Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



viernes, 7 de mayo de 2010

TIEMPO DE PASCUA, MAYO 7, 2010

PALABRAS DE VIDA
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 15,22-31

Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables
En aquellos días, los apóstoles y los presbíteros con toda la Iglesia acordaron elegir algunos de ellos y mandarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Eligieron a Judas Barsabá y a Silas, miembros eminentes entre los hermanos, y les entregaron esta carta: «Los apóstoles y los presbíteros hermanos saludan a los hermanos de Antioquía, Siria y Cilicia convertidos del paganismo. Nos hemos enterado de que algunos de aquí, sin encargo nuestro, os han alarmado e inquietado con sus palabras. Hemos decidido, por unanimidad, elegir algunos y enviároslos con nuestros queridos Bernabé y Pablo, que han dedicado su vida a la causa de nuestro Señor Jesucristo. En vista de esto, mandamos a Silas y a Judas, que os referirán de palabra lo que sigue: Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables: que os abstengáis de carne sacrificada a los ídolos, de sangre, de animales estrangulados y de la fornicación. Haréis bien en apartaros de todo esto. Salud.» Los despidieron, y ellos bajaron a Antioquía, donde reunieron a la Iglesia y entregaron la carta. Al leer aquellas palabras alentadoras, se alegraron mucho.

Salmo 56, 8-9. 10-12
Te daré gracias ante los pueblos, Señor.
Mi corazón está firme, Dios mío, mi corazón está firme. Voy a cantar v a tocar: despierta, gloria mía; despertad, cítara y arpa; despertaré a la aurora.
Te daré gracias ante los pueblos, Señor; tocaré para ti ante las naciones: por tu bondad, que es más grande que los cielos; por tu fidelidad, que alcanza a las nubes. Elévate sobre el cielo, Dios mío, y llene la tierra tu gloria.

Lectura del santo evangelio según san Juan 15, 12-17

Esto os mando: que os améis unos a otros
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: - «Este es mí mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros.»

HOMILIA
Hechos 15,22-31: No imponer más cargas que las indispensables Salmo 56: Te daré gracias ante los pueblos, Señor. Juan 15,12-17: Ámense unos a otros.

El texto de hoy consiste en la eterna invitación de Jesús a sus discípulos a permanecer unidos entre sí y a él en el amor y en el cumplimiento de los mandamientos del Padre. Jesús sintetiza todo el proyecto de Dios por la humanidad: “ámense entre ustedes como yo los he amado.” Nada de lo que quiere el Padre puede quedar fuera del mandamiento nuevo de Jesús. Todo lo que desea Jesús de nosotros, buscar la paz, trabajar con otros que se sienten invitados a transformar la realidad de la injusticia, a cuidar y defender la ecología, la vida amenazada, nada de esto está ajeno a estos compromisos del amor radical de Jesús como su mandato “como yo los he amado," o sea, hasta el fin, sin medida, con toda la vida o sea hasta el final de la vida.

Jesús es claro, él diferencia entre amigo y ser sirviente, pues el sirviente no elige, obedece. El amigo es servidor, acepta una invitación libre, opta y asume un estilo de vida, entra en intimidad con quien lo llama y esa identificación produce furos que brotan del amor mutuo. Esta es la condición para sostener nuestra amistad, el responder a la invitación y exigencia de Jesús. Y sostiene nuestra amistad con El.

Esta lectura de hoy continua con el acontecimiento de la Iglesia que hoy llamamos “el Concilio de Jerusalén” y nos encontramos con una carta que envía para desautorizar a los rigorista, que han provocado un altercado en la Iglesia, y se da vía libre a lo9s poaganos, sin imponerles demasiadas cargas. Es importante la conciencia que toma la asamblea reunida en Jerusalén bajo la iluminación del Espíritu Santo: la Iglesia ha experimentado desde sus comienzos la presencia del Espíritu, y la ha trasmitido a lo largo de los siglos. El discernimiento practicado, ha sido verdaderamente espiritual, es decir, ha sido guiada por el Espíritu Santo.

