Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



jueves, 7 de enero de 2010

ENERO 7, 2010

PALABRA DE VIDA
1 JUAN 4, 19-5,4
19 Amemos, pues, ya que él nos amó primero.
20 Si uno dice «Yo amo a Dios», y odia a su hermano, es un mentiroso. Si no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve.
21 Pues éste es el mandamiento que recibimos de él: el que ama a Dios, ame también a su hermano. 1 Todo el que cree que Jesús es el Mesías ha nacido de Dios. Si amamos al que da la vida, amamos también a quienes han nacido de él; 2 y por eso, cuando amamos a Dios y cumplimos sus mandatos, con toda certeza sabemos que amamos a los hijos de Dios. 3 Amar a Dios es guardar sus mandatos, y sus mandatos no son una carga.
4 Todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo, y la victoria en que el mundo ha sido vencido es nuestra fe.

SALMO 72, 1-2,14,15,17

Oh Dios, comunica al rey tu juicio,
1 y tu justicia a ese hijo de rey,
2 para que juzgue a tu pueblo con justicia
2 y a tus pobres en los juicios que reclaman.
14 de la opresión violenta rescata su vida,
14 y su sangre que es preciosa ante sus ojos.
15 Que él viva, que le den oro de Arabia,
15 y que sin tregua rueguen por él;
15 lo bendecirán el día entero.
17 Que su nombre permanezca para siempre,
17 y perdure por siempre bajo el sol.
17 En él serán benditas
17 todas las razas de la tierra,
17 le desearán felicidad todas las naciones.


LUCAS 4,14-22

14 Jesús volvió a Galilea con el poder del Espíritu, y su fama corrió por toda aquella región.
15 Enseñaba en las sinagogas de los judíos y todos lo alababan.
16 Llegó a Nazaret, donde se había criado, y el sábado fue a la sinagoga, como era su costumbre. Se puso de pie para hacer la lectura, 17 y le pasaron el libro del profeta Isaías. Jesús desenrolló el libro y encontró el pasaje donde estaba escrito:
18 El Espíritu del Señor está sobre mí. El me ha ungido para llevar buenas noticias a los pobres, para anunciar la libertad a los cautivos y a los ciegos que pronto van a ver, para poner en libertad a los oprimidos
19 y proclamar el año de gracia del Señor.
20 Jesús entonces enrolló el libro, lo devolvió al ayudante y se sentó, mientras todos los presentes tenían los ojos fijos en él. 21 Y empezó a decirles: «Hoy se cumplen estas palabras proféticas y a ustedes les llegan noticias de ello.»
22 Todos lo aprobaban y se quedaban maravillados, mientras esta proclamación de la gracia de Dios salía de sus labios. Y decían: «¡Pensar que es el hijo de José!»

HOMILIA

1Juan 4,19-5,4: Quien ama a Dios, ame también a su hermano Salmo 71: Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra. Lucas 4,14-22a: “Se ha cumplido la Escritura”.

Hemos visto estos días que Jesús ha venido con su mensaje de salvación que es distinto porque a veces esperamos otras cosas que en el fondo no son sistemas salvadores y no tenemos que ir muy lejos para convencernos o nos ayuden a convencernos. En realidad andamos por caminos equivocados. Sin mucho querer andamos tras mensajes equivocados, pero nos cuesta convencernos que estamos equivocados, pero seguimos por ahí y nos costará trabajo convencernos que por ahí no va nuestra salvación. Cuando nos levan tamos por la mañana, siempre tenemos la tentación de ver loo que no es nuestra salvación, ni nuestra esperanza ni nuestra vida, ni lo que nos hará felices.

Al prender la televisión o ver las noticias de nuestra radio, va a ser difícil no encontrar otros criterios, allí vemos o escuchamos palabras que nos hacen buscar cosas tan comunes como dinero, poder, prestigio. Ya lo sabemos que nos llevan al sufrimiento y terminan en la muerte, porque no son medios salvadores. Sabemos que las ofrendas que Jesús nos hace, cubre todas las necesidades q ue hombres y mujeres buscamos. Es la lógica del evangelio de Lucas, allí vemos a Jesús, el hijo de Adán. Esto nos dice cosas muy simples, primero que Jesús es como nosotros hijo de Adán y segundo es el hermano de toda la humanidad. Esto entre otras cosas nos dice que su misión, que la razón por la que vino a la tierra tiene alcance universal, no es para alguien en particular, no, es para todos.

