Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



miércoles, 6 de octubre de 2010

TIEMPO ORDNARIO OCTUBRE 6, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas (2,1-2.7-14):
Transcurridos catorce años, subí otra vez a Jerusalén en compañía de Bernabé, llevando también a Tito. Subí por una revelación. Les expuse el Evangelio que predico a los gentiles, aunque en privado, a los más representativos, por si acaso mis afanes de entonces o de antes eran vanos. Al contrario, vieron que Dios me ha encargado de anunciar el Evangelio a los gentiles, como a Pedro de anunciarlo a los judíos; el mismo que capacita a Pedro para su misión entre los judíos me capacita a mí para la mía entre los gentiles. Reconociendo, pues, el don que he recibido, Santiago, Pedro y Juan, considerados como columnas, nos dieron la mano a Bernabé y a mí en señal de solidaridad, de acuerdo en que nosotros fuéramos a los gentiles y ellos a los judíos. Una sola cosa nos pidieron: que nos acordáramos de sus pobres, esto lo he tomado muy a pecho. Pero cuando Pedro llegó a Antioquía, tuve que encararme con él, porque era reprensible. Antes de que llegaran ciertos individuos de parte de Santiago, comía con los gentiles; pero cuando llegaron aquéllos, se retrajo y se puso aparte, temiendo a los partidarios de la circuncisión. Los demás judíos lo imitaron en esta simulación, tanto que el mismo Bernabé se vio arrastrado con ellos a la simulación. Ahora que cuando yo vi que su conducta no cuadraba con la verdad del Evangelio, le dije a Pedro delante de todos: «Si tú, siendo judío, vives a lo gentil y no a lo judío, ¿cómo fuerzas a los gentiles a las prácticas judías?»

Salmo 116,1.2
Id al mundo entero y proclamad el EvangelioAlabad al Señor, todas las naciones, aclamadlo, todos los pueblos.
Firme es su misericordia con nosotros, su fidelidad dura por siempre.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (11,1-4):
Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos.»Él les dijo: «Cuando oréis decid: "Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan del mañana, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo, y no nos dejes caer en la tentación."»
HOMILIA

Gálatas 2, 1-2. 7-14: Reconocieron el don que he recibido Salmo 116: Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio. Lucas 11, 1-4: Señor, enséñanos a orar.

El padrenuestro es la síntesis de toda la vida cristiana. Es la síntesis de todo el programa de la vida y obra de Jesús. Toda la obra de Jesús tuvo un punto fundamental que lo podemos resumir en “hacer la voluntad del Padre” dicho en palabras sencillas, consiste en construir el Reino en medio de una humanidad llena de injusticia y afligida, para que podamos santificar el nombre de Dios y todos los que formamos la humanidad podamos gozar de una vida digna y en abundancia. Y donde luchemos con pasión todo lo que necesitamos para vivir e ir más allá del alimento, donde podamos crear principios fundamentales de solidaridad, convivencia y no violencia pero sí reconciliación; donde superemos todas las pretensiones y liberar las tentaciones históricas, para liberarnos de aquellos que nos hace menos humanos. Esta oración personal y en realidad comunitarias crean actitudes de confianza filial en el proyecto del Padre, de su reino y reinado, y ue aliente la humanización y la vida en dignidad de todos los hijos de Dios.

También hoy celebramos la vida de San Bruno, fundador y patrón de la Cartuja, que no significa un tipo de espiritualidad que encuentra a Dios donde muchos creen que no lo pueden encontrar: mejor retirarse delo mundo, mejor reducir al máximo nuestro mundo con él para atender al máximo a “los bienes de arriba” como dicen las cartas de Pablo.

Aunque sabemos que vivimos en medio de vocaciones para todos y para todo tipo, la espiritualidad mayoritaria de los fieles ha cambiado de modelos, en relación con el pasado, tal vez del tiempo de San Bruno, donde vemos a Dios no “allá arriba” ni “ahí afuera” ni “más allá del mundo”, sino aquí, adentro, en neustro mundo. Lo que persiguió San Bruno fundando la Cartuja se puede conseguir en nuestro mundo moderno. Se puede ser cartujo en el ajetreo de la vida moderna más actualizada. Basta con educar los ojos y el corazón.

Pablo está en ese línea y nos sigue introduciendo en su vida y nos introduce en el número de sus discípulos lo acompaña un levita de Chipre llamado José, a quien los apóstoles le habpán puesto el nombre de Bernabé (“hijo de la consolación”) que va a acompañar a pablo en el primer período de su actividad evangelizadora. Pablo tendrá otro discípulo llamado Tito, un griego cristiano que reconcilió a Pablo con la Iglesia de Corinto (2 Corintios 3,13; 7,6-13ss) y que no estaba circuncidado.

