hijo de hombre”, a cada ser humano, buscando en él tu imagen. Hazme comprender, Señor, que ya estás aquí, en medio de nosotros: no sirven los prodigios extraordinarios, nos basta con tu Palabra.

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