Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



lunes, 17 de mayo de 2010

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 19,1-8
Mientras Apolo estaba en Corinto, Pablo atravesó la meseta y llegó a Éfeso. Allí encontró unos discípulos y les preguntó: - «¿Recibisteis el Espíritu Santo al aceptar la fe?» Contestaron: - «Ni siquiera hemos oído hablar de un Espíritu Santo.» Pablo les volvió a preguntar: - «Entonces, ¿qué bautismo habéis recibido?» Respondieron: - «El bautismo de Juan.» Pablo les dijo: - «El bautismo de Juan era signo de conversión, y él decía al pueblo que creyesen en el que iba a venir después, es decir, en Jesús.» Al oír esto, se bautizaron en el nombre del Señor Jesús; cuando Pablo les impuso las manos, bajó sobre ellos el Espíritu Santo, y se pusieron a hablar en lenguas y a profetizar. Eran en total unos doce hombres. Pablo fue a la sinagoga y durante tres meses habló en público del reino de Dios, tratando de persuadirlos.
Salmo 67, 2-3. 4-5ac. 6-7ab
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 19,1-8
Mientras Apolo estaba en Corinto, Pablo atravesó la meseta y llegó a Éfeso. Allí encontró unos discípulos y les preguntó: - «¿Recibisteis el Espíritu Santo al aceptar la fe?» Contestaron: - «Ni siquiera hemos oído hablar de un Espíritu Santo.» Pablo les volvió a preguntar: - «Entonces, ¿qué bautismo habéis recibido?» Respondieron: - «El bautismo de Juan.» Pablo les dijo: - «El bautismo de Juan era signo de conversión, y él decía al pueblo que creyesen en el que iba a venir después, es decir, en Jesús.» Al oír esto, se bautizaron en el nombre del Señor Jesús; cuando Pablo les impuso las manos, bajó sobre ellos el Espíritu Santo, y se pusieron a hablar en lenguas y a profetizar. Eran en total unos doce hombres. Pablo fue a la sinagoga y durante tres meses habló en público del reino de Dios, tratando de persuadirlos.
Salmo 67, 2-3. 4-5ac. 6-7abReyes de la tierra, cantad a Dios.
Se levanta Dios, y se dispersan sus enemigos, huyen de su presencia los que lo odian; como el humo se disipa, se disipan ellos; como se derrite la cera ante el fuego, así perecen los impíos ante Dios.
En cambio, los justos se alegran, gozan en la presencia de Dios, rebosando de alegría. Cantad a Dios, tocad en su honor, su nombre es el Señor.
Padre de huérfanos, protector de viudas, Dios vive en su santa morada. Dios prepara casa a los desvalidos, libera a los cautivos y los enriquece.
Lectura del santo evangelio según san Juan 16,29-33
Tened valor: yo he vencido al mundo
En aquel tiempo, dijeron los discípulos a Jesús: - «Ahora sí que hablas claro y no usas comparaciones. Ahora vemos que lo sabes todo y no necesitas que te pregunten; por ello creemos que saliste de Dios.» Les contestó Jesús: - ¿Ahora creéis? Pues mirad: está para llegar la hora, mejor, ya ha llegado, en que os disperséis cada cual por su lado y a mí me dejéis solo. Pero no estoy solo, porque está conmigo el Padre. Os he hablado de esto, para que encontréis la paz en mí. En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo.»
HOMILIA
Hechos 19,1-8: ¿Recibiste el Espíritu Santo al aceptar la fe? Salmo 67: Reyes de la tierra, canten a Dios. Juan 16,29-33: ¿Ahora creen?
Los discípulos se encuentran con la realidad de la vida, el Maestro se ha ido, nos es que los ha dejado, sino que vive con ellos de una manera diferente, pero él vendrá un día cuando cumplan con la misión que els ha dejado. Ahora hay una manera diferente de vivir en su presencia y de que él viva con ellos. No se encuentran con él cuando le hacían preguntas como en su presencia, La misma fe de ahora no es completa, sino que vacilarán, pero Jesús se mantiene seguro de ellos por ni él ni el Padre los ha aban-donado, aunque se sientan así los discípulos. No importa, como dice el evangelio de Juan hoy: “Se acerca la hora os iréis y me dejaréis sólo, en el momento de su pasión. Aunque no estoy sólo, porque mi Padre está conmigo.” El hecho de que la paz pueda darse, no se trata de una paz en el sentido ordinario del mundo; la paz brota de la fe en Jesús y la adhesión a su proyecto; ésta noi se gana sin esfuerzo, pues se alcanza a través de la victoria sobre el mundo. Y sabemos que Jesús venció al mundo, y cada discípulo tendrá también que vencerlo; tener ánimo es muy necesario: recuerda a la comunidad: recuerda a la comunidad que su deber de elegir entre Jesús y el mundo nunca tendrá fin.
