Según la costumbre de Israel, a celebrar el nombre del Señor; en ella están los tribunales de justicia, en el palacio de David.
Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,1-9)
Efesios 4, 7-16: Cristo es la cabeza; de él todo el cuerpo se procura el crecimiento Salmo 121: Vamos alegres a la casa del Señor. Lucas 13, 1-9: Si no se arrepienten, perecerán de igual manera
En la lectura del Evangelio de hoy, que está compuesto de dos partes, en la primera encontramos una exhortación al arrepentimiento, la segunda es una parábola que nos habla de la compasión tan exigida en el seguimiento de Jesús y la crítica al disciúlado pasivo, timorato e improductivo. Lucas nos pone con una de las actitudes fundamentales del discipulado cristiano: el arrepentimiento y la consiguiente recon-ciliación, mostrándonos que Jesús es compasivo y misericordioso, pero no blandengue ni mucho menos alcahuete. Lo que propone Jesús es un cambio de de mentalidad que nos lleva a los seres humanos a cambiar las bases de las relaciones interpersonales y comunitarias, haciéndolas relaciones en resistencia no violenta, justas y generadora de vida digna. La parábola de la higuera viene a dar la profundidad que necesita el discípulo de seguimiento, exigiéndole la tarea de poder dar frutos nacidos de la semilla del evangelio. Aunque dichos frutos requieren tiempo, y de condiciones apropiadas para madurar todo tiene un límite. El fruto vendrá cuando la Palabra de Dios se ponga en maduración cuando demos abundantes frutos de solidaridad y de fraternidad.
Si recordamos la enseñanza de Pablo, donde hablaba de la belleza e importancia que tiene sentirnos partícipes de un solo cuerpo, la Iglesia, y ha exaltado la dimensión de la unidad. Pero ahora habla de a favor de la variedad y riqueza de los dones, que, distribuidos por Cristo en us ascensión alñ cielo, quedan personalizados.
Pablo ejemplifica diciendo que Jesús, después de haber subido por encima de todo para “llenar” –de vida y gracia sobreabundante, como es obvio- todas las cosas, hallamado a algunos para entregarles el don de constituirles apóstoles, ha llamado a otros para constituirles profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y doctores. Cada uno tiene un don relacionado con su tarea específica, pero todos y todo está ordenado, a continuación, al crecimiento armónico del “cuerpo de Cristo” (12), que es la Iglesia, Los individuos están dotados de su carisma para beneficio de toda la comunidad cristiana. En la medida en que cada uno los administre como es debido, obrando “ con autenticidad el amor” (15) todos y cada uno realizará “en plenitud la talla de Cristo” (13), que procede de ir constantemente a él, “que es la cabeza” (15b).
Pablo habla de la belleza de la plenitud de la talla que procede de vivir de manera solidaria, en beneficio del crecimiento de todo el cuerpo presidio por la caridad. Pablo denuncia contra lo que pone en guardia, es el desordenado e infantil dejarse llevar por todas las olas y todos los vientos de pensamiento que estén de moda, arrastrados por hombres que obran el engaño con tal astucia que, casi sin que medie pensamiento alguno, y lleva al error (14)

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