Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



miércoles, 13 de enero de 2010

ENERO 13, 2010

PALABRA DE VIDA

I SAMUEL 3,1-10,19

El joven Samuel servía a Yavé bajo la mirada de Helí. En ese tiempo la palabra de Yavé era muy rara y las visiones poco frecuentes.
2 Ese día estaba Helí acostado en su cama; sus ojos estaban tan débiles que ya no veía. 3 Todavía no se había apagado la lámpara de Dios y Samuel estaba acostado en el santuario de Yavé, allí donde estaba el arca de Dios.
4 Yavé lo llamó: «¡Samuel! ¡Samuel!» Respondió: «Aquí estoy». 5 Corrió donde Helí y le dijo: «Aquí estoy ya que me ll20amaste». Helí le respondió: «Yo no te he llamado, vuelve a acostarte». Y Samuel se fue a acostar. 6 Yavé lo llamó de nuevo: «¡Samuel! ¡Samuel!» Se levantó y se presentó ante Helí: «Aquí estoy, le dijo, puesto que tú me llamaste». Helí le respondió: «Yo no te he llamado, hijo mío, vuelve a acostarte».
7 Samuel no conocía todavía a Yavé: la palabra de Yavé no le había sido todavía revelada. 8 Cuando Yavé llamó a Samuel por tercera vez, se levantó y fue a ver a Helí: «Aquí estoy, le dijo, ya que me llamaste». Helí comprendió entonces que era Yavé quien llamaba al muchacho, 9 y dijo a Samuel: «Anda a acostarte; si te llaman, responde: «Habla, Yavé, que tu servidor escucha». Y Samuel volvió a acostarse.
10 Yavé entró, se detuvo y llamó igual que las veces anteriores: «¡Samuel! ¡Samuel!» Samuel respondió: «Habla, que tu servidor escucha».
19 Samuel había crecido; Yavé estaba con él y sus palabras nunca dejaban de cumplirse. 20 De esta manera todo Israel, desde Dan hasta Bersabé, supo que Samuel era verdaderamente un profeta de Yavé. 21 Yavé continuó manifestándose en Silo; allí se revelaba a Samuel mientras Helí seguía envejeciendo y sus hijos hundiéndose en su mala conducta.

SALMO 40,2,5,7-10

2 Esperaba, esperaba al Señor, él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor, 3 me sacó de la fosa fatal del barro del pantano; puso mis pies sobre roca y aseguró mis pasos.
4 Puso en mi boca un cántico nuevo, de alabanza a nuestro Dios.
4 Muchos al verlo temerán y pondrán su confianza en el Señor.
5 Feliz el hombre que cuenta con el Señor, que no escucha a los cínicos ni se pierde en sus mentiras.
6 ¡Cuántas maravillas has hecho, Señor, mi Dios, cuántos proyectos en favor nuestro! Nadie se te puede comparar.
6 Yo quisiera publicarlas y contarlas, pero son demasiado para enumerarlas.
7 No quisiste sacrificios ni ofrendas —lo dijiste y penetró en mis oídos— no pediste holocaustos ni víctimas.
8 Entonces dije: «Aquí estoy, de mi está escrito en el rollo del Libro.
9 He elegido, mi Dios, hacer tu voluntad, y tu Ley está en el fondo de mi ser».
10 Publiqué tu camino en la gran asamblea, no me callé, Señor, tú bien lo sabes.

MARCOS 1,19-30

29 Al salir de la Sinagoga, Jesús fue a la casa de Simón y Andrés con Santiago y Juan. 30 La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, por lo que en seguida le hablaron de ella. 31 Jesús se acercó y, tomándola de la mano, la levantó. Se le quitó la fiebre y se puso a atenderlos.
32 Antes del atardecer, cuando se ponía el sol, empezaron a traer a Jesús todos los enfermos y personas poseídas por espíritus malos. 33 El pueblo entero estaba reunido ante la puerta.
34 Jesús sanó a muchos enfermos con dolencias de toda clase y expulsó muchos demonios; pero no los dejaba hablar, pues sabían quién era.
Oración nocturna de Jesús
35 De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, Jesús se levantó, salió y se fue a un lugar solitario. Allí se puso a orar.
36 Simón y sus compañeros fueron a buscarlo, 37 y cuando lo encontraron le dijeron: «Todos te están buscando.»
38 Él les contestó: «Vámonos a los pueblecitos vecinos, para predicar también allí, pues para esto he salido.»
39 Y Jesús empezó a visitar las sinagogas de aquella gente, recorriendo toda Galilea. Predicaba y expulsaba a los demonios.

