Salmo 23,1-2.3-4ab.5-6
Quién puede subir al monte del Señor? Quién puede estar en el recinto sacro? El hombre de manos inocentes y puro corazón, que no confía en los ídolos. Ése recibirá la bendición del Señor, le hará justicia el Dios de salvación. Éste es el grupo que busca al Señor, que viene a tu presencia, Dios de Jacob.
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (3,1-3):
Lectura del santo Evangelio según san Mateo (5,1-12):
HOMILIA
Apocalipsis 7,2-4.9-14: Apareció en la visión una muchedumbre incontableSalmo 23: Este es el grupo que viene a tu presencia, Señor.1 Juan 3,1-3: Veremos a Dios tal cual es Mateo 5,1-12a: Alégrense y pónganse contentos por el premio que les espera
Las bienaventuranzas que leemos hoy es la manera como Jesús presenta a sus discípulos una nueva forma de comprender la acción de Dios en la humanidad. No es una ley que determina la acción de los discípulos sino una propuesta de vida que tiene su base en la misericordia. Son felicidades y santos los que siguen vivir según la misericordia, que quieren cambiar todo por el amor de unos por otros. Lo que Jesús anuncia es que quiere que todos los seres humanos sean felices, especialmente los que sufren como consecuencia de la injusticia, porque en nuestra vida existe otro programa en el reino de Dios, la respuesta amorosa de Dios por los que sufren por su causa. Pero encontramos nuevos valores que nunca nos habíamos imaginados: son felices los pobres, los mansos, los afligidos, los perseguidos, al final, los que representan ningún poderío o importancia en la sociedad.
Seguir entonces a Jesús implica abrir los ojos y los oídos al mundo de los pobres, pasar por nuestro corazón sus situaciones de dolor y actuar mise-ricordiosamente, es lo que verdaderamente nos conduce a la santidad. Seguir a Jesús, de ahí que el Documento del concilio Vaticano II Lumen Gentium, sorprendió a la Iglesia con su “universal llamado a la santidad” cuando se había pensando que la santidad pertenecía a los profesionales de la Iglesia, el clero y los religiosos y religiosas como los famosos y reconocidos. La santidad no es de los altares sino de todos los días… las bienaventuranzas son para todos…
El evangelio nos recuerda “alegraos y siéntase felices porque su premio es grande en el cielo.” Eso es lo que necesitamos oír en el día los Santos. Nos hace pensar en la vida que Dios quiere para nosotros. Y está relacionado con el final y el propósito de nuestra vida, pensado desde toda la eternidad por el Señor. No es que el final de nuestra vida no es el deseo por la verdadera felicidad, que no es otra cosa que el bien completo, la suma de todos los bienes, es algo más que deseamos. Y Jesús responde a eta realidad en el sermón del monte. El corazón del mensaje del Señor es que podamos vivir una vida feliz. El llamado a la santidad, ser santos con felicidad perseguimos la vida feliz con el Señor. Esto lo podemos encontrar en estas bienaventuranzas, porque supone el llamado de Jesús a nuestra vocación, el vivir una vida de felicidad. Las bienaventuranzas significan especialmente el sentido de felicidad, de bienaventuranzas.
¿Cuál es el sentido de las bienaventuranzas de Jesús, y porque son el centro de su enseñanza? Las bienaventuranzas responde al deseo natural de felicidad que Dios ha puesto en cada corazón. Nos hablan del deseo final de la llegado del Reino de Dios )Mateo 4,17), la visión de Dios )Mateo 5,8; 1 Juan 2,1) entrar en la gloria de Dios (Mateo 25,21-23) y en su descanso.) Hebreos 4,7-11) También las bienaventuranzas nos enfrentan con las decisivas decisiones lo referente a la vida que queremos vivir en la tierra y hacer lo bueno que el Señor puso a nuestra elección. Y que sólo Dios satisface. En una de sus oraciones Santa Teres de Jesús escribió: Que nada nos distube, que nada nos llene de temor; todas las cosas pasan, pero Dios nueva cambia. La oaciencia nos da lo que buscamos y luchamos por. Quien tiene a dios no le falta nada, porque sólo Dios es la único necesario”. ¿Es Dios suficiente Para nosotros? Dios nos ofrece el bien más grande posibler –vida abundante en Jesucristo” (Juan 10,10) y la promesa dse la felicidad que nunca acabará, una alegría eterna y felicidad con Dios. ¿Nos fijamos en el más grande de los bienes, que nos ha sido dado?
Las bienaventuranzas que nos da el Señor son un signo de contradicción para la manera que el mundo entiende la felicidad. ¿Cómo es posible encontrar felicidad en lo pobreza, el hambre, el dolor y la persecución? La pobreza de espíritu encuentra lugar amplio y posesión de alegría en la Palabra de Dios y de su Espíritu. La tristeza y la lamentación por la vida pérdida y el pecado llevan a la alegre libertad de la culpabilidad y la opresión espiritual. Dios revela a los humildes de corazón la fuente verdadera de vida abundante y feliz. Jesús promete a sus discípulos que la alegría del cielo es mucho más que consuelo por los problemas y dificultades de la vida. Tomás de Aquino decía “nadie puede vivir sin alegría. Por eso es que una persona privada de alegría espiritual va tras los placeres de la carne.”
ORACION

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