La delegación debe explicar lo9s detalles del contenido dfel texto así como la clausulas de Santiago, tenemos que recordar que éstas han caído en desuso al ir reduciéndose el número de los cristianos judíos. Es importante observar que Pablo no hizo nunca alusión a estas clausulas.
La línea de la Iglesia de Antioquía tiene ahora vía libre para su estilo de evangelización: lo que ellos afirmaban han sido aceptados por la Iglesia Madre, la Iglesia de Jerusalén. Y se entiende que su lectura “ la llena de alegría y les proporcionará un gran consuelo.” Este consuelo les animó a seguir el camino emprendido. Antioquía se convierte ahora en el nuevo centro de irradiación del Evangelio y en el punto de partida de las nuevas empresas de Pablo. Reina un clima de alegría y de serenidad por el avance del Evangelio, que les hace darse cuenta de la importancia de la importancia vital de la difusión del camino de salvación a todos los hombres.
Esto nos hace pensar en la excusa presencia actual de esta preocupación en nuestras comunidades. ¿Qué está pasando? ¿Ha perdido la importancia del Evangelio en nuestras ojos? ¿O han disminuido los hombres que, como Pablo y Bernabé “han consagrado su vida al servicio de nuestro Señor Jesucristo?

Jesús ha ido insistiendo entre sus relaciones con los discípulos, que hoy adquieren una especial importancia, en su enseñanza donde se toca el tema del amor fraterno: “Amaos los unos a otros como yo os he amado” (12)

Los mandamientos deben expresar q ue la comunidad mesiánica están fundadas en el amor fraterno y este mandamiento glorifica al Padre. Supone vivir discípulos y dar como fruto el testimonio. Ahora bien, la calidad y la norma del amor al hermano son una sola: el amor que Jesús tiene por los suyos, un amor que ha llevado a su cima en la cruz (13).

La Cruz es el ejemplo de kla entrega de Jesús hasta el extremo por sus discípulos: ha entregado su propia vida por aquellos a los que ama. Lo que desea, en cambio, de los suyos es la fidelidad al mismo mandamiento siguiendo su ejemplo. La riqueza del amor que una a Jesús con los suyos, y a los discípulos entre ellos es, en consecuencia, total y de una gran calidad.

El modelo del amor de Jesús por sus discípulos no tiene que ver solamente con el sacrificio de su vida sino que contiene también otras prerrogativas: “es relación de intimidad entre amigos y don gratuito” (14s) El signo mayor de la amistad entre dos amigos consiste en revelarse los secretos de sus corazones. El amor de amistad, del que nos habla Jesús, no se impone; es respuesta de adhesión en el seno de la fidelidad. El Maestro al hacer participes a sus discípulos de los secretos de su vida, ha hecho madurar en ellos el seguimiento, les ha hecho comprender que la amistad es un don gratuito que procede de lo alto.

La verdadera amistad se sitúa en el orden de la salvación. Jesús ya no es para ellos el señor sino el Padre y confidente y ellos no son siervos, sino amigos. Convertirse en discípulo de Jesús es un don, gracia, elección y certeza de que nustras peticiones dirigidas al Padre en nombre de Jesús serán escuchadas (16s).

“Mi mandamiento”, el que resume a todos los otros, el que distingue a un discípulo de Jesús de todos los demás, el que también Juan llamará “mandamiento nuevo”, el típico e inconfundible de Jesús, es sencillo y exigente “amaos los unos a los otros como yo os he amado”. Seguir a Jesús consiste en amar al hermano hasta dar la vida por él, precisamente co o hizo Jesús, el Hijo que bajó para dar la vida por mí.

ORACION
Ilumíname, Señor, para que, en mi vida, esté encima de todo la preocupación de toda preocupación por construir la fraternidad, por aceptar con benevolencia a mis hermanos, por olvidad sus errores, por recordar constantemente tu mandamiento. Concédeme la íntima convicción de que es la práctica de este mandamiento lo que hce nuevo al mundo, de que mi verdadera contribución como creyente la brinda mi actitud fraterna. Ayúdame a poner en lo mpas alto de mi escala de valores este mandamiento, que es el más antiguo y el más nuevo, que cada día deberé aplicar a nuevas situaciones, para renovarme a mí mismo, mi existencia y mi ambiente vital.

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