Pero Lucas se ha inspirado en el nuevo Isaías (lo llamamos el Deutero (el otro) Isaías, que busca al ser humano la total dignidad. Algo de su actitud nos habla de esto, de la Buena y Gran Noticia que Jesús tiene y lo indica, se presenta como el gran solidario de los pobres.

Es decir, el llamado de Jesús llega a los pobres, a los cautivos, a los ciegos y a los oprimidos. Así hemos entendido en esta Navidad que Jesús es el Dios que se hace solidario con el dolor y la tragedia humana. Y si somos sus discípulos nuestro destino es estar colocados del lado de los más vulnerables. Esto es lo que nos hace celebrar la Navidad y la Epifanía de Jesús.

Lucas deja claro la Programación Mesiánica de Jesús en la línea del Deutero Isaías, que busca restituir al ser humano en su total dignidad. En ese proyecto, Jesús se presenta totalmente solidario con los más pobres. Esta es la Buena y Gran Noticia de Jesús. La gran pregunta es, ¿Estamos dispuestos a dejar nuestros intereses de lado, para hacer posible el sueño de Jesús?
Juan entrelaza en el texto hoy: el amor cristiano (19-21) y la fe en Jesús son componentes de un único mandamiento (1-4; 4,21). Amor y oído son inconciliables.
El amor cristiano conoce tres relaciones: el amor de Dios a nosotros, nuestro amor a Dios y nuestro amor a los hermanos. El amor a Dios y a los hermanos están íntimamente ligados: “El que ama a Dios, ame también a sus hermanos” (21); des más, el autentico amor a Dios se manifiesta en el amor a los hermanos “Quien no ama a su hermano al que ve, no puede amar a Dios al que no ve” (20). Se recuerda pues que el amor cristiano tiene su origen en Dios, porque “E nos ha amado primero” (19) como a verdaderos hijos y, en consecuencia, nos corresponde responder al amor y generar amor. No es el hombre el que ha alcanzado a Dios con su amor, sino a la inversa, es Dios quien nos ha conquistado con la ven ida histórica de Jesús a nosotros.
Nuestra gran tentación constante es la de refugiarse en el amor de Dios olvidando a los otros. Esa era el problema de los gnósticos, los primeros herejes cristianos, que se refugiaban en la esfera de los divino, pero se desinteresaban de la esfera de la ética cristiana. Entonces del fiel amado “y nacido de Dios” (1) ama no sólo al Padre y aol Hijo, sino también a todos sus hermanos, nacidos de Dios, sino a todos los hermanos, nacidos de Dios. Sólo la fe y el amor permiten al cristiano vencer todo lo que opone a Cristo, cuando vive sus mandamientos (3-4)
Elo evangelio nos dice que con Jesús ha bajado a la tierra el Espíritu de Dios que traerá la salvación a la humanidad: “Hoy se ha cumplido en medio de vosotros el pasaje de la Escritura que acabáis de escuchar.”
Todo el evangelio no es otra cosa que el anuncio del amor de Dios hecho visible en la persona de Jesús. Por eso el evangelio nos repite a menudo y a vivir hoy la Palabra: “El que no ama a su hermano al que ve,no puede amar a Dios a quien no ve.” (1 Juan 4, 31).

ORACION

Seas bendito, Señor de cielo y tierra, que has abierto la vía del amor para el hombre sediento de felicidad. Seas alabado, Señor de los pequeños y de los pobres que has elegido para Hijo este camino para enseñarnos que en la vida sencilla y pobres te revelas con tu amor providente y generoso.

Envíanos, Señor, tu Espíritu de luz y de verdad para que podamos aprender a caminar a la luz de tu sol, que es vida y alegría.
Seas siempre amado, Señor, conservando el primer puesto en nuestro corazón, a menudo inquieto y en búsqueda de novedades y de satisfacciones. Sólo tú puedes saciar nuestra sed de felicidad y de vida. Haz, Señor que nuestro caminar vaya siempre acompañado por tu presencia amorosa, porque sin ti nada podemos y nuestro corazón sólo en ti puede encontrar su descanso.

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