Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



sábado, 16 de octubre de 2010

TIEMPO ORDINARIO OCTUBRE 16, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios (1,15-23):
Yo, que he oído hablar de vuestra fe en el Señor Jesús y de vuestro amor a todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, recordándoos en mi oración, a fin de que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para nosotros, los que creemos, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo principado, potestad, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no sólo en este mundo, sino en el futuro. Y todo lo puso bajo sus pies, y lo dio a la Iglesia, como cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que lo acaba todo en todos.

Salmo 8,2-3a.4-5.6-7a
Diste a tu Hijo el mando sobre las obras de tus manosSeñor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra! Ensalzaste tu majestad sobre los cielos. De la boca de los niños de pecho has sacado una alabanza. Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has creado,¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él, el ser humano, para darle poder?.Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad, le diste el mando sobre las obras de tus manos.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (12,8-12):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si uno se pone de mi parte ante los hombres, también el Hijo del hombre se pondrá de su parte ante los ángeles de Dios. Y si uno me reniega ante los hombres, lo renegarán a él ante los ángeles de Dios. Al que hable contra el Hijo del hombre se le podrá perdonar, pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo no se le perdonará. Cuando os conduzcan a la sinagoga, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de lo que vais a decir, o de cómo os vais a defender. Porque el Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que tenéis que decir.»
HOMILIA

Efesios 1, 15-23: Dio a Cristo como cabeza, sobre todo, a la Iglesia, que es su cuerpo Salmo 8: Diste a tu Hijo el mando sobre las obras de tus manos. Lucas 12, 8-12: El Espíritu Santo les enseñará lo que hay que decir
La promesa del Evangelio de hoy habla de la promesa a los discípulos, a quienes sean fieles a Jesús, recibirán su apoyo como Hijo del Hombre ante las adversidades. Los servidores y amigos de Jesús no deben tener miedo dado que la asistencia de Dios se hace manifiesta regalándoles la libertad y valentía interior atra’, vés del Espíritu Santo. La tarea de los discípulos no es luchar contra los que no creen en Jesús, sino en dar testimonio y luchar por el proyecto que Jesús amó y llevó hasta las últimas consecuencias. La crítica de Jesús contra los que se creen dueños del poder está fundada en la hostilidad contra las fuerzas liberadoras y salvadora de Dios, su Espíritu. Jesús desenmascara toda pretensión de seguimiento ambiguo, incohe-rente; de un seguimiento que no crea en la posibilidad de que el reinado de Dios se construya en este mundo totalmente otro por medio de principios tan fundamentales como el de la justicia, la dignidad el reconocimiento de los derechos y deberes humanos. Es necesario tomar conciencia de hacerse discípulo de Jesús implica asumir el conflicto, compartir su causa y su destino..
Volvemos a la Carta a los Efesios que leemos esta semana donde tras haber contemplado el gran misterio de la voluntad redentora del Padre, Pablo se alegra porque informado de la fe de los destinatarios de su carta, los ve como partícipes de la magnífica herencia adquirida por Cristo, una herencia que se hace visible ya ahora en la caridad activa de estas Iglesias.

Para que sigan firmes en la vida nueva pide Pablo incesantemente al Padre el don del “espíritu de sabiduría y una revelación” que les permita penetrar cada vez más en su misterio, “el Espíritu, en efecto, lo escudriña todo, incluso las profundidades de Dios… Del mismo modo, sólo el Espíritu de Dios conoce las cosas de Dios” (1 Corintios, 2,10b. 11b). Ahora bien el Espíritu Santo es amor y amor engendra, por consiguiente, el conocimiento engendra amor.

La grandeza de este conocimiento es el saberse amado: la experiencia de este amor hace que podamos percibir qué grandes son los bienes que esperamos (“la experiencia a la que hemos sido llamados” (18ª), qué espléndida es la dignidad salvífica de Dios, que obra en nosotros lo que ya ha realizado en Cristo al resucitarlo poner todo ser bajo su dominio (20ss).

Sometida a Cristo, la cabeza, está la Iglesia, que recibe de su Señor la vida todos los bienes y que, en cuanto cuerpo, aunque sea sometida a los límites de sus miembros, debe crecer para alcanzar “en plenitud la talla de Cristo” (4,13b).

El evangelio de hoy está hecho de un conjunto de dichos de Jesús reunidos por Lucas probablemente con loa intención de animar a los cristianos frente a las persecuciones y a los desafíos del mundo con la finalidad de proporcionarles de criterios de comportamiento.
De nuevo recuerda Lucas que es preciso considerar el presente con una pers-pectiva escatológica que que hoy el relato está motivado por la eternidad. Puesto que “nadie más que él puede salvarnos, pues sólo a través de ´’el (Jesús) nos concede Dios a los hombres la salvación sobre la tierra” (Hechos 4,12), Dios hace depender la salvación del reconocimiento público de Jesús. Esto podría dar la impresión de contradecir lo que se afirma en el versículo siguiente (10) Se impone una distinción.

Algunos autores piensan que Lucas comprende la dificultad que supone reconocer en el Jesús terreno al Salvador, por lo que sería incluso admisible que haya quien “hable mal del Hijo de Dios”. Pero no puede haber perdón para quien “blasfeme contra el Espíritu Santo”, o sea, cuando la libertad humana rechace la propia adhesión a la verdad que le ha sido interiormente revelada por la gracia de Dios. En este caso, hasta la falta de reconocimiento ante los hombres se convierte en deliberada infidelidad y motivo de condena. Sin embargo cuando la acción del Espíritu es acogida por el creyente, éste puede estar seguro del apoyo eficaz del Espíritu en el momento en que sea llamado a dar testimonio.

ORACION

Haz crecer en nosotros el sentido de la comunión para que podamos descubrir la belleza de vivir nuestra fe con los otros y hacer juntos cada vez más atrayente el rostro de la Iglesia. Que tu Espíritu ilumine nuestros ojos para que sean capaces más allá de nuestra existencia y ver ya desde ahora en nuestra historia los signos de tu amor, que se manifestará en su esplendor totalizador cuando también nosotros queramos recibir nuestra herencia.

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