Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



jueves, 19 de noviembre de 2009


PALABRA DE VIDA
2 Macabeos 2,15/29
15 Llegaron por entonces a Modín los oficiales del rey, que debían imponer la apostasía y obligar a ofrecer sacrificios. 16 Muchos israelitas se pusieron de su parte, pero Matatías y sus hijos, no. 17 Los oficiales del rey dijeron a Matatías: «Tú eres un personaje importante y respetado en esta ciudad, tú tienes hijos y hermanos que te siguen; 18 ven tú, el primero, a obedecer las órdenes del rey, tal como lo han hecho todas las naciones, los jefes de Judá y los que se quedaron en Jerusalén. Si lo haces, tú y tus hijos serán admitidos entre los amigos del rey, y serán recompensados con oro y plata y con muchas otras cosas».
19 Matatías respondió con todas sus fuerzas: «Aunque le obedeciesen al rey todos los pueblos que conforman su imperio, aunque todos abandonasen el culto de sus padres para seguir sus ordenanzas, 20 yo, mis hijos y mis hermanos seguiremos la Alianza de nuestros padres. 21 ¡Líbrenos Dios de abandonar la Ley y sus prescripciones! 22 No obedeceremos pues las órdenes del rey ni nos apartaremos de nuestra religión ni a la derecha ni a la izquierda».
23 Apenas terminó de hablar, se adelantó un judío, delante de todo el pueblo, para sacrificar en el altar de Modín, según el decreto del rey. 24 Al ver eso, Matatías, lleno de indignación y de cólera, dando rienda suelta a su furor, se abalanzó sobre el hombre y lo degolló ante el altar. 25 Luego mató al oficial del rey que obligaba a sacrificar y derribó el altar.
26 Su celo por la Ley fue igual al de Pinjas, cuando hirió de muerte a Zimri, hijo de Salú.
27 Luego Matatías salió gritando por medio de la ciudad: «¡Los que quieran defender la Ley y continuar con la Alianza, que me sigan!»
28 Huyó a los cerros junto con sus hijos, dejando en la ciudad todo lo que tenía.
29 Muchas personas que respetaban la justicia y los decretos de la Ley, se fueron a instalar en el desierto.

SALMO 50,1-2,5-6.14-15

1 Yavé, el Dios de los dioses, ha hablado:
1 desde donde sale el sol hasta el ocaso,
1 ha convocado a la tierra.
2 Desde Sión, la muy hermosa, Dios refulge:
5 «Reúnan a mis fieles ante mí,
5 que con un sacrificio sellaron mi alianza.»
6 Serán los cielos los que anuncien la sentencia,
6 porque el juez es Dios mismo:
14 Pero dale gracias a Dios con sacrificios,
14 y cumple tus mandas al Altísimo;
15 invócame en el día de la angustia,
15 te libraré y tú me darás gloria.

LUCAS 19,41-44
41 Al acercarse y ver la ciudad, lloró por ella, 42 y dijo: «¡Si al menos en este día tú también conocieras los caminos de la paz! Pero son cosas que tus ojos no pueden ver todavía. 43 Vendrán días sobre ti en que tus enemigos te cercarán de trincheras, te atacarán y te oprimirán por todos los lados. 44 Te estrellarán contra el suelo a ti y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no has reconocido el tiempo ni la visita de tu Dios.»

