Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



miércoles, 27 de enero de 2010

ENERO 27, 2010

PALABRA DE VIDA
2 SAMUEL 7,4-17
4 Pero esa noche le fue dirigida a Natán la palabra de Yavé:
5 «Le dirás a mi servidor David: Esto dice Yavé: ¿Así que tú me vas a construir una casa para que habite en ella?
6 Desde el día en que saqué a los israelitas de Egipto hasta el día de hoy, no he tenido casa donde morar, sino que estaba con ellos y tenía como morada sólo una tienda.
7 Todo el tiempo que he caminado en medio de los israelitas, jamás he dicho a alguno de los jueces de Israel, a los que había puesto como pastores de mi pueblo de Israel: ¿Por qué no me construyen una casa de cedro?
8 Le transmitirás pues a mi servidor David esta palabra de Yavé Sabaot: Te fui a buscar al potrero cuando andabas detrás de las ovejas, e hice de ti el jefe de mi pueblo de Israel.
9 Doquiera ibas yo estaba contigo, eliminé delante de ti a todos tus enemigos. Haré grande tu nombre tanto como el de los más grandes de la tierra
10 y pondré en el lugar que le corresponde a mi pueblo de Israel. Allí lo plantaré y allí se quedará. Ya no será más sacudido; los malvados ya no seguirán oprimiéndolo como antes, 11 cuando establecí jueces en mi pueblo Israel; lo libraré de todos sus enemigos. Y Yavé te manda a decir esto: Yo te construiré una casa.
12 Cuando tus días hayan concluido y te acuestes con tus padres, levantaré después de ti a tu descendiente, al que brota de tus entrañas, y afirmaré su realeza.
13 El me construirá una casa y yo, por mi parte, afirmaré su trono real para siempre.
14 Seré para él un padre y él será para mí un hijo; si hace el mal lo corregiré como lo hacen los hombres, lo castigaré a la manera humana.
15 Pero no me apartaré de él así como me aparté de Saúl y lo eché de mi presencia.
16 Tu casa y tu realeza estarán para siempre ante mí, tu trono será firme para siempre».
17 Fue pues Natán a hablar con David y le transmitió todas esas palabras y esa visión

SALMO 89,45,27-30

4 Una alianza hiciste con tu preferido, le juraste a David, tu servidor: 5 «Establecí tu linaje para siempre, asenté tu trono de siglo en siglo.»
27 El me podrá invocar: «¡Tú eres mi Padre, mi Dios y la roca donde me refugio!»
28 Haré de él mi primogénito, el más famoso de los reyes de la tierra.
29 Para siempre mi amor le mantendré, y seré fiel a mi alianza con él.
30 Estableceré su descendencia para siempre, y haré que su trono dure como los cielos.

MARCOS 4,1-20
1 Otra vez Jesús se puso a enseñar a orillas del lago. Se le reunió tanta gente junto a él que tuvo que subir a una barca y sentarse en ella a alguna distancia, mientras toda la gente estaba en la orilla.
2 Jesús les enseñó muchas cosas por medio de ejemplos o parábolas. Les enseñaba en esta forma:
3 «Escuchen esto: El sembrador salió a sembrar. 4 Al ir sembrando, una parte de la semilla cayó a lo largo del camino, vinieron los pájaros y se la comieron. 5 Otra parte cayó entre piedras, donde había poca tierra, y las semillas brotaron en seguida por no estar muy honda la tierra. 6 Pero cuando salió el sol, las quemó y, como no tenían raíces, se secaron. 7 Otras semillas cayeron entre espinos: los espinos crecieron y las sofocaron, de manera que no dieron fruto. 8 Otras semillas cayeron en tierra buena: brotaron, crecieron y produjeron unas treinta, otras sesenta y otras cien.
9 Y Jesús agregó: El que tenga oídos para oír, que escuche.»
10 Cuando toda la gente se retiró, los que lo seguían se acercaron con los Doce y le preguntaron qué significaban aquellas parábolas.
11 El les contestó: «A ustedes se les ha dado el misterio del Reino de Dios, pero a los que están fuera no les llegan más que parábolas.
12 Y se verifican estas palabras: Por mucho que miran, no ven; por más que oyen, no entienden; de otro modo se convertirían y recibirían el perdón.»
13 Jesús les dijo: «¿No entienden esta parábola? Entonces, ¿cómo comprenderán las demás?
14 Lo que el sembrador siembra es la Palabra de Dios. 15 Los que están a lo largo del camino cuando se siembra, son aquellos que escuchan la Palabra, pero en cuanto la reciben, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos.
16 Otros reciben la palabra como un terreno lleno de piedras. Apenas reciben la palabra, la aceptan con alegría; 17 pero no se arraiga en ellos y no duran más que una temporada; en cuanto sobreviene alguna prueba o persecución por causa de la Palabra, al momento caen.
18 Otros la reciben como entre espinos; éstos han escuchado la Palabra, 19 pero luego sobrevienen las preocupaciones de esta vida, las promesas engañosas de la riqueza y las demás pasiones, y juntas ahogan la Palabra, que no da fruto.
20 Para otros se ha sembrado en tierra buena. Estos han escuchado la palabra, le han dado acogida y dan fruto: unos el treinta por uno, otros el sesenta y otros el ciento.»

HOMILIA

2 Samuel 7,4-17: Afirmaré después de ti la descendencia, y consolidaré su realeza. Salmo 88: Le mantendré eternamente mi favor. Marcos 4,1-20: Salió el sembrador a sembrar.

