Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



martes, 8 de junio de 2010

TIEMPO ORDINARIO JUNIO 8, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura del primer libro de los Reyes 17,7-16
En aquellos días, se secó el torrente donde se había escondido Elías, porque no había llovido en la región. Entonces el Señor dirigió la palabra a Elías: «Anda, vete a Sarepta de Fenicia a vivir al1í; yo mandaré a una viuda que te dé la comida.» Elías se puso en camino hacia Sarepta, y, al llegar a la puerta de la ciudad, encontró allí una viuda que recogía leña. La llamó y le dijo: «Por favor, tráeme un poco de agua en un jarro para que beba.» Mientras iba a buscarla, le gritó: «Por favor, tráeme también en la mano un trozo de pan.» Respondió ella: «Te juro por el Señor, tu Dios, que no tengo ni pan; me queda sólo un puñado de harina en el cántaro y un poco de aceite en la alcuza. Ya ves que estaba recogiendo un poco de leña. Voy a hacer un pan para mí y para mi hijo; nos lo comeremos y luego moriremos.» Respondió Elías: «No temas. Anda, prepáralo como has dicho, pero primero hazme a mí un panecillo y tráemelo; para ti y para tu hijo lo harás después. Porque así dice el Señor, Dios de Israel: "La orza de harina no se vaciará, la alcuza de aceite no se agotará, hasta el día en que el Señor envíe la lluvia sobre la tierra."» Ella se fue, hizo lo que le había dicho Elías, y comieron él, ella y su hijo. Ni la orza de harina se vació, ni la alcuza de aceite se agotó, como lo había dicho el Señor por medio de Elías.

Salmo responsorial: 4,2-5,7-8
Haz brillar sobre nosotros, Señor, la luz de tu rostro.Escúchame cuando te invoco, Dios, defensor mío; tú que en el aprieto me diste anchura, ten piedad de mí y escucha mi oración. Y vosotros, ¿hasta cuándo ultrajaréis mi honor, amaréis la falsedad y buscaréis el engaño? Sabedlo: el Señor hizo milagros en mi favor, y el Señor me escuchará cuando lo invoque. Temblad y no pequéis, reflexionad en el silencio de vuestro lecho.
Hay muchos que dicen: «¿Quién nos hará ver la dicha, si la luz de tu rostro ha huido de nosotros?» Pero tú, Señor, has puesto en mi corazón más alegría que si abundara en trigo y en vino.
Lectura del santo evangelio según san Mateo 5,13-16
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.»
HOMILIA

1Reyes 17, 7-16: La orza de harina no se vació, como lo había dicho el Señor por medio de Elías Salmo 4: Haz brillar sobre nosotros, Señor, la luz de tu rostro. Mateo 5, 13-16: Ustedes son la luz del mundo

Esto que leemos en la Palabra de Dios es la experiencia de todos nosotros. Hoy hablamos mucho de pobreza, pero cuando éramos niños, tal vez éramos pobres, pero pobreza era compartir el corazón con el vecino y nuestras casas estaban abiertas para todos. Esa es la experiencia que el Señor le enseña a Elías. Por eso le envía a Sarepta porque allí será alimentada por una viuda, que sólo vive con su hijo, donde la comida alcanzará para todos, al compartir todos puede ser alimentado. Pero nosotros nos hemos olvidado de Sarepta allí nos envía el Señor hoy. Es cierto, el profeta y la vida se encuentran en medio de una idolatría reinante. Por eso el profeta contrapone la la figura de su Dios contra los otros dioses idólatras.

Y el evangelio es continuación del Sermón del Monte Jesús usa dos imágenes la sal y la luz. ¿Por qué la sal no da sabor? ¿Por qué la luz no ilumina? Los que escuchan sus palabras se transforman en la sal y la luz del mundo. Porque son constructores de un mundo nuevo, una manera nueva de ser y de estar en el mundo. Sabemos que las enseñanzas de Jesús, no son como una vela que se esconde debajo de los muebles o sin el sabor que da la sal. hoy como ayer la Buena Noticia se debe hacer presenta en el testimonio de vida de cada cristiano y en el vivir cotidiano que vivimos en el mundo de hoy y con quienes vivimos hoy.