La primera lectura de hoy nos muestra a Pablo en Éfeso que reúne las distintas corrientes de cristianismo primitivo y Pablo se también se mide así mismo. Tiene que verse con otros cristianos más o menos remotos, discípulos de Juan Bautista, que mueven parte del movimiento más amplio y, para nosotros, todavía misterioso. Estos “discípulos” tienen un pie en el Bautista y otro en el grupo de Jesús. Pablo los catequiza mostrando precisamente que Juan había indicado la superioridad de Jesús. Se nota el intento de clarificar la relación entre el bautismo de Juan y el de Jesús: el primero está ligado a la penitencia, y el de Jesús a la acción del Espíritu Santo, El enlace, el encuentro y, a veces, y el desencuentro entre las diferentes corrientes, aunque la diferencia entre ambos es grande, pero Lucas no nos proporciona, tal vez carece de ellas, pero no indica informaciones más precisas.
No sabemos si fue pablo el que los bautizó, pero si fue él el que les impuso las manos, renovando otro Pentecostés, como la había hecho en otras ocasiones, especialmente con Pedro y Juan en Samaria. El Espíritu ligado al bautismo en el nombre del Señor Jesús, los colma de sus dones y hablan en palabras y profetizan. Es importante para Lucas mostrar, entre otras cosas, que Pablo aunque no es uno de los Doce, tiene los mismos poderes que ellos. También desea mostrar que los “Hechos de Pablo” se asemejan a los “Hechos de Pedro”. Además con los discípulos del Bautista, se las tiene que ver Pablo en Éfeso, con la magia y el paganismo en el famoso episodio de la revuelta de los orfebres.
El evangelio comienza con algunas palabras de los discípulos: “ahora has hablado claramente y no en leguaje figurado”. (29) Piensan los discípulos que las Palabras de Jesús sobre su misión son ahora compren-sibles, que olvidan que les había dicho que la nueva era comenzaría “después” de la resurrección y que la comprensión de sus palabras tendría como maestro interior al Espíritu Santo. Creen tener ahora en sus manos en sus manos el secreto de la persona de Jesús y poseer una fe adulta en Dios. Jesús tendrá que hacerles constatar, por el contrario, que su fe deber ser reforzada aún, porque es demasiada incompleta para hacer frente a las pruebas que les esperan (31ss) Son palabras que esconden una gran amargura: el Nazareno predice el abandono por parte de sus amigos. Estos se escandalizarán por la suerte humillante que sufrirá el Maestro.
Con todo, Jesús nunca está solo. Vive en unidad con el Padre. Por eso termina diciendo palabras llenas de esperanza y confianza: “os he dicho todo esto para que podáis encontrar la paz, en vuestra unión conmigo: “Os he dicho todo esto para que podáis encontrar la paz en vuestra unión conmigo. En el mundo encontraréis dificultades, y tendréis que sufrir, pero tgene paz, porque yo he vencido al mundo.” (33) Jesús ha vencido al mundo desarmándolo con el amor. Ha elegido lo que cuentra a los ojos de Dios y perdura en la vida, no lo efímero. Y este mensaje es el que deja a sus discípulos como “testamento espiritual”.
Por se nois repite y se nos pide a vivir hoy la Palabra: “Yo no estoy solo, porque mi Padre está conmigo.” (Juan 16,32b)
ORACION
Ilumina, Señor, mis noches con la lez discreta de tu presencia. No me abandones en mis soledades, cuando todo parece hundirse a mi alrededor y cuando las presencias más familiares se me vuelvan extrañas y son incapaces de consolarme. Tú también sabes, Jesús mío lo terribles que es la soledad, cuando hasta el Padre se le hacía imposible de encontrar y de sentirse abandonado por él. Por esta terrible desolación por Por tu santa agonía, por tu gloriosa lucha que pasaste, ven en ayuda de mis desiertos, no me abandones cuando me siento abandonado por los otros.
T´pu que sudaste sangre, alivia mis heridas. Tú que has resucitado, haz fecunda de vida la sensación de inutilidad y abandono. Por tu santa agonía, por tu gloriosa lucha contra el sentido de la derrota, llena mis momentos terribles, las horas y los días de vacío, para que yo pueda experimentarte como dolce salvador,
Se levanta Dios, y se dispersan sus enemigos, huyen de su presencia los que lo odian; como el humo se disipa, se disipan ellos; como se derrite la cera ante el fuego, así perecen los impíos ante Dios.
En cambio, los justos se alegran, gozan en la presencia de Dios, rebosando de alegría. Cantad a Dios, tocad en su honor, su nombre es el Señor.
Padre de huérfanos, protector de viudas, Dios vive en su santa morada. Dios prepara casa a los desvalidos, libera a los cautivos y los enriquece.

