Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



jueves, 9 de diciembre de 2010

TIEMPO DE ADVIENTO, DICIEMBRE 9, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura del libro de Isaías (41,13-20):
Yo, el Señor, tu Dios, te agarro de la diestra y te digo: «No temas, yo mismo te auxilio.» No temas, gusanito de Jacob, oruga de Israel, yo mismo te auxilio –oráculo del Señor–. Tu redentor es el Santo de Israel. Mira, te convierto en trillo aguzado, nuevo, dentado: trillarás los montes y los triturarás; harás paja de las colinas; los aventarás, y el viento los arrebatará, el vendaval los dispersará; y tú te alegrarás con el Señor, te gloriarás del Santo de Israel. Los pobres y los indigentes buscan agua, y no la hay; su lengua está reseca de sed. Yo, el Señor, les responderé; yo, el Dios de Israel, no los abandonaré. Alumbraré ríos en cumbres peladas; en medio de las vaguadas, manantiales; transformaré el desierto en estanque y el yermo en fuentes de agua; pondré en el desierto cedros, y acacias, y mirtos, y olivos; plantaré en la estepa cipreses, y olmos y alerces, juntos. Para que vean y conozcan, reflexionen y aprendan de una vez, que la mano del Señor lo ha hecho, que el Santo de Israel lo ha creado.

Salmo 144,1.9.10-11.12-13ab
El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedadTe ensalzaré, Dios mío, mi rey; bendeciré tu nombre por siempre jamás. El Señor es bueno con todos es cariñoso con todas sus criaturas.
Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que té bendigan tus fieles; que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas;
explicando tus hazañas a los hombres, la gloria y majestad de tu reinado.Tu reinado es un reinado perpetuo, tu gobierno va de edad en edad.

Lectura del santo evangelio según san Mateo (11,11-15):
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «Os aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan, el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él. Desde los días de Juan, el Bautista, hasta ahora se hace violencia contra el reino de Dios, y gente violenta quiere arrebatárselo. Los profetas y la Ley han profetizado hasta que vino Juan; él es Elías, el que tenía que venir, con tal que queráis admitirlo. El que tenga oídos que escuche.»

HOMILIA

Isaías 41,13-20: Yo soy tu redentor, el Santo de Israel Salmo 144: El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad. Mateo 11,11-15: No ha nacido uno más grande que Juan.

El tiempo de Adviento nos presenta hoy la figura de Juan Bautista que a lo largo de este tiempo de espera será muy importante. Juan es el Elías Que anuncia la llegada del Mesías. No hay profeta, más grande que él, dirá Jesús, porque élñ es quien abre las puertas a Jesús, el esperado, el Hijo de dios, quien proclama el Reino de Dios.

En Juan Bautista tomas rostro concreto las esperanzas del pueblo, es ya el tiempo de la salvación. Juan no vaciló en anunciar y señalar, con humildad, a Jesús como único camino de salvación; no tuvo temor de denunciar con valentía las injusticias e impiedades del pueblo y de los líderes civiles y religiosos. El reino lo conquistan los esforzados, aquellos que como Juan dan testimonio de vida y proclaman la justicia de Dios. Al reino de Dios lo enfrenta el anti-reino, reino de injusticia que excluye y extermina a quien no haga parte de su estructura; y lo hace con violencia, destruyendo todo lo que se oponga a él, sin importar destruir la misma vida. Miremos hoy cómo le estamos dando paso a Jesús y su proyecto del reino y cómo estamos luchando contra el reino de muerte en las estructuras políticas, económicas, culturales y religiosas.

Por eso el tema de la redención tiene especial relieve en la profecía del Segundo Isaías y nos presenta la persona del “redentor” onsea, en el pensamiento del profeta sobre el pariente, persona vinculada por un pacto y que tiene la propiedad de pagar por las deudas. El Señor rescata a a Israel porque nes el pariente que desde la creación el especialmente desde el éxodo se ha familiarizado con Israel..

Por eso Isaías recuerda al pueblo que puede confiar en el Señor, que puede y quiere salvarlo de los enemigos y desea colmarlo de favores.. EL pueblo debe reconocerse entre los míseros sedientes, que buscan en vano agua para calmar la sed y hacia los cuales se dirige la iniciativa amorosa del Señor. Por su pueblo va a ejecutar un nuevo éxodo teniendo como escenario un desierto cubierto de abundante vegetación y regado de ríos como el Edén (18) En este jardín encantador elo pueblo de Israel encontrará de nuevo a su Dios; verá, sabrá, reflexionará y finalmente comprenderá la obra del Señor (20).

Con tal abundante recurso el tema de la creación, el profeta Isaías recuerda a sus oyentes que, si la acción salvífica de Dios a favor de su pueblo se sitúa en el grandioso escenario de su actividad creadora, la salvación obrada por él no será reservada exclusivamente al pueblo elegido, sino abierta a todos y a todo.

En el evangelio Jesús se dirige a la gente y les habla del Bautista, exaltando su fe y su grandeza moral hasta el punto de definirlo como el más grande entre los mortales (11), el culmen de toda la historia de fe en Israel (13). Y, sin embargo, el que se pone a seguir a Jesús entra en un nuevo orden de salvación, en la economía del reino donde el más pequeño goza de la incomparable dignidad de hijo de Dios (11), dignidad que sobrepasa incluso la enorme estatura moral de Juan y su altísimo papel de Precursor. Su misión no se apaga con anunciar al Mesías, prevé también una anticipación, en su persona, del destino doloroso del Mesías. De hecho, lo que sucederá a Juan demostrará la agresiva que son las tentaciones de los enemigos del Reino para que éste no cale en la vida humana (12).

Jesús, finalmente, invita a una compresión profunda del papel y persona del Bautista a la luz de la Ley y los profetas, es decir, el plan de Dios testimoniado en las Escrituras. Una lectura atenta y dispuesta a un serio discernimiento de fe (“El que tenga oídos que oiga” (15) nos hará comprender que el Bautista es como el gozne entre dos economías (de salvación) la de la expectativa y la del cumplimiento, y que en él se realiza esa espera de la tradición bíblico-judaica del retorno de Elías, como precursor inmediato del Mesías (14). Por eso comienza el texto de Isaías, 41,13: “Yo, el Señor tu Dios, sostengo tu diestra y digo, yo mismo te auxilio”.

ORACION

“Tú eres Señor mi Dios que me agarra de la diestra y me dice: “no temas, yo mismo te auxilio”. No temo aun que sea un gusanillo de mi pueblo, porque tú me auxilias, porque eres mi redentor, el Santo de Israel. Era pobre e indigente, buscaba agua y no la había; mi lengua estaba reseca de sed; pero tú, Señor, me escuchaste y no me has abandonado. Has alumbrado en las cumbres peladas de mis pecados, fuente de agua en el yermo de mi angustia. Has cambiado mi desierto en estanque. Todo ha sido obra de tus manos. ¡A ti la alabanza por los siglos!

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