Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



miércoles, 20 de enero de 2010

Enero 20, 2010

PALABRA DE VIDA
1 SAMUEL 17,32-33,37,40-51

David dijo a Saúl: «¡No hay por qué tenerle miedo a ése! Yo, tu servidor, iré a pelear con ese filisteo». 33 Pero Saúl dijo a David: «Tú no podrás pelear con él, eres sólo un niño y él en cambio es un hombre que pelea desde su juventud».
37 David dijo además: «De la misma manera que Yavé me ha librado de las garras del león y de las zarpas del oso, así también me librará de las manos de ese filisteo». Entonces Saúl dijo a David: «Anda y que Yavé esté contigo».
40 Tomó su palo y recogió del lecho del arroyo cinco piedras bien planas. Las puso en su morral de pastor, en su bolsa de cuero, tomó la honda en la mano y avanzó hacia el filisteo.
41 El filisteo iba y venía y se acercó a David; su escudero iba delante de él. 42 El filisteo dio a David una mirada de desprecio, porque no era más que un muchacho, (David era rubio y de buena apariencia). 43 El filisteo dijo a David: «¿Acaso soy un perro para que vengas a atacarme con palos? El filisteo maldijo a David por todos sus dioses,
44 y en seguida le dijo: «Ven para acá para entregarte como comida a los buitres y a las fieras».
45 David respondió al filisteo: «Tú me atacas con la espada, la lanza y la jabalina, pero yo me lanzo contra ti en nombre de Yavé de los ejércitos, el Dios de las tropas de Israel que has insultado. 46 Hoy Yavé te entregará en mis manos, te derribaré y te arrancaré la cabeza. Hoy mismo daré tu cadáver y los cadáveres del ejército filisteo a las aves de rapiña y a las fieras salvajes. Toda la tierra sabrá que hay un Dios en Israel,
47 y todos los que están aquí reunidos sabrán que Yavé no necesita espada o lanza para dar la victoria, porque la suerte de la batalla está en sus manos: él los va a poner a ustedes en nuestras manos».
48 En ese momento el filisteo avanzó y se acercó a David. Este salió hacia adelante al encuentro del filisteo, 49 metió rápidamente la mano en el morral, sacó de allí una piedra y la lanzó con la honda. Le dio al filisteo en la frente, la piedra se le hundió en la frente y cayó de bruces al suelo.
50 Así es como David venció al filisteo con una honda y una piedra: lo derribó y le dio muerte. Pero no tenía espada. 51 Entonces corrió, se detuvo ante el filisteo, le quitó la espada que tenía en la vaina, y espada en mano, le cortó la cabeza. Así acabó con él.
51 Los filisteos, al ver la muerte de su campeón, salieron huyendo

SALMO 144,1-2,9-10

Bendito sea el Señor, Roca mía, que mis manos adiestra para el combate y mis dedos para la batalla.
2 El es mi refugio y mi baluarte, mi fortaleza y mi libertador, mi escudo en que me amparo, él humilla a los pueblos a mis pies.
3 Señor, ¿qué es el hombre para que de él te acuerdes? ¿Qué es el hijo de Adán para que en él pienses?
4 El hombre es como un soplo, sus días como la sombra que pasa.
5 Señor, inclina tus cielos y desciende, toca los montes para que echen humo.
6 Envía tus relámpagos, dispérsalos, tira tus flechas y cáusales estragos.
7 Desde lo alto tiéndeme tus manos, sálvame sacándome de las aguas profundas y de las manos de los hijos de extranjeros, 8 cuya boca dice falsedades y su diestra es una diestra de perjurio.
9 Oh Dios, quiero cantarte un canto nuevo, y tocar para ti en la lira de diez cuerdas, 10 a ti que das a los reyes la victoria, que salvas a David, tu servidor de la espada que mata.

