Sin que me conocieras estuve contigo,
6 para que todos sepan, del oriente al poniente,
6 que nada existe fuera de mí.
7 Yo soy Yavé, y no hay otro más;
7 yo enciendo la luz y creo las tinieblas,
7 yo hago la felicidad y provoco la desgracia,
7 yo, Yavé, soy el que hace todo esto.
8 Que los cielos manden de lo alto, como lluvia,
8 y las nubes descarguen la Justicia.
8 Que se abra la tierra y produzca su fruto,
8 que es la salvación,
8 y al mismo tiempo florezca la justicia,
8 porque soy yo, Yavé, quien lo envió.
18 Sí, así habla Yavé, Creador de los cielos,
18 — pues El es Dios,
18 que ha formado y hecho la tierra,
18 — pues El le puso cimientos:
18 No dejé la confusión, sino que la hice habitable,
18 — pues yo soy Yavé y no hay otro;
21 O si no hablen, presenten sus pruebas;
21 si es necesario, consúltense unos a otros:
21 ¿Quién había anunciado estas cosas
21 y las había publicado desde hace tiempo?
21 ¿No he sido yo, Yavé?
21 No hay otro Dios fuera de mí.
21 Dios justo y Salvador no hay fuera de mí.
22 Vuélvanse a mí para que se salven,
22 desde cualquier parte del mundo,
22 pues ¡yo soy Dios y no tengo otro igual!
23 Lo juro por mi Nombre,
23 pues de mi boca sólo sale la verdad
23 y si hablo, la palabra no se echa atrás:
23 «Ante mí se doblará toda rodilla
23 y toda lengua jurará por mí, diciendo:
24 Justicia y fuerza están sólo en Yavé.»
24 Vendrán a verlo muy humilditos
24 los mismos que se enfurecían con él,
25 y toda la raza de Israel conseguirá
25 con Yavé el triunfo y la gloria.
SALMO 85,5-9,4
9 Quiero escuchar lo que dice el Señor,
9 pues Dios habla de paz
9 a su pueblo y a sus servidores,
9 con tal que en su locura no recaigan.
10 «Cerca está su salvación de los que le temen
10 y habitará su Gloria en nuestra tierra.
11 La Gracia y la Verdad se han encontrado,
11 la Justicia y la Paz se han abrazado;
12 de la tierra está brotando la verdad,
12 y del cielo se asoma la justicia.
13 El Señor mismo dará la felicidad,
13 y dará sus frutos nuestra tierra.
14 La rectitud andará delante de él,
14 la paz irá siguiendo sus pisadas.»
LUCAS 7, 18-23
Los discípulos de Juan lo te nían informado de todo aquello. Llamó, pues, a dos de sus discípulos
19 y los envió a que preguntaran al Señor: «¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?» 20 Los hombres, al llegar donde Jesús, dijeron: «Juan Bautista nos envía a preguntarte: ¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?»
21 En ese momento Jesús curó a varias personas afligidas de enfermedades, de achaques y de espíritus malignos y devolvió la vista a algunos ciegos.
22 Contestó, pues, a los mensajeros: «Vuelvan y cuéntenle a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos se despiertan, y una buena nueva llega a los pobres.
23 Y ¡dichoso aquél para quien yo no soy un motivo de escándalo!»
HOMILIA
Isaías 45,6-25: “Que brote la salvación” Salmo 84: Cielos, destilad el rocío; nubes, derramad al Justo .Lucas 7,19-23: “Vayan a informar a Juan de lo que han visto y oído”
Jesús, con sus acciones, les da testimonio de que realmente es el Mesías. Para esto les hace “ver y oír”. Luego los envía a dar testimonio de lo que han visto y oído. Vale mucho más la experiencia personal con Jesús cuando se transmite a otros, en este caso a Juan.
El anuncio del reino es testimonial, pasa por las reparaciones de las injusticias, de las dolencias, del ataque frontal al pecado y a todo aquello que genera desigualdad entre los hombres. Dar testimonio de Jesús y de su proyecto es nuestra misión hoy. Jesús es el Mesías y hace una opción concreta: los necesitados; ellos son los primeros destinatarios de la Buena Noticia. Para nosotros, ¿cuál es nuestra propia experiencia personal con Jesús? ¿Realmente estamos optando por los necesitados? ¿Y con qué acciones concretas estamos dando testimonio de lo que vemos y oímos cada día de Jesús?
Estamos a unos días de la Navidad ¿y qué es lo que esperamos? Tal vez es lo mimso que esperaban los discípulos de Juan.
Por es un misterio que las palabras de Isaías dirigidas a Ciro, son un himno a Dios que a través de su Ungido, ejecuta la salvación. Se nos dice que sólo Dios es el Señor de Israel, porque hace todo (luz y tinieblas, salvación y desgracia) y es el creador, es decir, que su acción es el origen de todo “radicalmente nuevo” desde el primero al último día. Y comienza con una afirmación, una expresión singular “Yo soy YHWH” es un modo de afirmar la unicidad de Dios,su poer y su señorío absoluto sobre la historia del hombre.
Su pode se manifiesta en la creación del mundo, la morada de la humanidad (18). Pero el culmen de su señorío se manifiesta más en su querer y poder salvar a la humanidad (21-22) es decir, capaz de instaurar “como Dios justo” (21), es decir, capaz de instaurar una relación de comunión y de alianza, y por consiguiente es “Dios salvador”
Sobre todas las cosas, mundo y humanidad, Dios domina soberano y nada puede oponerse a voluntad: el actuar divino a favor de los fieles, aún siendo misterioso e imprevisible, está patente a los ojos de todos y manifiesta su incomparabilidad y unicidad. Este es el Dios que Israel, como pueblo de Dios, debe dar a conocer a los demás pueblos.
Al presentarnos a Juan Bautista Lucas nos muestra la figura de un creyente que ha optado vivir por Dios en cada instante.. El de ha unido a su Dios siempre, lo ha sentido increíblemente cercano y creyó reconocerlo en un misterioso hombre de Galilea, venido a bautizarse por él en el Jordán, Jesús de Nazaret.
Jesús responde a la pregunta de Juan, indicando lo que hace ante los ojos de los enviados por el Bautista (21). Pero no son sencillamente los milagros los que responden en su favor remitiéndose a los textos bíblicos del Antiguo Testamento, sino también el hecho sino también el hecho de que en sus obras se descubren los signos del comienzo de una humidad nueva, que sabe acoger la Palabra de Dios, ver sus maravillas y caminar por sus sendas. “Los ciegos ven, los cojos andan…” (22…) Pero sobre todo contesta al profeta encarcelado: “a los pobres se les anuncia la buena noticia.” (22)
ORACION
“Cielos, destilad el rocío; nubes, lloved la liberación; ábrase la tierra y brote la salvación.” Con el profeta Isaías te invocamos en estos días que preparan el nacimiento de tu Hijo, en los que el cielo y la tierra sed encuentran y tu divinidad se une a nuestra humanidad para realizar el admirable intercambio: Dios se hace hijo del hombre, para hacernos a los hombres sus hijos.
Como el Bautista me dirijo a ti, para que tu luz me ayude a contemplar los signos de la nueva humanidad que estás creando ya ahora en nuestro mundo.

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