HOMILIA

1Samuel 3, 1-20: Habla, Señor, que tu siervo te escucha Salmo 39: Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad. Marcos 1, 29-39: Sanó a muchos enfermos

Estamos viviendo el Tiempo Ordinario y Jesús comienza su misión y nosotros tenemos que escuchar qué es lo que nos quiere trasmitir. La pregunta es muy simple, ¿hemos entendido esto? Lógicamente que Jesús tenía otra actitud a ls que tenemos nosotros hoy. Basta preguntarnos qué hemos entendido del tiempo de Navidad, que más que otra cosa lo hemos dirigido al hecho del nacimiento de Jesús, pero Jesús empieza a mirar el tiempo que le toca vivir. Para él no le queda otra alternativa, donde no tiene sentido la vida y la dignidad humana. Pero Jesús enfrentado como nosotros a esta realidad, fue libre para construir el futuro como realidad nueva. ¿Lo hemos entendido nosotros? Jesús enfrentado a la misma realidad que nos enfrentamos nosotros, quiere ser considerado como persona libre con una realidad nueva, es decir un grupo de personas que eran capaces de construir un futuro nuevo.

Nos invita a considerar la curación de la suegra de Pedro y la de muchos enfermos. Pero siempre pensamos como el pueblo judío del tiempo de Jesús, que considera las realidades contrarias al don de Dios. Por eso las lecturas que leemos hoy nos dicen que Jesús “toma” para sí la flaqueza humana y carga con las enfermedades de los seres humanos. A esto Jesús llama la realidad que el anuncia “Reino de Dios” y nos invita a todos a contemplar las enfermedades de la suegra de Pedro y de todos los enfermos a entender la flaqueza humana y cargar con ella, porque representa a todos los seres humanos que ha venido a salvar.

Veamos las historias de hoy. Las lecturas de hoy comienzan a hacernos entender que Samuel ha sido entregado a Dios para el servicio del templo. El permanece en silencio, conocido sólo por Dios. Ahora le llama el Señor. ¿Pero para qué lo llama el Señor. Y aquí vemos la llamada de Dios, y lógicamente llama los seres humanos a cada uno por su nombre. “Samuel, Samuel” Esto ya nos indica que su llamada en personal, no anónima; es una llamada personal. Samuel no está de inmediata preparado para escuchar la voz de Dios. Es la pedagogía de Dios, insertarse en el corazón del hombre. Dios se adapta, llama a su manera, le da tiempo al hombre; le renueva su llamada.

Samuel recibe la llamada de Dios por tres veces y usa intermediaro que hagan clara la voz de Dios. Enm esl caso de Samuel, el sacerdote elí que le sugiere como responder y comportarse (9).
En estos casois Dios usa las mediaciones humana y también cuenta con la disponibilidad de Samuel, “Habla, Señor, que tu siervo escucha.” (9ss). Sólo una atenta vigilancia y disponibilidad para no dejar escapar ninguna palabra que pueda llevarlo al llamado y reconocer la voz de Dios, acogerla y dejarse guiar por ella.

Marcos conclye con esta historia hoy con la primera jornada mesiánica de Jesús.. Esto representa la actitud típica de sus discípulos y la de los que leen el evangelio que los lleva apreguntarse llenos de admiración “?Quien es éste?. El milagro es siempre un signo que permite ver otra cosa; así, la simple curación de una fiebre, lleva en sí un significado fundamental
.
La suegra de Pedro vuelve a estar en condiciones de “servir”, Este “servir” con que se cierra el milagro, encierra el programa mesiánico de Jesús que está entre nosotros “como el que sirve” nos va a decir Lucas 22,27.. La actitud de la suegra de Pedro se convierte en el modelo del creyente liberado que puede ofrecer su servicio a sus hermanos.

Igualmente significativo es la salida nocturna de Jesús a orar en un lugar desierto que pone finak una dura jornada de evangelización, es el éxodo del trabajo cotidiano de Jesús para encontrarse con el Padre y así puede responder Jesús a Pedro “Vámonos a otra parte”. Todos se habían reunido en la plaza para escuchar a Jesús, pro él debe decidir por caminar a otra parte.

ORACION

¿Qué soy yo para ti, Señor? ¿Por qué deseas ser amado por mi hasta el punto que te inquietas si no lo hago? ¡Cómo si fuera una gran desventura no amarte…! Dime, te lo ruego, Señor, Señor, Dios misericordioso ¿qué eres tú para mí? Dilo, te lo ruego para que lo oiga. Los oídos de mi corazón, Señor, están ante ti, ábrelos y dile a mi alma: “Yo soy tu salvación”. Perseguiré esta voz y así te alcanzaré.

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