Salmo 97,1.2-3ab.7-8.9
El Señor da a conocer su victoria, revela a las naciones su justicia: se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de Israel.
Retumbe el mar y cuanto contiene, la tierra y cuantos la habitan; aplaudan los ríos, aclamen los montes. Al Señor, que llega para regir la tierra. Regirá el orbe con justicia y los pueblos con rectitud.
Lectura del santo evangelio según san Lucas (21,12-19):
HOMILIA
Apocalipsis 15, 1-4: Cantaban el cántico de Moisés y el del Cordero Salmo: 97: Grandes y maravillosas son tus obras, Señor, Dios omnipotente. Lucas 21, 12-19: Les daré elocuencia y prudencia ante los adversarios
El evangelio del día de hoy presenta las consecuencias que trae consigo el vivir con fe, esperanza y radicalidad los valores del reino de Dios en medio de una sociedad que tiene como principio de vida la búsqueda del poder personal antes que la solidaridad y la fraternidad. Cosas que tenemos que tomar en serio son la persecución, el enfrentar las fuerzas del poder y el martirio son realidades que tenemos que tomar en serio y que el discípulos y toda comunidad de creyentes debe asumir y aceptar en la lucha de instaurar el nuevo orden de relaciones en la que el respeto por la vida, la búsqueda de por la justicia social, la solidaridad y la fraternidad entre los pueblos son elementos esenciales. Es un ambiente hostil en el ue va creciendo la comunidad de testigos y seguidores de Jesús, como aquella semilla de mostaza, que debe animar la esperanza del tstimonio de Dios, de la Vida resistiendo a toda calumnia, a toda forma de muerte. Este testimonio que hemos leído hoy se realiza en todos aquéllos que de diversa manera se desgastan con fidelidad su vida en la construcción de la experiencia alternativa de comunidad al defender la vida en nombre del Evangelio.
Por eso en la primera lectura de hoy Juan hace referencia a los grandes hechos del Éxodo que hace esto más evidente: debemos establecer un puente entre el fin y el rpincipio entre lo que profetiza Juan y lo que Dios, al principio de la historia de la salvación, llevó a cabo a favor de su pueblo. Jesús, el Crodero inmolado, para introducir a los elegidos en el Reino de Dios, los hará pasar a través del “mar” que es el símbolo del mundo sumergido en el pecado. Este paso será por tanto, una pascua auténtica, una liberación de todo lo que es malo para alcanzar la salvación. En donde Dios tiene una eficacia particular: hace salir de Egipto, tierra de la esclavitud, y hace entrar en la tierra prometida “una tierra que mana leche y miel” (Éxodo 3,8); liberta del pecado e introduce en la comunión de vida con él.
Este pueblo, por haber sido liberado expresa su alegría mediante el canto; más exactamente “con el cántico de Moisés, siervo de Dios, y el cántico del Cordero” (3) La referencia a Éxodo 15,1ss es clara y resulta iluminadora. También el salmo responsorial de esta liturgia de la Palabra evoca el gran acontecimiento, y por eso corresponde muy bien a la alegría de un pueblo de salvador. Este don de la salvación asume una dimensión universal: el Pso del Antiguo al Nuevo Testamento lo atestigua. “Todas las naciones vendrán vendrán a postrarse ante ti”. (4b): el don de Dios pasa a través de Israel, pero se abre a toda la humanidad. Dios no reserva sus dones sólo para algunos, sino que los ofrece a todos. De esta manera alcanza su meta el mensaje del Apocalipsis.
EL evanfelio continua con e mismo tema, continúa con el discurso escatalógico en un lenguaje profétio que dibuja el futuro de la vida de los creyentes y de la historia de la primera comunidad cristiana. La profecía de Jesús tiene que ver con los creyentes de todos los tiempos. En estas expresiones de Jesús podemos reconocer, una síntesis de los primeros capítulos de los Hechos de los Apóstoles, casi un preludio a la historia de la Iglesia naciente, en la que la persecución es signo de segura pertenencia a Jesús en la fe y de la plena participación en su destino pascual; es un signo del acercamiento del Reino de Dios y es un estímulo para mantener vivo el deseo del retorno del Señor.
La pregunta es clara ¿Qué tiene que ver la persecución de la vida de los discípulos de Jesús y de la comunidad creyente? A buen seguro, no por una finalidad puramente negativa, ni sólo para poner a prueba la fidelidad de los seguidores de Jesús, sino para que éstos tengan la oportunidad de “dar testimonio” (13) del Señor resucitado y del Evangelio.
L don de la fe implica el deber de la misión y no puede dejar de expresar la alegría de la evangelización. Jesús no sólo se preocupa de confiar una misión, sino de indicar asimismo su método y su estilo. El testimonio de los discípulos, en efecto, será eficaz únicamente si es capaz de proseguir en el mundo “el estilo pascual” del testimonio de Jesús. No les hará falta preparar su propia defensa (14); no se les permitirá recurrir a métodos de defensa puramente humanos; no se les permitirá recurrir a estrategias terrenas.. En cambio sí necesitarán vivir de pura fe, abandonarse por completo al poder de Dios, confiar únicamente en la divina providencia, con la certeza de lo que es humanamente imposible será divinamente seguro. El Señor resucitado no dejará ciertamente a sus testigos fieles sin una elocuencia extraordinaria y un coraje indómito (15). Todo esto, en términos bíblicos, recibe el nombre de perseverancia que es el distintivo de lo mártires.
ORACION
Oh Señor, tú que eres el “Sufridor” por excelencia, ayúdanos a comprender que de la fidelidad a nuestra misión brota la disponibilidad al sufrimiento: sufrir para ser fieles a nuestra propia vocación o, mejor aún, a ti, que nos has llamado por nuestro nombre. Sufrir no como masoquistas, sino para llevar a cabo un designio de liberación a favor de los hermanos y para tu gloria. Sufrir para ser coherentes con un plan de vlores, pagando con la rebelión de nuestras pasiones y con el rechazo de quienes no piensan como nosotros. Sufrir convencidos de que podemos y debemos eliminar el sufrimiento inútil sustituyéndolo por un sufrimiento consciente y paciente.
Sólo así tendremos esa paz que simboliza el mal de cristial y se ofrece a quien, tras haber pasado por el fuego de la prueba, sale de él purificado y renovado. Oh Señor, da vigor a tus promesas, haznos perseverantes en tu amor, tú que eres el Dios fiel.

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