Lo que nos puede engañar acerca de Jesús es su preocupación por el aplauso y reconocimiento de la gente. Pero eso es una simple y ingenia apariencia. El conoció la persecución, las trampas de las autoridades y las malas intenciones de muchos de sus oyentes. Hoy nos encontramos con el dolor por el fracaso en el anuncio del Reino. Jesús sabe que ha esparcido por todos lados la semilla del Reino, pero este anuncio o proyecto tiene sus enemigos. NO faltan las veces en que la Palabra no es entendida ni acogida, muchas veces traicionada y otras no comprendidas en toda su totalidad. Y fundamentalmente podemos ver en la parábola de hoy en que el Reino de Dios no se mide por la cantidad sino por la calidad del fruto. Pero esto es solo posible cuando es aceptada en la mente y en el corazón de algunos hombres y mujeres.

Jesús ya empieza anunciando a la Iglesia que se debe apuntalarse en la cualidad de vida de los creyentes. Su proyecto, el cristianismo, debe velar porque el Reino de Dios ya asumido y aceptado por hombres y mujeres, debe ser una verdadera experiencia de comunidad o de humanización. Por supuesto que el número de los creyentes esw base de su proyecto pero por el testimonio de los que creen en El. Jesús sabe, entiende y parte de la premisa de que Dios sabe como hace su obra.
Pero entremos en las lecturas de hoy, que nos presentan este maravilloso plan del proyecto de Dios y que Jesús finalmente ha venido a realizar con todos.

La profecía de Natán encierra uno de los textos fundamentales del mesianismo real, del gran plan y proyecto de Dios al haber elegido a David como rey de su pueblo. David pretendía construir un templo digno del arca de Dios en la ciudad santa (1-3) La profecía de Natán se abre con una pregunta retórica “?eres tú el que me va a construir una casa para que viva en ella? (5) que tiene relación con otra afirmación de la profecía “Además el Señor te anuncia que te dará una casa” (11). Hay una referencia al éxodo, como ocurre cada vez que se hace mención de la alianza insistiendo en la tienda y en la peregrinación del desierto: la presencia del Señor no puede quedar aprisionada en un lugar y en un edificio.

La mención del éxodo va unido al recuerdo en la acción a favor del rey. El poder de David depende únicamente de la intervención de Dios: él lo tomó de entre las ovejas, le dio la victoria (“la paz con todos tus enemigos”) y esto se repite tres veces, junto con esto ha dado estabilidad al pueblo en la tierra y engrandecido el nombre del rey. No será David quien construya el templo, al contrario es el Señor quien le dará una casa; la profecía repite una misma palabra “casa”, para designar tanto el templo como la dinastía davídica.

Sólo después de la muerte de David, suscitará el Señor su linaje (12). Como sucede a menudo en los oráculos proféticos, hay varios niveles de la lectura: la referencia inmediata iría dirigida a Salomón, que será quien construya el templo, y también la profecía se refiere al Mesías futuro. El Mesías construirá “una casa” al nombre de Dios, su reino durará para siempre, y es aél a quien se aplica la fórmula de adopción “seré para él un padre y él será para mi un hijo” (14).

La parábola es importante porque inaugura las “parábolas del Reino”. Hay mucha gente y Jesús debe subir a una barca para que lo vean todos. Los judíos están acostumbrados a las parábolas, pues también la usaban los rabinos.. Eran relatos de apariencia sencilla, pero con un elemento de sorpresa o una conclusión inesperada que induce a buscar un significado ulterior por debajo de la inmediato.

La parábola se orienta a la figura del sembrador (3), pero la atención se traslada a la semilla (4). Del sembrador se recuerda al gesto generoso y amplio de esparcir la semilla. Aquí encontramos ya una cosa extraña. Luego sigue el tipo de terreno donde cae la semilla, hasta la exageración evidente de la cosecha en el terreno bueno (8). La prodigalidad fuera de lo común del sembrador es recompensaba por un rendimiento desproporcionado. La imagen de la cosecha nos indica el fin de los tiempos: el significado originario de la parábola, que es del mismo Jesús y comprensible a sus oyentes, dice que la venida del Mesías eswtá cerca y describe la abundancia de gracia del Reino mesiánico. Sigue un pequeño diálogo en torno a la comprensión de las parábolas. Es posible que esta parte sea más tardía, se distingue a los miembros de la comunidad “vosotros” y “los de afuera” (11) con una cita de Isaías. Es posible que Marcos quiera marcar aquí una tema que lñe resulta entrañable: el secreto mesiánico. La explicación (14.20) en clave alegórica, la experiencia de la comunidad primitiva en la predicación del evangelio. La semilla se identifica claramente con la Palabra, y los terrenos corresponden a las diferentes reacciones suscitadas por la explicación de los discípulos. La línea que aparece en la parábola no se refiere tanto entre los discípulos y los otros como entre los distintos oyentes, según su actitud hacia la Palabra.

En realidad Marcos insinúa el escuchar la Palabra y vivirla hoy: “Los que oyen el mensaje, lo acogen y dan fruto.” (Marcos 4,20).

ORACION

Perdona, Señor, nuestra superficialidad: somos, con frecuencia, el terreno pedregoso en el que tu Palabra no puede echar raíces. Perdona, Señor, nuestra fragilidad: las preocupaciones cotidianas nos distraen y corremos detrás de muchas cosas superficiales, Perdona, Señor, nuestra presunción, creemos poder predisponerlo todo y hacerlo todo con nuestras fuerzas.

Ayúdanos a confiarnos con la seguridad del niño a tu guía: sólo tú puedes hacerlo estable nuestra fe para siempre. Convierte nuestro corazón y mantéenos cerca de ti hasta el momento en que, como David, nos lleves de mano a “descansar con nuestros antepasados.”

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