No gritará, no voceará por las calles
Así dice el Señor: «Mirad a mi siervo, a quien sostengo; mi elegido, a quien prefiero. Sobre él he puesto mi espíritu, para que traiga el derecho a las naciones. No gritará, no clamará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará. Promoverá fielmente el derecho, no vacilará ni se quebrará, hasta implantar el derecho en la tierra, y sus leyes que esperan las islas.» Así dice el Señor Dios, que creó y desplegó los cielos, consolidó la tierra con su vegetación, dio el respiro al pueblo que la habita y el aliento a los que se mueven en ella: «Yo, el Señor, te he llamado con justicia, te he cogido de la mano, te he formado, y te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones. Para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión, y de la mazmorra a los que habitan las tinieblas.»
El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mí vida, ¿quién me hará temblar?
Cuando me asaltan los malvados para devorar mi carne, ellos, enemigos y adversarios, tropiezan y caen. .
Si un ejército acampa contra mí, mi corazón no tiembla; si me declaran la guerra, me siento tranquilo.
Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor.
Juan 12,1-11
Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura
Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban con él a la mesa. María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume. Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dice: «¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres? .» Esto lo dijo, no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón; y como tenía la bolsa llevaba lo que iban echando. Jesús dijo: - «Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tenéis siempre con vosotros, pero a mí no siempre me tenéis.» Una muchedumbre de judíos se enteró de que estaba allí y fueron, no sólo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos. Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús.
Las lecturas que lemos hoy continúa lo que leímos en el Domingo de Ramos. Continuamos con el tema de la misericordia de Jesús que leímos ayer en el evangelio de Lucas, aunque hoy es Juan el que nos habla. En el fondo la misericordia con que empezamos la Semana Santa hoy nos habla de la suerte del profeta Jesús, para eso la palabra nos habla hoy en Isaías de la relación que existe entre Dios y su siervo, y Jesús en el evangelio nos habla de la misericordia que nos hablaba ayer Lucas, pero hoy es Juan. Nos sigue ofreciendo el pensamiento equivocado de los judíos que pensaban en un Mesías y, gobernador fuerte, emprendedor y poderoso, al estilo de los monarcas de la familia de David. El pensamiento daba vuelta a la idea de que el Mesías devolvería la esperanza alo pueblo, lo cual era cierto, pero a la idea del pueblo sino a la ide de Dios. Y nos presenta la visita de Jesús a Betania, por supuesto que en el pensamiento de Juan es la comunidad, des decir, el lugar de la comunidad, lugar que anunciaba siempre, aunque el pueblo no lo entendiera, era el lugar donde Jesús devolvería la esperanza al pueblo y la felicidad y el esplendor a su pueblo, que era la obra del mesías. Nos podríamos preguntar “¿por qué Betania y no otro lugar. SI nos fijamos bien, el rechazo de Jesús y su propuesta de vida. Está localizado en Jerusalén, el centro mismo de la oficialidad judía; allí es donde se cuestiona su autoridad y lo quieren lapidar; en fin se trata el centro en su más alto grado de exclusivismo. Luego no puede ser “ése” el lugar de la comunidad de Jesús; “Betania” llega a ser entonces, un lugar de referencia simbólico, se trata de cualquier lugar que no sea el “centro” en su más alto grado que celebre ese encuentro con Jesús y se celebre ese encuentro como se debe celebrar la vida.
La acogida y encuentro con Jesús es lo que da sentido y razón de ser a la comunidad, dispone a todos los miembros para que una mutua y generosa donación con al función de servirse mutuamente. Esta actitud la ilustra el evangelio con el detalle de Juan que Marta es la que sirve y María, sin reparar en el precio del perfume lo derrama a los pies del Señor.
Aunque el pueblo pensaba en la vengan sobre sus opresores, sin embargo, el Mesías no viene con el poder de un rey, sino de siervo. Bien claro, la suerte del Mesías está en el servicio. El profeta viene a servir y sus seguidores vienen con la misma vocación de su Maestro, pues el profeta es un servidor, que es la vocación que nos enseña el Señor en toda la semana santa de una manera especial. El va a perdonar nuestros pecados por la actitud que tomemos de servir, a los hermanos, no porque nos perdone nuestros pecados. como él nos ha servido y eso es nuestra Pascua.
Por eso se encarga de presentarnos al “siervo” a quien el Señor le da vida como aparece en canto del profeta, (Isaías 42,1-4; 49,17¸50, 4-11; 52,13, 53,12). El siervo es el elegido del Señor que sse complace en él. Esta manera de evangelizar “del siervo” no es como los profetas estáticos populares, no se presenta en las calles, ni en las plazas gritando o vociferando, ni tampoco anuncia ruina y destrucción. “?hemos aprendido? Simplemente notifica la salvación. Es decir las características del siervo son las propias del “evangelizador”. Por ello no quebrará la caña quebrada sino que ésta volverá a erquirse y el pabilo vacilante se encendrá no extinguirá.
Estqa ley es la expresión de la voluntad divina y esta doctrina será expuesta como misión constante y fresonará en todo los lugares de la tierra La voz del siervo suena y hace eco en todos los lugares de la tierra, a fin de q ue todos escuchen y conozcan su voz, la del evangelizador de la buena Noticia de la salvación. La figura del “siervo” se cumple en la persona del Profeta de Nazaret. La suerte del profeta es la suerte de los malditos. Jesús debe morir en la cruz. La unción de Jesús en Batania es un anuncio de su sepultura. La unción de Jesús está prefigurada en el día de su sepultura, no la sepultura física, porque Jesús habla de su resurrección gloriosa con los frutos que de ella se derivan. La unción de María es anticipo de su pasión y el anuncio profético de su realeza. Judas, el traidor, se convierte en antagonista de Jesús y María de Betania. Judas es elk protagonista de cuantos traicionan la amistad de Jesús por un puñado de monedas. María representa a los que aman a Jesús con un corazón sincero y agradecido. Por ella, María laba los pies de su amigo Jesús con perfume y lo seca con su amor. El profeta lava los pies del traidor, amándolo hasta el extrema. La unción de María es un gesto profético de la “hora” de Jesús. Esta es la suerte del profeta (Juan 12, 1-11).
Oramos con la oración con que la Iglesia rogamos hoy en el martes santo de la Semana Santa.
ORAMOS
Dios todopoderoso, mira la fragilidad de nuestra naturaleza, y con la fuerza de la pasión de tu Hijo, levanta nuestra débil esperanza. Por Cristo, el Señor. Amén.

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