Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



lunes, 10 de mayo de 2010

TIEMPO DE PASCUA, MAYO 10, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 16,11-15

El Señor le abrió el corazón para que aceptara lo que decía Pablo
En aquellos días, zarpamos de Troas rumbo a Samotracia; al día siguiente salimos para Neápolis y de allí para Filipos, colonia romana, capital del distrito de Macedonia. Allí nos detuvimos unos días. El sábado salimos de la ciudad y fuimos por la orilla del río a un sitio donde pensábamos que se reunían para orar; nos sentamos y trabamos conversación con las mujeres que habían acudido. Una de ellas, que se llamaba Lidia, natural de Tiatira, vendedora de púrpura, que adoraba al verdadero Dios, estaba escuchando; y el Señor le abrió el corazón para que aceptara lo que decía Pablo. Se bautizó con toda su familia y nos invitó: - «Si estáis convencidos de que creo en el Señor, venid a hospedaros en mi casa.» Y nos obligó a aceptar.
Salmo 149, 1-2. 3-4. 5-6a y 9b
El Señor ama a su pueblo.
Cantad al Señor un cántico nuevo, resuene su alabanza en la asamblea de los fieles; que se alegre Israel por su Creador, los hijos de Sión por su Rey.
Alabad su nombre con danzas, cantadle con tambores y cítaras; porque el Señor ama a su pueblo y adorna con la victoria a los humildes.
Que los fieles festejen su gloria y canten jubilosos en filas, con vítores a Dios en la boca; es un honor para todos sus fieles.

Lectura del santo evangelio según san Juan 15,26-16,4ª

El Espíritu de la verdad dará testimonio de mí
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: - «Cuando venga el Defensor, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo. Os he hablado de esto, para que no tambaleéis. Os excomulgarán de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Os he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que yo os lo había dicho.»

HOMILIA

Hechos 16,11-15: Salmo 149: El Señor ama a su pueblo. Juan 15,26-16,4a: El defensor que les enviaré dará testimonio de mí

Jesús vuelve las afirmaciones de antes a sus discípulos. La acción de testimonio de Jesús nace de la misma presencia de Jesús en medio de ellos. Pero es una presencia espiritual, porque esto será acción del Espíritu., Jesús está presente en medio de sus discípulos y esto tendrán que aceptar y com-prender que esto es obra del Espíritu Santo que les ha dejado a ellos. Y que esto no es norma de ellos, es la acción del Espíritu que será la presencia en medio de ellos y actuará en ellos. Porque tendrán que entender siempre que el testimonio válido de sus discípulos son las obras de Jesús. Por eso esto lo llevará a Jesús a asumir su muerte como consecuencia de su entrega radical a la realización del proyecto del Padre. Y esto es lo que los llevará, como ayudó a Jesús, a asumir la muerte como consecuencia de su entrega radical a la realización del proyecto del Padre. Por eso lo comunidad necesitará tenerse ser como Jesús en los momentos de crisis y de persecución, cuando el sentimiento injusto pretenda borrar sus ideas subversivas como lo pretendieron con Jesús.

La promesa es clara, los discípulos recibieran una fuerza que proviene de Dios, y esto es la promesa que recibirán el mismo Espíritu Santo que los mantendrá y los animará en la lucha y les ayudará en la lucha y les ayudará a mantener viva la utopía. Este Espíritu les dará sentido a las duras circunstancias que eles tocará vivir: la sospecha, la persecución, la expulsión del culto, la muerte.

La tarea de Jesús será prevenir será prevenir a sus comunidad y renovarlos en la confianza de su presencia permanente en medio de ellos, ejercida por su Espíritu, que es la obra de Dios que continúa más allá de su ausencia física. El Espíritu Santo dará testimonio dentro e la comunidad continuando su mensaje y su actuación fuera de la comunidad confir-mando su mensaje y actuación, y fuera de su comunidad confirmando su experiencia interior y su ruptura con el mundo.

El Espíritu continuará dando cuenta de Jesús a través del testimonio y la misión de la comunidad de discípulos que acepten como norma toda la vida Jesús y no se dejen tentar por espiritualismos que prescinden del compro-miso misionero y profético.

Todo esto ha sido el trabajo y la presencia del Señor en medio de ellos durante el tiempo pascual y que ahora y que ahora será evidente en el testimonio de la comunidad que movida por el Espíritu Santo sigue en el testimonio de la acción de Jesús, a pesar de que se haya ido al Padre. Todo esto lo vemos en el testimonio de Pablo y ahora nos encontramos en Europa, en Macedonia, la patria de Filipo el macedonio, padre de Alejandro Magno.