Nos muestra la primera lectura de hoy como Dios, el dios de Israel, obra también en tierra pagana y guía al profeta a una ciudad costera, donde tendrá asegurado el alimento. Y en esta historia el prodigio se realiza que da autenticidad a su misión. No es por tanto Jezabel y sus falsos dioses, sino una pobre viuda que puede dar testimonio de la intervención de Dios a favor de los que confían en él. Y puesto que se trata de una extranjera, el episodio abre una perspectiva universalista que tomará cuerpo con el Nuevo Testamento: la viuda de Sarepta se concierte en el tipo de los paganos llamados a la mesa del Reino.

El sentido del episodio podemos tomarlo de la cita del mismo por Jesús en la sinagoga de Nazaret (Lucas 4,24-26): el profeta a quien no escuchan los suyos tiene más crédito en tierras paganas. Por otra parte, podemos establecer una comparación entre la viuda de Sarepta y la del evangelio (Marcos 12,41-44; Lucas 21,1-4) para señalar la gran generosidad. Pero no sólo esto: la viuda se contrapone a Jezabel, cuya insaciable avidez condena el autor sagrado (1 Reyes 21,1ss).
El evangelio nos asegura que quien sigue el código de vida encerrado en las bienaventuranzas ser-a sal de la tierra y luz del mundo. El “vosotros” enfático para diferenciar la conducta cristiana de la conducta del fariseo y los paganos, a quienes el sermón del monte hace referencia en más ocasiones. La responsabilidad del cristian0, por otra parte, tiene un valos cósmico, universal, planetario.

La “sal” encierra una pluralidad de significados. Es un condimento insustituible. Posee propiedades conservantes. Se unas en la realización de los sacrificios (Levítico 2,13) y, por consiguiente asumía un carácter “consagratorio”, en caso de que hubiera perdido el poder de salar, era “pisoteada” como un gesto desacralizador. Por último, la sal alude a la sabiduría (Marcos 9,50) y con ella debemos condimentar nuestras palabras (Colosenses 4,6).

Los discípulos son “la luz del mundo” no de modo diferente a Cristo, que es la fuente de la misma (Juan 8,12). “A caso se trae la lámpara que taparla…” suena al pide de la letra el paralelo de Marcos 4,21) Si la lez se pone bajo una vasija de barro, se apaga inevitablemente (eso era lo que se hacía en aquel tiempo para apagar la luz sin que hiciera humo.) El evangelista volverá, a continuación, sobre la imagen de la luz (Mateo 6,22ss)

El hombre “el hombre ha sido creado para realizar obras buenas” (Efesios 2,10), para irradiar la luz que Cristo derrama sobre él (Efesios 5,14). El Señor, es la “la luz que ilumina”, nos transforma en “luz iluminadora”, la luz que se refleja en nosotros, dice San Gregorio Magno. La comunidad de los “iluminados” (Hebreos 6,4; 10,32) viene a constituir un candelabro de oro, imagen de la Iglesia donde Cristo establece su morada (Apocalipsis 1,13). El candelabro de los siete brazos remite, en la tradición judía, a la totalidad del tiempo (la primera semana del Génesis) y a la totalidad de la persona, resumida, de manera simbólica, en los sentidos superiores con sus siete sacrificios (dos ojos, dos orejas, dos narices y la boca.) ¿En qué medida mis sentidos, encendidos por el fuego del Espíritu, se comunican con Dios?

La Palabra de dios nos invita a repetir con frecuencia y vivir hoy la Palabra de Dios: “Vosotros sois sal, sois luz” (Mateo 5,13ss).

ORACION
Señor, tú que has dicho: “Venid a mi y seréis iluminados” (Salmo 34,6) difunde tu luz en mi corazón. Enciende mis sentidos con el fuego del Esíritu de Pentecostés, para que pueda “caminar yo a la luz de tu rostro” (Salmo 90,16) Concédeme irradiar tu luz en medio de los hombres, para hacer desaparecer las tinieblas de la ignorancia y del pecado.

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