Lectura del santo evangelio según san Juan 16,29-33

Tened valor: yo he vencido al mundo
En aquel tiempo, dijeron los discípulos a Jesús: - «Ahora sí que hablas claro y no usas comparaciones. Ahora vemos que lo sabes todo y no necesitas que te pregunten; por ello creemos que saliste de Dios.» Les contestó Jesús: - ¿Ahora creéis? Pues mirad: está para llegar la hora, mejor, ya ha llegado, en que os disperséis cada cual por su lado y a mí me dejéis solo. Pero no estoy solo, porque está conmigo el Padre. Os he hablado de esto, para que encontréis la paz en mí. En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo.»

HOMILIA

Hechos 19,1-8: ¿Recibiste el Espíritu Santo al aceptar la fe? Salmo 67: Reyes de la tierra, canten a Dios. Juan 16,29-33: ¿Ahora creen?

Los discípulos se encuentran con la realidad de la vida, el Maestro se ha ido, nos es que los ha dejado, sino que vive con ellos de una manera diferente, pero él vendrá un día cuando cumplan con la misión que els ha dejado. Ahora hay una manera diferente de vivir en su presencia y de que él viva con ellos. No se encuentran con él cuando le hacían preguntas como en su presencia, La misma fe de ahora no es completa, sino que vacilarán, pero Jesús se mantiene seguro de ellos por ni él ni el Padre los ha aban-donado, aunque se sientan así los discípulos. No importa, como dice el evangelio de Juan hoy: “Se acerca la hora os iréis y me dejaréis sólo, en el momento de su pasión. Aunque no estoy sólo, porque mi Padre está conmigo.” El hecho de que la paz pueda darse, no se trata de una paz en el sentido ordinario del mundo; la paz brota de la fe en Jesús y la adhesión a su proyecto; ésta noi se gana sin esfuerzo, pues se alcanza a través de la victoria sobre el mundo. Y sabemos que Jesús venció al mundo, y cada discípulo tendrá también que vencerlo; tener ánimo es muy necesario: recuerda a la comunidad: recuerda a la comunidad que su deber de elegir entre Jesús y el mundo nunca tendrá fin.