HOMILIA
1Macabeos 2,15-29: “Viviremos según la alianza de nuestros padres” Salmo 49: Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios. Lucas 19,41-44: “No reconociste la visita de Dios”
La ciudad de Jerusalén era la capital de Palestina en tiempos de Jesús. En ella se concentraba el poder político, religioso y económico de todo el país. Jesús llora al contemplarla, porque ha sido incapaz de reconocer al Mesías, al Salvador. Su importancia política, económica y religiosa le cierra los ojos ante el Hijo de Dios que la ha visitado. Llanto es el profundo sentimiento humano que manifiesta Jesús al saberse no reconocido por los habitantes de Jerusalén. La ceguera de la ciudad es el comienzo del castigo que terminará con su caída y destrucción total en el año 70 de nuestra era. Rechazar el mensaje del Salvador, negarse a dar crédito a sus palabras de justicia y paz, la llevará a la destrucción. Desconociendo que Jesús es el camino por el cual se puede alcanzar la paz y la justicia entre los hombres, la ciudad se ha opuesto a la acción de Dios. De seguro más de alguna vez nosotros nos hemos sentido también rechazados, y nuestras palabras nos han parecido despreciadas. Pero a pesar de todo, como Jesús, hemos de proseguir nuestro camino y ser capaces de entrar donde debamos asumir la cruz. El aceptó con responsabilidad el destino que aquella ciudad enceguecida le tenía deparado. Tal es su ejemplo.
El ejemplo de Jesús, su lloro sobre Jerusalén, orienta nuestra vida de cada día y nos pone, si actuamos con sinceridad en la actitud de Jesús. No es nuestra orientación sino la voluntad de Dios. Como lo expresó Matatías a los enviados del rey. “Aunque todos los pueblos obedezcan al rey, yo y mis hijos… seremos fieles a la alianza de nuestros antepasados…Dios nos libre de abandonar la ley y sus preceptos. No obedeceremos… ni nos apartaremos lo más mínimo de nuestra religión.” Un gesto del pueblo y de Matatías da comienzo a la inseurrección. Matatías destruyo el altar construido por el rey y mata al apóstata. Por eso Matatías y los suyos huyen, no por miedo, sino para orga izarse la resistencia en los montes. Las Palabras de Matatías son una verdadera declaración de guerra, “el que quiera defender la ley y ser fiel a la alianza que me siga. Y fueron muchos lo que siguieron su ejemplo y les siguieron (29ss).

El hecho de los Macabeos prepara el lloro de Jesús y su llamento sobre Jerusalén. Es uno de los poquísimos episodios en lo que Jesús llora, mostrando la profunda humanidad de sus sentimientos. El destino de la ciudad santa, que simboliza el destino de todo el pueblo, es considera como un signo divino “tus ojos siguen cerrados” para el camino de la paz, lo que implica que Dios es el sujeto activo de la acción. Es interante observar el lenguaje escatológico de Jesús, acerca a los “días” de juicio que vendrán, “el momento en el que Dios ha venidó a visitarte (44) en el lenguaje hebreo significa “castigo”, pero también “gracia” la venida de Jesús, la destrucción de Jerusalén es claramente una profecía de lo que ha sucedido. Lucas escribe después del año 70. Pero esto no disminuye su valor: Jesús fue ejecutado como ya lo habían sido muchos profetas, también a causa de sus palabras sobre la suerte del templo y del pueblo (ver Mateo 26,61). Esto tiene valor no como demostración no como capacidad adivinatoria, sino como clave de lectura para interpretar el significado de la historia vivida por la comunidad a la que se dirige el evangelio.
El cuadro apocalíptico de la destrucción de Jerusalén se encuentra en la figura ejemplar de Matatías, que escoge la lucha armada contra el opresor antes que transgredir la ley del Señor. Se trata de imágenes crudas, imágenes que nuestra sensibilidad tiende a rechazar: la ciudad santa, cegada por una decisión divina que la condena de una manera inexorable; el gesto sanguinario de matatías, que golpea con la misma violencia contra el altar profanado y en contra de los profanadores… Ahora bien, por encima del lenguaje es el radicalismo de la decisión de la fe lo que cuenta.
Por eso se nos repite con frecuencia a vivir hoy la Palabra: “Dios nos libre de abandonar la ley y sus preceptos.” (1 Macabeos 2,21).
“Convertirse” significa seguir a Jesús, ir con él, por su camino. Consiste, esencialmente, en esta decisión, en la que el hombre, tú y yo, cesan de ser eu propio creador, cesa de buscarse sólo a sí mismo y de buscar su autorealización, y acepta su dependencia del verdadero Creador. Existen dos posibilidades: la auto realización, en la que el hombre intent5a crearse a sí mismo para poseer su ser completamente para él y la opción de la fe y el amor.
ORACION
Lloraste por tu ciudad, Señor. Lloraste por tu gente.
Señor, yo te encuentro como amigo junto a mí en el día de “tu visita.” Que no cierre el corazón mi la mente, de suerte que no sea capaz de leer en los acontecimientos el signo de tu voluntad. Haz que te reconozca presente en los hermanos, a lo largo de los caminos y en los acontecimientos de este mundo atormentado, para que el juicio no recarga sobre mí como recayó sobre la ciudad que fue incapaz de reconocer a tus profetas. Haz que yo opte siempre por ti, incluso cuabdi esta opción exige una buena dosis de valor. Haz que no pierda ni la confianza ni la esperanza aunque se presenten graves obstáculos a la manifestación de mi fe.

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