Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



viernes, 4 de diciembre de 2009

DICIEMBRE 4, 2009

PALABRAS DE VIDA
ISAIAS 29,17-24

17 Falta muy poco tiempo para que el Líbano se convierta en un jardín y que el jardín, en cambio, pase a ser un zarzal.
18 Aquel día, los sordos oirán las palabras de un libro, y libres de la sombra y de las tinieblas, los ojos de los ciegos volverán a ver. 19 Los humildes aún se alegrarán con Yavé y los más pobres quedarán felices con el Santo de Israel,
20 pues ya no habrá más opresor. Habrá desaparecido el que se reía de todos y habrán sido eliminados todos los malvados,
21 los que hacen condenar a otro porque saben hablar
21 y les meten trampas a los jueces al tribunal,
21 y niegan, por una coma, el derecho del bueno.
Is 45,17
22 Por todo esto, así lo declara Yavé,
22 Dios de la familia de Jacob,
22 El, que rescató a Abraham:
22 «En adelante, Jacob ya no será defraudado
22 ni tendrá por qué verse pálido,
23 pues, al ver a sus hijos de vuelta a su casa
23 —gracias a mí—,
23 se pondrá a alabar mi Nombre.»
23 Festejarán al Santo de Jacob
23 y temerán al Dios de Israel.
24 Los descarriados entrarán en razón
24 y los rebeldes se dejarán instruir.

SALMO 27,1-4,13-14
1 El Señor es mi luz y mi salvación,
1 ¿a quién he de temer?
1 Amparo de mi vida es el Señor,
1 ¿ante quién temblaré?
4 Una cosa al Señor sólo le pido,
4 la cosa que yo busco
4 es habitar en la casa del Señor
4 mientras dure mi vida,
4 para gozar de la dulzura del Señor
4 y cuidar de su santuario.
13 La bondad del Señor espero ver
13 en la tierra de los vivientes.
14 Confía en el Señor, ¡ánimo, arriba!,
14 espera en el Señor.

MATEO 9,27-31
27 Al retirarse Jesús de allí, lo siguieron dos ciegos que gritaban: «¡Hijo de David, ten compasión de nosotros!» 28 Cuando Jesús estuvo en casa, los ciegos se le acercaron, y Jesús les preguntó: «¿Creen que puedo hacer esto?» Contestaron: «Sí, Señor.»
29 Entonces Jesús les tocó los ojos, diciendo: «Hágase así, tal como han creído». Y sus ojos vieron. 30 Después les ordenó severamente: «Cuiden de que nadie lo sepa.»
31 Pero ellos, en cuanto se fueron, lo publicaron por toda la región.

Isaías 29,17-24: “Aquel día, verán los ojos de los ciegos” Salmo 26: El Señor es mi luz y mi salvación .Mateo 9,27-31: “¡Hijo de David, ten piedad de nosotros!”

Estos dos personajes del evangelio representan a una comunidad que todavía no reconoce en la presencia de Jesús la acción de Dios. Ellos, destinados a seguir y anunciar a Jesús, son un signo elocuente de nuestra vivencia de fe enceguecida por tantos caprichos que nos empobrecen y no nos dejan ser cada día más humanos y hermanos.

Nosotros podemos ser esos ciegos que van detrás del Maestro suplicando algo de luz para nuestra vida. El milagro de Dios nos compromete a divulgar su luz en medio del mundo tan lleno de sombras y muerte. Lo único certero, por lo que deberían evaluarnos, después del amor, sería nuestra confianza ciega en seguir y actuar conforme al mensaje del Evangelio en la vida; ser signo de luz que testimonie la presencia de Jesús en ella. Recobrar la vista es estar destinados a encontrar la Luz y seguir a Jesús.

La luz, ese símbolo básico de lo humano, permite descubrir y superar nuestra propia realidad de oscuridad, como paso obligado para crecer en humanidad. Pasar de la oscuridad a la luz en el campo de la fe, incluye poder ver por uno mismo, poder iluminar a otros y encontrar senderos que alumbren toda vida humana.

Tanto Isaías como Lucas nos presentan una visión completamen te distinto de la salvación que nos anuncia el Adviento, que ess una visión de fe. Y que nos ayuda a entender, por ejemplo, lo que nos dicen tanto Isaías como Lucas.
Por ejemplo el himno que nos ofrece Isaías nos muestra la gran transformación o el profundo cambio, porque nos ofrece un cambio de situación, en oposición a la perversión que nos rodea y que nos invade.
Lo introduce con una simple palabra, aquel día, (18), nos introduce una modificación profunda que es lógicamente causa-da por el Señor, que es el que ejecuta el paso de las tinieblas a la luz y cura nuestra situación de ceguera profunda y de incomprensión, multiplicando sus maravillas ante el pueblo. Es fabulosa esta acción que destruirá los proyectos ocultos en los que el pueblo incrédulo basa su prudencia )puedes leer Isaías 29,15). Esta acción se lleva a cabo en tres ámbitos diversos: en la naturaleza (17) en el campo de las enfermedades físicas (18) y en lo moral y religioso, en el que impero la justicia (19-21).

La salvación provoca ante todo el gozo de los humildes (19). Es to tiene un sentido teológico no solo sociológico, designa a los que en el momento de la angustia confían en el Señor persweverando en la espera de la salvación que viene de él. Con el gozo de los necesitados y humildes y con la desaparición de los violentos, los cínicos e impostores, la obra del Señor llega a su término o culmen, porque por ella se manifiesta, se muestra a los ojos del pueblo creyente que le reconoce como redentor de Abrahán y el santo de Jacob; los ojos del ciego verán sin tinieblas ni oscuridad. (18)

Una de las obras del Mesías consiste en dar vista a los ciegos, como signo de salvación definitiva anunciada por los profetas (lean Isaías 29,18ss, 35,10…) La narración de Mateo de la curación de los dos ciegos es el estilo típico del evangelista que pone de relieve la autoridad de Jesús y la fe del discípulo o del beneficio del milagro. La fe de quien busca la curación en Jesús expresa sobre todo con el seguimiento (27) y se convierte en súplica insistente, confiada.

Los dos ciegos deben entrar en casa y acercarse a Jesús, como para sugerir que sólo se logra la luz de la fe si se entra en la comunidad creyente y si nos acercamos a él para entrar en comunión con su persona escuchando su Palabra. En esta casa aparece una especie de examen sobre la fe, entendida como con fianza en el poder salvador de Jesús (28).
La palabra de curación es muy parecida a la dirigida al centurión (Mateo 8,13, y parecen establecer unida entre la fe y la curación, pero ante todo nos brinda una enseñanza a la comunidad para que supere la prueba necesaria de la fe con la oración, reconociendo que el socorro concedido es la respuesta a una súplica que brota de uj corazón sincero.
ORACION
¡En tu luz veremos la luz! Padre de la luz, no permitas que el poder de las tinieblas se apodere de nuestro corazón; abre con la gracias de tu Espíritu nuestros ojos.
Cristo Jesús, verdadera luz venida a nuestro mundo para iluminarlo, sana nuestra ceguera, vence la oscuridad que nos asecha, para que aprendamos a ver las maravillas del amor de Dios con nosotros.

Espíritu Santo luz de los corazones, renueva nuestros ojos para que podamos comprender lo que tú no mira como mira el hombre, sino lo que Dios ama.

Bienaventurada y santa Trinidad, iluminanos hasta lo más hondo para que nosotros, que en otro tiempo éramos tinieblas, podamos hoy resplandecer en el mundo como verdaderos hijos de la luz manifestando su fruto de bondad, justicia y verdad.

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