La primera lectura de hoy nos muestra a Pablo en Éfeso que reúne las distintas corrientes de cristianismo primitivo y Pablo se también se mide así mismo. Tiene que verse con otros cristianos más o menos remotos, discípulos de Juan Bautista, que mueven parte del movimiento más amplio y, para nosotros, todavía misterioso. Estos “discípulos” tienen un pie en el Bautista y otro en el grupo de Jesús. Pablo los catequiza mostrando precisamente que Juan había indicado la superioridad de Jesús. Se nota el intento de clarificar la relación entre el bautismo de Juan y el de Jesús: el primero está ligado a la penitencia, y el de Jesús a la acción del Espíritu Santo, El enlace, el encuentro y, a veces, y el desencuentro entre las diferentes corrientes, aunque la diferencia entre ambos es grande, pero Lucas no nos proporciona, tal vez carece de ellas, pero no indica informaciones más precisas.

No sabemos si fue pablo el que los bautizó, pero si fue él el que les impuso las manos, renovando otro Pentecostés, como la había hecho en otras ocasiones, especialmente con Pedro y Juan en Samaria. El Espíritu ligado al bautismo en el nombre del Señor Jesús, los colma de sus dones y hablan en palabras y profetizan. Es importante para Lucas mostrar, entre otras cosas, que Pablo aunque no es uno de los Doce, tiene los mismos poderes que ellos. También desea mostrar que los “Hechos de Pablo” se asemejan a los “Hechos de Pedro”. Además con los discípulos del Bautista, se las tiene que ver Pablo en Éfeso, con la magia y el paganismo en el famoso episodio de la revuelta de los orfebres.

El evangelio comienza con algunas palabras de los discípulos: “ahora has hablado claramente y no en leguaje figurado”. (29) Piensan los discípulos que las Palabras de Jesús sobre su misión son ahora compren-sibles, que olvidan que les había dicho que la nueva era comenzaría “después” de la resurrección y que la comprensión de sus palabras tendría como maestro interior al Espíritu Santo. Creen tener ahora en sus manos en sus manos el secreto de la persona de Jesús y poseer una fe adulta en Dios. Jesús tendrá que hacerles constatar, por el contrario, que su fe deber ser reforzada aún, porque es demasiada incompleta para hacer frente a las pruebas que les esperan (31ss) Son palabras que esconden una gran amargura: el Nazareno predice el abandono por parte de sus amigos. Estos se escandalizarán por la suerte humillante que sufrirá el Maestro.

Con todo, Jesús nunca está solo. Vive en unidad con el Padre. Por eso termina diciendo palabras llenas de esperanza y confianza: “os he dicho todo esto para que podáis encontrar la paz, en vuestra unión conmigo: “Os he dicho todo esto para que podáis encontrar la paz en vuestra unión conmigo. En el mundo encontraréis dificultades, y tendréis que sufrir, pero tiene paz, porque yo he vencido al mundo.” (33) Jesús ha vencido al mundo desarmándolo con el amor. Ha elegido lo que cuentra a los ojos de Dios y perdura en la vida, no lo efímero. Y este mensaje es el que deja a sus discípulos como “testamento espiritual”.
Por se nois repite y se nos pide a vivir hoy la Palabra: “Yo no estoy solo, porque mi Padre está conmigo.” (Juan 16,32b)

ORACION
Ilumina, Señor, mis noches con la lez discreta de tu presencia. No me abandones en mis soledades, cuando todo parece hundirse a mi alrededor y cuando las presencias más familiares se me vuelvan extrañas y son incapaces de consolarme. Tú también sabes, Jesús mío lo terribles que es la soledad, cuando hasta el Padre se le hacía imposible de encontrar y de sentirse abandonado por él. Por esta terrible desolación por Por tu santa agonía, por tu gloriosa lucha que pasaste, ven en ayuda de mis desiertos, no me abandones cuando me siento abandonado por los otros.
T´pu que sudaste sangre, alivia mis heridas. Tú que has resucitado, haz fecunda de vida la sensación de inutilidad y abandono. Por tu santa agonía, por tu gloriosa lucha contra el sentido de la derrota, llena mis momentos terribles, las horas y los días de vacío, para que yo pueda experimentarte como dolce salvador,

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