Lectura del segundo libro de los Reyes (11,1-4.9-18.20):
Salmo 131,11.12.13-14.17-18
Lectura del santo evangelio según san Mateo (6,19-23):
2 Reyes 11, 1-4. 9-18. 20: Ungió a Joás, y todos aclamaron: ¡Viva el rey! Salmo 131: El Señor ha elegido a Sión, / ha deseado vivir en ella. Mateo 6, 19-23: Donde está tu tesoro, allí estará tu corazón
Las enseñanzas de Jesús comienzan a cumplirse. Mateo nos presenta una nueva visión del uso de las riquezas, es decir, no acumular, no tener más de lo que en realidad necesitamos, esto es lo que define la riqueza en el corazón de los discípulos al seguir la enseñanza del Maestro. No quiere decir vivir miserablemente, pues Dios no quiere eso para nosotros, pues tenemos un nuevo plan, Dios no9 quiere eso para nosotros. Al contrario tenemos derecho a vivir dignamente y con todas las comodidades que nos ofrece nuestro tiempo. Las críticas de Jesús van dirigidas contra aquellos que además de tener de sobra, acumulan, esconden, guardan; aquellos que viven en la obscuridad, pues no tienen la capacidad de darse cuenta que existen muchas personas que apenas pueden vivir con lo que tiene; esos son los que tienen el ojo enfermo, que están llenos de obscuridad pues son incapaces de darse cuenta que existen muchas personas que apenas pueden sobrevivir con lo poco que poseen. Sin embargo aquel que tiene el ojo sano, no atesora dinero ni bienes, pues tener mucho o poco materialmente hablando, pero sin embargo siempre está a tiempo para quien lo necesite, dispuesto a ayudar y compartir con otros
Este si tiene luz, porque puede ver al prójimo e iluminarlo, su verdadero tesoro está escondido en los rincones de su corazón, porque su verdadero tesoro no está en Poseer sino en SER.
Cuando nos hablas de oscuridad, Señor, casi siempre lo confundo con un color: el negro. Y me cuesta caer en la cuenta de que si viese todo blanco, o todo rojo o todo azul, también podría vivir una tremenda oscuridad.En mi día a día, ¡cómo busco afanosamente las necesidades que tengo! Se me abren los ojos como platos cuando veo comida y tengo un hambre de diez horas. Y no digamos, Señor, cómo me pongo, cuando en el verano tengo una sed a rabiar y veo que los demás beben de su botellín un agua fresquita.En otros ámbitos más tristes y peligros, el ojo del drogadicto no ve la hora de la aguja de la droga. Su única pantalla válida es la del éxtasis que le produce una sustancia alucinógena. Y el jugador de sentarse ante una maquina de juegos.... Los hombres y las mujeres sexualmente muy activos, va viendo en el escaparate de las calles y los cafés, buscando a otros hombres y mujeres, como si de ganado se tratase. Muchas mujeres se extasian ante las ofertas de los centro comerciales, para vestirnos bien y disimular las arrugas de nuestro cuerpo. No sea que quienes nos miren, a su vez, nos rechacen por razón de nuestro aspecto degradado. En general, a los hombres les gusta estar con mujeres jóvenes y atractivas. Eso muestra a los demás que aún no están viejos. Los y las adolescentes buscan y se ven reflejados a través de los ojos de otros jóvenes y adolescentes como ellos. Sin darse cuenta, pierden de vista la familia. Sus ídolos están en otra onda y son estos desconocidos quienes les marcan las pautas para estar a la última.Ando yo, y andamos muchos, descentrados, “revolcados en un merengue”, como canta el tango de Discépolo, a tientas, en la oscuridad de nuestra gran pantalla engañadora, sin ver que el verdadero Tesoro está al alcance de nuestra mano. La sociedad ha aprendido a vivir para “verse” a sí misma y los demás que “se aguanten”, si no han estado ‘espabilados’.Jesús, si con tu Espíritu retiro la pantalla que me impide ver más allá de mis fronteras temporales, descubro enseguida que uno de los grandes tesoros que me has regalado es la Amistad. Reflejo de lo que Tú mismo eres, de lo que es la Trinidad de Amor. ¡Los amigos unidos, jamás serán vencidos! Otra gran riqueza es la salud, la del cuerpo y, sobre todo, la de la mente. Con todo, hay una salud que no tiene precio. No hay hospital en la tierra que arregle los desaguisados de la “Salud” que nos configura por dentro. Esta Salud nos fue dada en tu Encarnación, y en tu Sangre derramada en la Cruz. Otro gran tesoro son los pobres verdaderos, que desde su pobreza nos enriquecen y que en su pobreza se dejan enriquecer por los demás…Todo se acabará, la comida, el agua, la droga, la juventud, la belleza física, el poderío, la soñadora y preciosa adolescencia. A la hora de la verdad, descubriremos nuestro gran vestido de fiesta. Lo “verán” todos cuando estemos en tu Gloria. Un traje cuajado de perlas de servicio sincero y generoso; unas sandalias ligeras que fueron al encuentro del necesitado y anunciaron tu Reino, una diadema en nuestra cabeza que manifiesta la realeza divina de la ya somos partícipes y una vida radiante de felicidad porque no fuimos tibios, sino ardorosos discípulos tuyos, mi Señor Jesús.Que nuestros ojos lo vean. María nos lleva de la mano, sobre todo, si reconocemos que estamos ciegos. Es lo que habla la Biblia hoy la renovación de la alianza a la muerte de Atalía, que quiso destruir la tradición yavhista a la instalación del tempo a la muerte de esta que era de la familia de Jezabel.
El evangelio nos habla de la lámpara el símbolo del ojo interior o espiritual que vive de la luz de la fe que esclarece la mente y suscita el impuso del amor en la voluntad. Por eso vemos allí la contraposición entre los “ijos de la luz y los hijos de las tinieblas. Quien tiene los ojos enfermos ve muchas luces de manera confusa; el ojo sencillo y puro ve las cosas nítidas y puras. Lo que afirma el evangelio y que se nos repite e invita a vivir de la Palabra “Donde está tu tesoro, allí está también tu corazón.” (Mateo 6,21).
ORACION
Señor, dame un corazón sencillo que sepa descubrir el verdadero bien y no se deje sugestionar por los bienes aparentes, ilusorios y pasajeros.
Dame, Señor, un corazón unificado que no alimente odios, que no vaya en busca del mal, que no esté sometido a la sensualidad y al capricho. Hazme comprender que sólo tú eres el tesoro de mi corazón. Concédeme esta experiencia viva cuando te reciba en la eucaristía.

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