Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



martes, 16 de febrero de 2010

FEBRERO 16,2010

PALABRA DE VIDA

Carta del apóstol Santiago 1, 12-18

Dios no tienta a nadie.
Queridos hermanos: Dichoso el hombre que soporta la prueba, porque, una vez aquilatado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que lo aman. Cuando alguien se ve tentado, no diga que Dios lo tienta; Dios no conoce la tentación al mal y él no tienta a nadie. A cada uno le viene la tentación cuando su propio deseo lo arrastra y seduce; el deseo concibe y da a luz el pecado, y el pecado, cuando se comete, engendra muerte. Mis queridos hermanos, no os engañéis. Todo beneficio y todo don perfecto viene de arriba, del Padre de los astros, en el cual no hay fases ni periodos de sombra. Por propia iniciativa, con la palabra de la verdad, nos engendró, para que seamos como la primicia de sus criaturas.
Salmo 93, 12-13a. 14-15. 18-19

R. Dichoso el hombre a quien tú educas, Señor.
Dichoso el hombre a quien tú educas, al que enseñas tu ley, dándole descanso tras los años duros.
Porque el Señor no rechaza a su pueblo, ni abandona su heredad: el justo obtendrá su derecho, y un porvenir los rectos de corazón. R. Cuando me parece que voy a tropezar, tu misericordia, Señor, me sostiene; cuando se multiplican mis preocupaciones, tus consuelos son mi delicia.
Marcos 8, 14-21
Tened cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes
En aquel tiempo, a los discípulos se les olvidó llevar pan, y no teman mas que un pan en la barca. Jesús les recomendó: -«Tened cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes.» Ellos comentaban: -«Lo dice porque no tenemos pan.» Dándose cuenta, les dijo Jesús: -«¿Por qué comentáis que no tenéis pan? ¿No acabáis de entender? ¿Tan torpes sois? ¿Para qué os sirven los ojos si no veis, y los oídos si no oís? A ver, ¿cuántos cestos de sobras recogisteis cuando repartí cinco panes entre cinco mil? ¿Os acordáis?» Ellos contestaron: -«Doce.» -« ¿Y cuántas canastas de sobras recogisteis cuando repartí siete entre cuatro mil?» Le respondieron: -«Siete.» Él les dijo: -«¿Y no acabáis de entender?»

HOMILIA

Santiago 1,12-18: “Todo beneficio y todo don perfecto viene de arriba” Salmo 93: “Dichoso el hombre a quien tú educas, Señor” Macrcos 8,14-21: Cuídense de la levadura de los fariseos.
La pregunta del evangelio también puede ser dirigida a nosotros, como los discípulos tenemos más o menos familiaridad con Jesús y con su palabra, con su manera de actuar y con su predicación, incluso hemos compartido no solo una o dos veces el Pan, sino muchas y, sin embargo, no entendemos a Jesús ni la advertencia que hace, tal vez moralizamos y creemos que la levadura de los fariseos se refiere a cosas espirituales, no comprendemos que Él nos ama y que nos llama a una novedad de vida.
A veces ante sus advertencias y exigencias nos vamos por las ramas, no llegamos al centro del asunto, la terquedad de nuestra mente y del corazón para entender el estilo típico de Jesús hace repetir hoy esta pregunta ¿Aún no entienden?

¿Y qué es lo que tenemos que entender? Algo sencillo y claro de lo que hemos estado hablando en los últimos días en los evangelios, el amor incondicional de Dios, su pedagogía, su ternura y la absoluta libertad con que nos quiere para que vivamos esas relaciones con él y con los otros y otras. Entender incluso que los momentos difíciles y penosos son momentos para acercarnos a Dios y construir comunidad. Y entender que estamos llamados a ser más generosos con los necesitados, a controlar nuestros impulsos de envidia y egoísmo.
En definitiva tenemos que entender el llamado a construir una vida más feliz y justa.
Para muchas comunidades hoy es Martes de Carnaval. Vale la pena no olvidar a Dios en medio de la fiesta. O ¿es que no entendemos que también ahí puede estar Dios?
Jes[us advierte a los disc[ipulos porque han olvidado traer pan y sólo tienen un pan para el día.. Pero Jesús va más allá del pan, les habla de la levadura. Le habla de guardarse de la levadura de los fariseos y los herodianos, no se refiere a la doctrina de ambos grupos sino al modo de pensar.

