Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



viernes, 29 de octubre de 2010

HOMILIA OCTUBRE 29, 2010

PALABRA DE VIDA
Comienzo de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses (1,1-11):
Pablo y Timoteo, siervos de Cristo Jesús, a todos los santos que residen en Filipos, con sus obispos y diáconos. Os deseamos la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo. Doy gracias a mi Dios cada vez que os menciono; siempre que rezo por todos vosotros, lo hago con gran alegría. Porque habéis sido colaboradores míos en la obra del Evangelio, desde el primer día hasta hoy. Ésta es mi convicción: que el que ha inaugurado entre vosotros una empresa buena la llevará adelante hasta el día de Cristo Jesús. Esto que siento por vosotros está plenamente justificado: os llevo dentro, porque, tanto en la prisión como en mi defensa y prueba del Evangelio, todos compartís la gracia que me ha tocado. Testigo me es Dios de lo entrañablemente que os echo de menos, en Cristo Jesús. Y ésta es mi oración: que vuestro amor siga creciendo más y más en penetración y en sensibilidad para apreciar los valores. Así llegaréis al día de Cristo limpios e irreprochables, cargados de frutos de justicia, por medio de Cristo Jesús, a gloria y alabanza de Dios.

Salmo 110 Grandes son las obras del Señor
Doy gracias al Señor de todo corazón, en compañía de los rectos, en la asamblea.Grandes son las obras del Señor, dignas de estudio para los que las aman.
Esplendor y belleza son su obra, su generosidad dura por siempre; ha hecho maravillas memorables, el Señor es piadoso y clemente.

Él da alimento a sus fieles, recordando siempre su alianza; mostró a su pueblo la fuerza de su obrar, dándoles la heredad de los gentiles.

Lectura del santo evangelio según San Lucas (14,1-6):
Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando. Jesús se encontró delante un hombre enfermo de hidropesía y, dirigiéndose a los letrados y fariseos, preguntó: «¿Es lícito curar los sábados, o no?» Ellos se quedaron callados. Jesús, tocando al enfermo, lo curó y lo despidió.Y a ellos les dijo: «Si a uno de vosotros se le cae al pozo el burro o el buey, ¿no lo saca en seguida, aunque sea sábado?» Y se quedaron sin respuesta.
HOMILIA

Filipenses 1, 1-11: El que ha inaugurado entre ustedes una empresa buena la llevará adelante hasta el día de Cristo Salmo 110: Grandes son las obras del Señor. Lucas 14, 1-6: ¿Está permitido sanar en sábado, o no?

Este es un relato original del evangelio de Lucas. El anfitrión de Jesús es uno de los jefes de los fariseos, y al frente de ellos se encuentra un hidrópico, un enfermo cuyo cuerpo retiene demasiado líquido, con los consiguientes problemas de hinchazón y mala circulación, causados por un alto consumo de sodio. Pues bien, en el contexto de esta curación en sábado se da una discusión entre Jesús y sus oponentes que nos muestra el sentido profundo del texto. Las pregunta realizada por Jesús, ¿se puede curar en sábado, o no?, y el cuestionamiento hecho a los fariseos de no actuar con misericordia, revelan que Jesús es “Señor del sábado” y que defiende la realización de las obras del reino en cualquier situación. Jesús se convierte una vez más en modelo para todo cristiano de actuar con libertad y sentido crítico en la misión de Dios. No podemos hoy, sus discípulos, sucumbir ante las presiones de la ley obviando lo realmente importante: la persona, su dignidad y el proyecto del Padre: su reinado en medio de la humanidad afligida, en resistencia pacífica y con esperanzas de salvación y liberación humanas.
Esta novedad que nos ofrece el evangelio de Lucas tiene su afirmación y realidad en la Carta de Pablo a los Filipenses, escrita en un tiempo que Pablo pasa en la cárcel. (ver 7c, y ver 14ª). En el saludo del envío (1ss) Pablo presenta a Timoteo, para los filipenses no tiene que informarle su calidad de apóstol. Les desea los dones del Padre y de Jesúss resucitado y glorioso (2). Por eso llama a la comunidad de lso bautizados “santos” (1ª), porque participan de la santidad del Señor Jesús, menciona especialmente a los “dirigentes y colaboradores" (1b), que es como decir obispos y diáconos, a los que ha sido conferido un servicio particular y tal vez el gobierno y la administración y el cuidado de los pobres y el anuncio del evangelio.

