Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



jueves, 14 de enero de 2010

ENERO 14, 2010

PALABRA DE VIDA
1 SAMUEL 4,1-11
En esos días los filisteos se reunieron para atacar a Israel y los Israelitas salieron a su encuentro para enfrentarlos. Acamparon cerca de Eben-Ha-Ezer, mientras que los filisteos acampaban en Afec. 2 Los filisteos se dispusieron para la batalla frente a los israelitas y el combate fue violento. Israel fue vencido por los filisteos, quienes dieron muerte a más o menos cuatro mil en el campo de batalla.
3 Cuando el pueblo regresó al campamento, los ancianos de Israel se preguntaron: «¿Por qué Yavé nos aplastó hoy ante los filisteos? ¡Vamos a Silo y traigamos el arca de Dios! Que esté aquí con nosotros y que nos salve de nuestros enemigos». 4 El pueblo mandó entonces a buscar a Silo el arca de Yavé de los ejércitos, que se sienta sobre los querubines. Los dos hijos de Helí, Jofni y Finjas, la acompañaban.
5 Cuando el arca de Yavé entró en el campamento, todo Israel se puso a gritar haciendo temblar el suelo. 6 Al oír esos gritos, los filisteos se dijeron: «¿Qué significará esa inmensa aclamación en el campamento de los hebreos?» Cuando supieron que el arca de Yavé había llegado al campamento, 7 los filis teos tuvieron miedo: «Dios ha llegado a su campamento, dijeron, ay de nosotros, porque hasta ahora nunca había ocurrido esto. 8 Ay de nosotros, ¿quién nos librará de la mano de esos dioses poderosos? ¿No fueron ellos los que castigaron a los egipcios con toda clase de plagas en los tiempos del desierto? 9 ¡Animo, filisteos! Luchemos como hombres, no vayamos a someternos a esos hebreos como ellos se han sometido a nosotros hasta ahora; ¡sea mos valientes y luchemos!»
10 Así los filisteos presentaron batalla; los israelitas fueron derrotados: cada cual huyó para su casa. Hubo una gran masacre y treinta mil combatientes cayeron de entre las filas de Israel. 11 El arca de Dios cayó en manos enemigas y los dos hijos de Helí, Jofni y Finjas, murieron.
SALMO 44,1011,14-15,24-25

Ahora, en cambio, nos rechazas y humillas y no sales al frente de nuestras tropas.
11 Nos haces ceder ante el adversario y los que nos odian saquean a gusto.
14 Nos haces el escarnio de nuestros vecinos, todos en derredor se burlan y se ríen.
15 Servimos de escarmiento a las naciones, y los pueblos menean la cabeza.
24 Despiértate, ¿por qué duermes, Señor? ¡Levántate y ven a socorrernos!
25 ¿Por qué escondes tu cara? ¿olvidas nuestra opresión, nuestra miseria?
26 Nos arrastramos por el polvo y a la tierra se pega nuestro vientre.
27 ¡Levántate, Señor, y socórrenos, acuérdate de tu bondad y líbranos!

MATEO 1,40-4

40 Se le acercó un leproso, que se arrodilló ante él y le suplicó: «Si quieres, puedes limpiarme.» 41 Sintiendo compasión, Jesús extendió la mano y lo tocó diciendo: «Quiero, queda limpio.» 42 Al instante se le quitó la lepra y quedó sano. 43 Entonces Jesús lo despidió, pero le ordenó enérgicamente:
Lev 14,1
44 «No cuentes esto a nadie, pero vete y preséntate al sacerdote y haz por tu purificación la ofrenda que ordena la Ley de Moisés, pues tú tienes que hacer tu declaración.»Lev 14,1
4Pero el hombre, en cuanto se fue, empezó a hablar y a divulgar lo ocurrido, 45 de tal manera que Jesús ya no podía entrar públicamente en el pueblo; tenía que andar por las afueras, en lugares solitarios. Pero la gente venía a él de todas partes.

HOMILIA
1 Samuel 4, 1-11: Derrotaron a los israelitas y el arca de Dios fue capturada Salmo 43: Redímenos, Señor, por tu misericordia. Mc 1, 40-45: “Y quedó sano”

Jesús comienza el cambio de lo que ha venido a hacer en la tierra. Y comienza con algo penoso y dramático para este hombre y todos los le-prosos. Había toda una legislación religiosa sobre la lepra que de ninguna manera era algo positivo para los leprosos, por eso Jesús comeinza su encunetro con este hombre con un contacto físico. Ya no se fija en la pureza legal o ritual de aquella sociedad. Jesús no le pide nada al leproso, a no ser la presentación al sacerdote, pero su finalidad es la restitución de los leprosos. Le ofrece al leproso la liberación de la exclusión de la sociedad y del templo, que no respetan, al presencia del leproso de nuevo en el templo, no está excluido, que ni siquiera respeta su inocencia, que se torna en maldición de los inocentes. Y además al curarlo y mandarlo al templo Jesús se solidariza con el dolor y la tragedia humana, al tiempo que Jesús limpia el rostro de la humanidad

Y a nosotros hoy nos impone el compromiso de hacer nuestra la pro-puesta de Jesús. Por el bautismo estamos llamados a actualizar en la vida lo que Jesús hizo y ponernos de parte de quienes él se puso en su vida y hacerlo hoy.

Pero entremos en el pensamiento y Acción de Jesús al acercarnos a la palabra de vida que leemos hoy en Samuel y Marcos.

Sí es cierto que Dios se había unido al pueblo con el pacto de la alianz, pero no se dan cuenta que el llevar el arca al campo de batalla suponía haber provocado aún más el castigo de Dios, Israel así se queda sin su Dios. Es la derrota total de Elí, por medio de sus hijos, ambos mueren en la batalla, y Elí muere al recibir la noticia de la derrota, cae en el umbral del santuario y muere (4,13-18) Para él es el final. Pero en realidad no es así, Dios ha llamdo a Samuel, y su vocación es el comienzo de una nueva historia, porque Dios a pesar de todo permanece fiel a la alianza. Samuel vive aún a la sombra del santuario, pero Dios le conoce. Samuel se conviertye ahora en alguien que representa ahora al pueblo santo y lleve consigo el destino de la nación.
En Jesús vamos a ver que comienza una auténtica revolución. No aleja al leproso, no rechaza el contacto con él. Jesús encarna al hombre puro y sagrado que “contagia” y trae a su propia esfera al hombre inmundo (leproso) y respone al pedio del leproso “si quieres puedes curarme” (40). Con la venid de Jesús cayó el muro de la Ley (Efesios 2,14 y ss), porque Dios el santo, el Justo, se hizo en todo solidario con nosotros, enseñándonos el camino a él. El gesto de extender la mano indica el poder de Jesús, que se manifiesta por medio de su palaba imperiosa “Quiero, queda limpio” (41) La salvación no está en la separación y en la margi-nación, sino en la reintegración, porque con Jesús ha entrado en el mundo el poder salvífico del mismo Dios, que Jesús lo ha hecho visible, hecho “visible” el poder salvador de Dios. Porque Jesús ha abolido el poder que separaba lo puro de la inmundo como lo entendía el mundo judío, en el mundo cristiana queda libre para Dios y para el prójimo.

ORACION

Concédeme, Señor Jesús, estar contigo en la voluntad del Padre: que yo quiera lo que quiere é, que yo creo que él quiere siempre la salvación. Concédeme con la fuerza del Espíritu, desear y pedir la verdadera curación. “Si quieres, puedes curarme”.

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