MARCOS 3 1,6

1 Otro día entró Jesús en la sinagoga y se encontró con un hombre que tenía la mano paralizada.
2 Pero algunos estaban observando para ver si lo sanaba Jesús en día sábado. Con esto tendrían motivo para acusarlo.
3 Jesús dijo al hombre que tenía la mano paralizada: «Ponte de pie y colócate aquí en medio.» 4 Después les preguntó: «¿Qué nos permite la Ley hacer en día sábado? ¿Hacer el bien o hacer daño? ¿Salvar una vida o matar?» Pero ellos se quedaron callados.
5 Entonces Jesús paseó sobre ellos su mirada, enojado y muy apenado por su ceguera, y dijo al hombre: «Extiende la mano.» El paralítico la extendió y su mano quedó sana. 6 En cuanto a los fariseos, apenas salieron, fueron a juntarse con los partidarios de Herodes, buscando con ellos la forma de eliminar a Jesús.

HOMILIA

1 Samuel 17, 32--51: “Venció David al filisteo con la honda y una piedra” Salmo143 : “Bendito el Señor, mi Roca” Marcos 3, 1-6: “¿Qué está permitido en sábado?”

La misma acción que Jesús piensa hacer en su obra de vida y justicia, será usado por los fariseos y los otros grupos para acusarlo y eliminarlo. Pero a pesar de la consecuencia de su acción, nada podrá sacar a Jesús de decisión de servicio a la humanidad. Jesús quiere dos cosas cambiar la mentalidad de los fariseos y otros grupos religiosos viciados de las estructuras legalistas. La acción de Jesús, que nosotros llamamos milagros, quiere hacer todo un proceso de transformación de la conciencia humana de muerte orientado por absolutizar la ley. Pero él les ofrece un proyecto de vida, de verdad, de respeto solidario, que ofrece el Espíritu a aquellos que se comprometen con vivir el Reino de Dios, que Jesús ha venido a traer

Por eso, el evangelio de hoy juega en la misma opción que nosotros hacemos por ella, que incluye el hecho de que la vida se encuentra amenazada por cualquier estructura.

Dejemos que la palabra nos invita a entrar en esa actitud que mueve la vida de Jesús.
La realidad va a enfrentar al Señor de Israel con los dioes de los pueblos filisteos, para que se pueda aceptar la presencia activa de Dios. El relato nos ofrece tres elementos: la fe de David, que hace decidirlo a enfrentar la situación que debe enfrentar David y para la fe en Dios; la impotencia del muchacho David, pero también su fe en la Providencia y el desafío religioso entre los dioses paganas y el único y verdadero Dios. Lo que demuestra que una fe auténtica puede hacer frente y solucionar las dificultadas más difíciles.

En el evangelio Marcos nos muestra la quinta y última y definitiva de Jesús con sus adversarios. Jesús aparece indignado con sus enemigos, que buscan hasta la eliminación física de su adverdario
Pero muestra al mismo tiempo la disposición de Jesús que lleva a cabo con una fidelidad extrema de su ministerio profético, haciendo frente de una manera valiente a la situación, vuelve entrar en la sinagoga, pone al enfermo en el centro de la misma, muestra una actitud frente al sábado que está al servicio del hombre. Hay un detalle que no solemos considerarlo que plantea la posibilidad de la posibilidad de la autenticidad de su mensaje. Por supuesto que esto significa la continua que va a repetir hasta el final. Hacer el bien al hombre le cuesta a Dios la eliminación de su propio Hijo.
La historia de la Palabra de Dios nos habla hoy de la victoria de David sobre los filisteos; la de Jesús sobre la parálisis del hombre y sobre la interpretación opresiva de la Ley por parte de los fariseos. La victoria es el desenlace positivo de una lucha que se demuestra como nuestras experiencias personales de lucha. Esto nos recuerda las palabras de David en su lucha contra Goliat, a quien le dice: “Yo voy contra ti en nombre del Señor.” (1 Samuel 17,45).

ORACION

Te alabo, Señor, porque me invitas continuamente a crecer, a dar un paso adelante y, a continuación, otro más. No hay impedimento de talla: tú me has creado para que fuera una persona viva, y nada pueda ser obstáculo para tu proyecto.

Te alabo porque me liberas de todo miedo que me bloquee, de todo sentido de inferioridad que me paralioce cuando acojo tu Palabra dispuesto darle cuerpo en mi8 vida, sin reservas, me doy cuenta de que sales victorioso en mi.
Te alabo porque también en mí y a través de mí continuas obrando tus maravillas de amor, de bien, de vida, y llevas la liberación a otros hermanos.

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