Tal vez para Pablo, probablemente se tratara de una de las tantas ciudades de lengua y cultura griega del inmenso Imperio Romano. La comunidad judía debía de ser menor aquí, si es verdad que no había sinagoga y las reuniones se celebraban junto al río. Al parecer prevalece el público femenino, entre el cual se distingue una rica comerciante de púrpuras, cuyo nombre también se cita, en el paralelo femenino de Cornelio “y que adoraba al verdadero Dios” esto significa que era una pagana que se había acercado al judaísmo y swe había convertido en una “prosélito.”
Contrariamente a lo que había sucedido en Antioquía de Pisidia, donde algunas mujeres habían participado en la revuelta contra Pablo y Bernabé, Lidia se siente atraída de inmediato por el mensaje cristiano. En efecto “el Señor le abrió el corazón para que aceptara las palabras de Pablo”. Precisamente como había hecho el Resucitado con los discípulos, cuando les abrió la mente (Lucas 24,25): Es siempre el Señor quien acompaña a sus discípulos y testigos y hace eficaz su Palabra cuando y donde cree oportuno. Más tarde se desencadenará la fantasía de los apócrifos sobre este episo-dio, tejiendo una historia de aventura y acontecimientos inverosímiles, que tendría como protagonistas a Pablo y a Lidia.

Por eso Jesús en el evangelio de hoy después de haber advertido a los suyos del odio y de las persecuciones por parte del mundo, pretende tranquilizarlos diciéndoles que su fiel testimonio, de las duras pruebas que sufrirán, será apoyado por el testimonio del Espíritu de la verdad, que él mismo les enviará desde el Padre. Más aún las contradicciones serán el lugar donde se manifiesta con poder la acción del Espíritu Santo, que hablará por ellos.

“Qué es lo que se opone al testimonio del Espíritu? El odio del mundo. En ese clima de oposición es el que tendrán que dar testimonio de Cristo los discípulos. El sin embargo una vez glorificado, enviará al Consolador en unidad con el Padre3. El Espíritu “dará testimonio” a favor suyo (15,26). A este testimonio interior del Consolador se añade el exterior de los discípulos (27), banco de prueba para la fe cristiana: “Os expulsarán de las sinagogas. Más aún llegará el momento en el que os quiten la vida pensando que dan culto a Dios.” (16,2) Estas predicciones del Maestro a los suyos, realizadas con acento de contenido sufrimiento, revela la verad de los acontecimientos que vivirán en breve los discípulos. Lo subraya para éstos, a continuación, durante las pruebas, puedan acordarse de cuanto les dijo el Maestro y no tengan que sucumbir así al escándalo, y continúen confianza en él (4). Los enemigos de la Iglesia pueden pensar que están de parte del justo y tener también a Dios de su parte; pero, como han visto la verdad de la luz del Padre, reflejada en la persona de Jesús, no han conocido el verdadero rostro del Padre.
También hoy, los discípulos elegidos por ser custodios y testigos de la realidad divina de Cristo, están advertidos de la incomprensión y de la hostilidad con que serán perseguidos por el mundo. Y lo hará unas vecesen nombre del progreso, otras de la emancipación y de la modernización, de la liberación de los tabúes, de las batallas de la civilización y de los Derechos Humanos y de todas las motivaciones que es estos años se han esgrimidos, en no raras ocasiones también para hacer olvidar el pasado cristiano e imponer nuevos modelos de vida. Por eso se nos repite con frecuencia en vivir de la Palabra: “El Espíritu de la verdad dará testimonio de mí.” (Juan 15,26).
ORACION:
Se anuncian, Señor, tiempos duros. El rechazo de tu memoria se está afirmando en algunas partes de nuestro mundo occidental como si tu nombre hubiera sido la cobertura, si no la causa, de un momento oscuro de la historia de la humanidad. Haz, Señor, que no nos escandalicemos, sino que sepamos resistir, todos unidos, con la fuerza y el consuelo del Espíritu. Haz, sobre todo, que no tengamos que juzgar a quienes nos marginan, porque, en ocasiones, consideran “que dan culto a Dios o, al menos, a la causa de la humanidad a menudo de buena fe. Haznos conscientes de que también nosotros, los cristianos, hemos sido a veces, a lo largo de la histo-ria, intolerantes y hemos perseguidos a otros hermanos, creyendo dar culto a Dios.

Ayúdanos a ser humildes, a no caer en el victimismo, a dar testimonio de ti con firmeza y orgullo, aunque sin pretender ni aplausos, ni medallas, ni salvoconductos, ni reconocimientos, ni deseo de revancha. Haz que aprendamos a tener confianza sólo en la fuerza de tu Espíritu, para dar testimonio de ti también en el milenio, que no ha hecho más que empezar.

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