Les advierte contra la imagen e idea que los fariseos tienen del Mesías en sentido político y contra las ambiciones políticas de Herodes. Les dice que del único pan del que tienen necesidad y que basta a judíos y paganos, es él mismo, que va a la muerte por todos. Este pan es lo único que debe bastar a los apóstoles.

Para esto usa un texto duro y difícil de Isaías 5,21: “El dijo ve y día este hombre. Escuchad bien pro no entendéis, mirad bien , pero no comprendéis Haz insensible el corazón de este pueblo, endurece sus oídos y nubla sus ojos, no sea que vea con sus ojos y oiga con sus oídos y entienda con su corazón, se arrepiento y sea curado. Isaías 6.9-10)

El evangelio nos presenta estos textos con el fin de que los discípulos y la Iglesia comprendan su ceguera y así los prepara para comprender la levadura de los fariseos y Herodes, obsesionados en su propia ceguera ante el mensaje de Jesús )Marcos 8,14-21)-

Nos estamos preparando para la Cuaresma, que mañana iniciamos y esta enseñanza de Jesús nos pone en guardia.. Ayer Santiago nos hacía pedir a Dios la sabiduría, para ver las pruebas desde su justa perspectiva.. El libro de Los proverbios se refiere al valor de ka sabiduría cuando recuerda “que la necesidad del hombre tuerce su camino e irrita su corazón contra el señor “ (19,3) Santiago se muestra categórico: “Nadie puede incitar a Dios para que haga el mal, y él no incita a nadie a pecar.” (Santiago 1,13).
En consecuencia nuestra atención debe detenerse en otro punto: el hombre-criatura. En ´rel está presente la concupiscencia y, si la sigue, se encamina a la muerte. Ahora bien, el hombre dispone también de la posibilidad real de ser “los primeros frutos entre las criaturas de Dios” (1.18) engendradas por su voluntad “mediante la palabra de la verdad.”

Ante la preocupación de los discípulos en una preocupación superficial (la falta de pan) Jesús no sólo los amonesta sino que les hace practicar por medio de una serie de preguntas: “Aún no entendéis ni comprendéis que tenéis embotada vuestra mente? Tendéis ojos y no veis; tenéis oídos y no oís” y lo lleva a releer la “señal” de la multiplicación de los panes.

Jesús zs muestra provocador en el empleo que hace de la terminología de los antiguos profetas. De esta manera revela también que “la levadura de los fariseos y de Herodes”, esto es la falta de disponibilidad para acoger lo que han visto, está presente así mismo en sus discípulos, que permanecen ligados al “pan” y no llegan a él, “Palabras de la verdad”. En nuestro caso, tampoco nos hará daño la situación, puesto que abriendo los “ojos” y los “oídos” también llegaremos nosotros a reconocer que “todo don perfecto viene de arriba, del Padre de las luces.

ORACION

Piadosísimo, Dios mío, te ruego que me libres del embarazo excesivo de las preocupaciones de esta vida; de que las varias necesidades corporales que me hagan prisionero de mis placeres; de que todos los impedimentos del alma quebranten mi ánimo con sus molestias y llegue a desmayar.

No quiero decir que me libres de estas cosas de la vanidad del mundo ambiciona con todas sus almas.. No Señor, me refiero a esas miseria que al alma de tu siervo molestan y embarazan, por castigo, por esa maldición común a todos los mortales, para no poseer la libertad de espíritu siempre que quieren. (Santo Tomás de Aquino)

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