Salmo 144,1.9.10-11.12-13ab
Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que té bendigan tus fieles; que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas;
explicando tus hazañas a los hombres, la gloria y majestad de tu reinado.Tu reinado es un reinado perpetuo, tu gobierno va de edad en edad.
Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,11-15):
HOMILIA
Isaías 41,13-20: Yo soy tu redentor, el Santo de Israel Salmo 144: El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad. Mateo 11,11-15: No ha nacido uno más grande que Juan.
El tiempo de Adviento nos presenta hoy la figura de Juan Bautista que a lo largo de este tiempo de espera será muy importante. Juan es el Elías Que anuncia la llegada del Mesías. No hay profeta, más grande que él, dirá Jesús, porque élñ es quien abre las puertas a Jesús, el esperado, el Hijo de dios, quien proclama el Reino de Dios.
En Juan Bautista tomas rostro concreto las esperanzas del pueblo, es ya el tiempo de la salvación. Juan no vaciló en anunciar y señalar, con humildad, a Jesús como único camino de salvación; no tuvo temor de denunciar con valentía las injusticias e impiedades del pueblo y de los líderes civiles y religiosos. El reino lo conquistan los esforzados, aquellos que como Juan dan testimonio de vida y proclaman la justicia de Dios. Al reino de Dios lo enfrenta el anti-reino, reino de injusticia que excluye y extermina a quien no haga parte de su estructura; y lo hace con violencia, destruyendo todo lo que se oponga a él, sin importar destruir la misma vida. Miremos hoy cómo le estamos dando paso a Jesús y su proyecto del reino y cómo estamos luchando contra el reino de muerte en las estructuras políticas, económicas, culturales y religiosas.
Por eso el tema de la redención tiene especial relieve en la profecía del Segundo Isaías y nos presenta la persona del “redentor” onsea, en el pensamiento del profeta sobre el pariente, persona vinculada por un pacto y que tiene la propiedad de pagar por las deudas. El Señor rescata a a Israel porque nes el pariente que desde la creación el especialmente desde el éxodo se ha familiarizado con Israel..
Por eso Isaías recuerda al pueblo que puede confiar en el Señor, que puede y quiere salvarlo de los enemigos y desea colmarlo de favores.. EL pueblo debe reconocerse entre los míseros sedientes, que buscan en vano agua para calmar la sed y hacia los cuales se dirige la iniciativa amorosa del Señor. Por su pueblo va a ejecutar un nuevo éxodo teniendo como escenario un desierto cubierto de abundante vegetación y regado de ríos como el Edén (18) En este jardín encantador elo pueblo de Israel encontrará de nuevo a su Dios; verá, sabrá, reflexionará y finalmente comprenderá la obra del Señor (20).
Con tal abundante recurso el tema de la creación, el profeta Isaías recuerda a sus oyentes que, si la acción salvífica de Dios a favor de su pueblo se sitúa en el grandioso escenario de su actividad creadora, la salvación obrada por él no será reservada exclusivamente al pueblo elegido, sino abierta a todos y a todo.
En el evangelio Jesús se dirige a la gente y les habla del Bautista, exaltando su fe y su grandeza moral hasta el punto de definirlo como el más grande entre los mortales (11), el culmen de toda la historia de fe en Israel (13). Y, sin embargo, el que se pone a seguir a Jesús entra en un nuevo orden de salvación, en la economía del reino donde el más pequeño goza de la incomparable dignidad de hijo de Dios (11), dignidad que sobrepasa incluso la enorme estatura moral de Juan y su altísimo papel de Precursor. Su misión no se apaga con anunciar al Mesías, prevé también una anticipación, en su persona, del destino doloroso del Mesías. De hecho, lo que sucederá a Juan demostrará la agresiva que son las tentaciones de los enemigos del Reino para que éste no cale en la vida humana (12).
Jesús, finalmente, invita a una compresión profunda del papel y persona del Bautista a la luz de la Ley y los profetas, es decir, el plan de Dios testimoniado en las Escrituras. Una lectura atenta y dispuesta a un serio discernimiento de fe (“El que tenga oídos que oiga” (15) nos hará comprender que el Bautista es como el gozne entre dos economías (de salvación) la de la expectativa y la del cumplimiento, y que en él se realiza esa espera de la tradición bíblico-judaica del retorno de Elías, como precursor inmediato del Mesías (14). Por eso comienza el texto de Isaías, 41,13: “Yo, el Señor tu Dios, sostengo tu diestra y digo, yo mismo te auxilio”.
ORACION
“Tú eres Señor mi Dios que me agarra de la diestra y me dice: “no temas, yo mismo te auxilio”. No temo aun que sea un gusanillo de mi pueblo, porque tú me auxilias, porque eres mi redentor, el Santo de Israel. Era pobre e indigente, buscaba agua y no la había; mi lengua estaba reseca de sed; pero tú, Señor, me escuchaste y no me has abandonado. Has alumbrado en las cumbres peladas de mis pecados, fuente de agua en el yermo de mi angustia. Has cambiado mi desierto en estanque. Todo ha sido obra de tus manos. ¡A ti la alabanza por los siglos!

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