En la acción de gracias que Pablo dirige a Dios por los filipenses, manifiesta el afecto profundo que le une a ellos. El recuerdo que tien e de ellos es constante, así como su oración por ellos, y es motivo de alegría, porque los filipenses desde que acogieron a Palabra de Dios, gracias a la predicación de Pablo, se han vuelto miembros activos y solícitos misioneros. Eso refuerza en el apóstol la certeza de que el Espíritu del Señor los anima: el mismo Espíritu los hará perseverantes hasta el momento de la “parusía” “el día en que Señor Jesús se manifiesta” (6) El fundamento del afecto de Pablo por los filipenses es firme: compartieron su misma misión y no lo abandonaron en el tiempo que estuvo en la cárcel, tomando parte activa en la evangelización. Esto ha alimentado una entrañable arraigada en el amor de Cristo, de la que Dios mismo es testigo “7ss). De este afecto scita una oración y un deseo: que crezca la caridad que anima a los filipenses y les hac capaces de comprender la voluntad de Dios en toda circunstancia; al cumplirla, se volverán cada vez más puros, más ricos en buenas obras. Así los encontrará el Señor Jesús al final de su venida. De este modo, a través de una vida auténticamente cristiana como la suya, Dios será glorificado y alabado (9ss).

En el evangelio nos encontramos con una comida de Jesús en casa de uno de los fariseos y que sucede en sábado y eso va a traer la oportunidad a Jesús de preguntarles si es posible curar a alguien en sábado, porque allí se en- contraba una persona enferma, lo cual le dará a Jesús la oportunidad de reafirmar la subordinación de la ley del sábado a la ley del amor (ver Lucas 6,1-11; 13,10-17) y de poner en evidencia la hipocresía de los fariseos. La atención está centrada en Jesús, dado que “la gente lo observaba” (1b). Jesús toma de nuevo la iniciativa, como en el caso de la mujer encorvada (ver 13,12) pero en esta ocasión es él quien suscita la controversia sobre la observancia del mandato del sábado, planeando una pregunta (3).
Una vez realizada la curación Jesús interpela con una pregunta que supone la observancia escrupulosa del reposo del sábado cuando se veía comprometido su interés personal (5). EL silencio (4ª-6) con el que reaccionan los maestros de la ley a lapregunta de Jesús pone de manifiesto el carácter irrebatible de los argumentos de Jesús y las insuficientes razones con la que los fariseos sostenían la interpretación de la Ley de Moisés.

Por eso Pablo insinua hoy la observancia de Jesús “Lleva a buen término, Señor, la obra que has iniciado en mí.” (Filipenses 1,6).

ORACIÓN

Te pido, Jesús, por los hermanos cristianos, todos ellos, en algún momento preciso de su historia, y con frecuencia gracias a la mediación de otros cristianos, se han adherido a tu Palabra, han confirmado su fe en ti, te han reconocido como su Señor. Sostenlos, a fin de que en la inevitables pruebas y contradicciones que marcan la existencia, no desistan, sino que al contrario, se reafirmen en la opción que han tomado.

Libéralos, Señor, de convertir tu ley de vida en instrumento de servicio, reduciéndola a una pragmática “vía al cielo”. Libéralos, Señor, del espejismo de una cómoda fe privada. Haz que sepamos gustar la alegría de seguir el soplo del Espíritu, haciendo de su vida, un servicio al Evangelio.

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