“Señor, Dios de Israel, no hay Dios como tú, ni arriba en los cielos, ni aquí abajo en la tierra. Tú eres fiel a la alianza que hiciste con tus siervos, y les muestras tu misericordia, cuando cumplen de todo corazón tu voluntad.
Si ni el cielo infinito te puede contener, ¿cómo va a ser posible, Señor, que vivas en medio de los hombres y habites en esta casa que yo te he construido? Pero ciertamente atenderás a la oración de tu siervo y a su plegaria, Señor, Dios mío, y oirás el clamor y la oración que tu siervo hace hoy delante de ti: Que noche y día estén abiertos tus ojos sobre este templo, sobre este lugar, del cual has dicho: ‘Yo estaré ahí’. Escucha la oración que tu siervo te dirige en este sitio.
Oye, pues, Señor, la súplica de este siervo tuyo y de tu pueblo, Israel. Cuando oren en este lugar, escúchalos desde el cielo, en donde tienes tu morada.
Escúchanos y perdónanos”.
Salmo 83
Qué agradable,
Señor, es tu morada.
Anhelando los atrios del Señor se consume mi alma. Todo mi ser de gozo se estremece y el Dios vivo es la causa.
Hasta el gorrión encuentra casa y la golondrina un lugar para su nido, cerca de tus altares, Señor de los ejércitos, Dios mío.
Dichosos los que viven en tu casa, te alabarán para siempre; dichosos los que encuentran en ti su fuerza, pues caminarán cada vez con más vigor.
Pues un día en tus atrios vale más que mil fuera de ellos, y yo prefiero el umbral de la casa de mi Dios al lujoso palacio del perverso.
Qué agradable,
Señor, es tu morada.
Aleluya, aleluya.
Inclina, Dios mío, mi corazón a tus preceptos y dame la gracia de cumplir tu voluntad.
Aleluya.
Marcos (7, 1-13)
Jesús les contestó:
“¡Qué bien profetizó Isaías sobre ustedes, hipócritas, cuando escribió:
Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Es inútil el culto que me rinden, porque enseñan doctrinas que no son sino preceptos humanos. Ustedes dejan a un lado el mandamiento de Dios, para aferrarse a las tradiciones de los hombres”.
Después añadió: “De veras son ustedes muy hábiles para violar el mandamiento de Dios y conservar su tradición. Porque Moisés dijo:
Honra a tu padre y a tu madre.
El que maldiga a su padre o a su madre, morirá. Pero ustedes dicen: ‘Si uno dice a su padre o a su madre: Todo aquello con que yo te podría ayudar es corbán (es decir, ofrenda para el templo), ya no puede hacer nada por su padre o por su madre’.
Así anulan la palabra de Dios con esa tradición que se han transmitido. Y hacen muchas cosas semejantes a ésta”.
HOMILIA
1 Reyes 12,26-32;13,33-34: ¡Éste es tu Dios, Israel, el que te sacó de Egipto!Salmo 105: “Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo” Marcos 8,1-10: Multiplicación de los panes
Las lecturas nos vuelven a decir que estamos equivocados. Los caminos de Dios y de Jesús no son nuestros caminos. Pero a pesar de todo nos entiende. Pero el Señor nos advierte, no para condenarnos sino para que entendamos que no somos nosotros, como no lo fue el rey Jeroboam. El comenzó el final del reino de norte. Pero como no lo entendieron el Reino del Norte, nosotros podemos entender si seguimos el camino de Jesús que lleva al pueblo al desierto. Dios acompaña a su pueblo de nuevo al desierto, Jesús lo lleva por tres días. Pero podemos recordar que allí estuvieron 40 años. Nosotros cada día celebramos el gran banquete en la mesa del Señor. El encuentro con la Palabra termina con la mesa, donde dios nos da pan a todos, nos vuelve a alimentar como lo hizo en el desierto.
Pero volvamos a las lecturas de hoy. En la primera lectura, Salomón ha terminado y la gloria del Señor ha tomado posesión del templo y Salomón presenta su oración al Señor. “Pero como Dios puede habitar en la tierra.” (27)
Terminada la dedicación del templo y la gloria del Señor ha tomado posición del mismo, Salomón dirige a Dios su oración, en medio de la alabanza e invocación, se muestra el estupor que experimenta el hombre ante el Dios-presente, ante el Dios que quiere habitar en la tierra.
A continuación, la plegaria como se presenta descubre el fondo de la realidad: la “casa” que Salomón ha hecho construir para el Señor no es una morada que pueda contenerlo-capturar al Señor. La presencia de Dios nop está condicionada a aquel lugar y a aquel espacio, porque Dios está presente donde se vive la alianza.
La continua revelación de la identidad de Jesús, en la que nos va introduciendo Marcos en su evangelio, incluye también incluye la revelación de una relación nueva entre los discípulos de Jesús a fin de estar preparados para el encuentro con Dios (- ser puros). “?Por qué sus discípulos no proceden con la tradición de los antepasados?” (5) Jesús es la respuestas, se pone ante nosotros como la repuesta.
Por eso se nos pide repetir con frecuencia y vivir hoy la Palabra, “pero acaso puede Dios en al tierra.” (1 Reyes 8,27).
No es demasiado pequeño el corazón del creyente para aquel a quien no le bastó el templo de Salomón. Nosotros, en efecto somos el templo de Dios. Como está escrito: “Habitaré en medio de ellos.” Para eso vino Jesús. Cuando bien e no se reduce al espacio, al contrario, cuando venga será él quien lo dilate.
Por eso la Primera Lectura de hoy nos invita a repetir con frecuencia y vivir hoy la Palabra: ¿Pero acaso puede habiar dios en el teimpo?” (1 Reyes 8,27)
Concédenos, Padre, asombrarnos siempre de nuevo ante el misterio que llevas a cabo para nosotros en Jesús, ty Hijo.Haz que siempre sepamos reconocer el carácter provisorio de todo lo que es menos que tú, para cantar en nuestra vida la invencible alegría de quien ha creído en la Palabra de tu Promesa. Amén.

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