Pablo comienza con la espinosa cuestión de la circuncisión –Pablo decía que no se debía imponer a los nuevos cristianos, mientras en Jerusalén había algunos que opinaban lo contrario- Pablo estable y se encuentra en su persona su expresión fundamental: libertad en todo aquello que no forma parte de la primera enseñanza de Jesús. En consecuencia Pablo expone a los jefes de Jerusalén su Evangelio. Lo expone porque no quiere “afanarse inútilmente” (6). Es un grave momento el que vive la Iglesia de los orígenes a través de la venida de Pablo a Jerusalén. Es un momento de “comunión”. El texto lo expresa con el hecho de darles la mano a Pedro, Santiago y Juan llamados “las columnas” (9) tal vez porque gobernaban colegialmente la Iglesia-madre que estaba en Jerusalén. Existe, por tanto, un pleno acuerdo en el reparto de las áreas de evangelización: para “las columnas” los circuncisos; para Pablo y sus compañeros, los paganos. Si existe una recomendación, es la relacionada con mostrar atención con los pobres, cosa que Pablo tuvo en cuenta.

También viene el enojo acalorado del convertido en Damasco. No puede aprobar que Pedro, llegado después a Antioquía, se deje dominar por el miedo a loos cristianos judaizantes y empiece -dejándose casi esclavizar con ello. A no frecuentar la mesa de los cristianos convertidos del paganismo, que se consideraban justamente libres de tomar cualquier tipo de alimento, También aquí aparecen dos realidades: primero es la toma de posición de Pablo, tan franca y libre de toda simulación a la hora de decirle su verdad al mismo Pedro, el cual “cojea” en esta ocasión en cuanto a su práctica de creyente; la segunda es la esplendida realidad del mensaje de Cristo, que es siempre libertad respecto a todo formalismo, exterioridad, hipocresía y constricción.

En el Evangelio encontramos a Jesús rezando en un lugar indeterminado. Y cuando termina de orar ujna de los discípulos le pide que les enseñe a orar. Lucas se distingue de Mateo en el comienzo, Lucas dice “Padre” y no “Padrenuestro”, en el título original es "abbá" tiernísimo término arameo que significa “papá” –diríamos hoy “papito” que indica mayor confianza. Ante este “Padre” Jesús es Hijo.

Para nosotros los cristianos esta oración es la oración por excelencia. Al “Padre” sigue “Santificado sea tu nombre”, es pedir que Dios Creador y Padre, sea glorificado por todos. Es dar el poder al hombre, que, sólo buscando la gloria de Dios y no la propia, se realiza a sí mismo y entra en comunión con Dios, con el hombre y con el universo.

“Venga tu reino” Toda la historia es aspiración a ese Reino que “no consiste en lo que se come o en lo que se bebe; consiste en la fuerza salvadora, en la paz y en la alegría que procede del Espíritu Santo” (Romanos 14,17).

Luego viene “el que pan que necesitamos”. El alimento vital. Si permanece sólo “mío” se vuelve fuente de muerte. En cambio, si, aunque haya sido ganado co9n el sudor de la frente (Génesis 3,19; 2 Tesalonicenses 3,6-13) es compartido parfa crecer. Tanto pan de la vida de todos los días como el pan de la eucaristía (Hechos 2,14) alimentando en todos nosotros la espera del retronó de Cristo.
“Perdónanos nuestros pecados, porque nosotros perdonamos a todo el que nos ofende”. El perdón se vincula a nuestra actitud de perdón, como la raíz al árbol. La capacidad de perdonar está en sabernos perdonados por Dios con una misericordia, que sobrepasa todo lo que nos es posible imaginar y desear. El p0erdonar a loos hermanos hace posible la vida de Dios fluye a nosotros.

“No nos dejes caer en la tentación” es una expresión típicamente aramea. Dios es padre, y no cabe imaginar que quiera cogernos en la trampa de la tentación. Sabemos que el Padre nos escucha porque “no podéis confiar en que Dios no permitirá que seáis puestos a prueba por encima de vuestras fuerzas.” (1 Corintios 10,13)

ORACION

Señor Jesús, tú nos dijiste que si escuchamos y vivimos tu Palabra conoceremos la verdad “y la verdad nos hará libres” (Juan 8). Concédenos pues, orar y vivir la ardiente petición “Venga tu Reino”, que es verdad y libertad tanto de Dios como del hombre. Concédenos, pedirlo con tal perseverancia que se convierta no sólo en la respiración-deseo del corazón, sino también en el coraje y el compromiso liberador de todo nuestro modo de obrar y e relacionarnos con aquellos que, como nosotros, serán Iglesia en camino hacia los esplendores de tu Reino.

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