Salmo 118
Lectura del santo evangelio según san Mateo 9,9-13:
Amos 8, 4-6. 9-12: “No hambre de pan, sino de oír la Palabra” Salmo 118: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Mateo 9, 9-13: No tienen necesidad de médico los sanos
Jesús quiere asombrar a todos, incluso a nosotros, que por supuesto no tenemos asegurada la entrada en el Reino de Jesús. Y nos advierte a no ser como los rabinos que incluían a los publicanos en la misma categoría que los asesinos, loos ladrones y los impuros, porque esas personas eran incapaces de pertenecer al Reino de los cielos. Ellos eran considerados incapaces de pertenecer al Reino, los asociaban más bien con los gentiles y pecadores. Pero Jesús nos ofrece en Mateo una simple invitación, lo que significa una invitación a entrar en el Reino. Los fariseos se asombran ante los discípulos que Jesús coma con los pecadores. Por eso declara que ha venido para los enfermos y los pecadores y no para los sanos y justos. Jesús declara entonces que aquellos que se consideran justos son incapaces de entender que la misericordia divina va más allá de la pobreza del hombre, por eso se opone a una religión reducida a la justicia del hombre, y le opone a ese tipo de pensamiento que se basa en no entender que la misericordia divina, rechaza una religión que no se base en la misericordia divina por eso ha venido para los enermos
Los rabinos incluían a los publicanos en la misma categoría que a los asesinos, los ladrones y los impuros, y aprobaban el mentirles para escapar a los impuestos, tales personas eran consideradas incapaces de pertenecer al Reino mesiánico y a menudo se asociaban con pecadores y gentiles. Pero Jesús ofrece a Mateo esta simple invitación: Sígueme a la que responde de inmediato con gozo. Esto no fue meramente un llamamiento al discipulado, sino una invitación a entrar en el Reino. Algunos fariseos se asombran ante los discípulos de que su maestro coma con pecadores. Jesús declara entonces, que ha venido para los enfermos y los pecadores y no para los sanos y justos. Jesús piensa sin duda en aquellos que se creen justos que son incapaces de entender que la misericordia divina trasciende la pobreza del hombre. Jesús opone entonces una religión reducida a la justicia del hombre, a una religión basada sobre la misericordia divina.
La actitud de los fariseos, el hijo mayor celoso de la bondad del Padre hacia el hijo menor (Lucas 5,-32). Jesús ha iniciado un mundo nuevo y un tiempo nuevo, donde todos pueden participar y la única condición de Jesús es la conversión, cambio de vida, de esta forma pueden participar en en la misericordia divina. Las comunidades debemos saber que de esta forma todos participan de la misericordia divina, y la comunidad debe saber acoger a aquel que se convierte y celebrar con alegría este acontecimiento.
EL profeta Amós en su profecía presenta el cuadro de “prioridades” de aquellos que, pecando, aplastan al pobre y tratan de eliminar a los humildes. En un discurso directo –como para referir sus propios pensamientos- se dibuja toda una mentalidad, toda ua orientación de vida Ellos se oponen a la medida mensual y semanal del tiempo, que obstaculiza su comercio y se convierte asimismo en oportunidad de fraude.
En la segunda parte Amós elabora la reacción del Señor a esa infidelidad con la alianza concluida con él. La puesta del sol a mediodía constituye un gran signo “del día del Señor”, en que dominará el duelo y en el que, no obstante, la “pena” más grave será la “extinción de la profecía”, la de una insaciable hambre y sed de la Palabra de Dios. La retirada de Dios del mundo, como la luz de la tierra, será el desenlace de los que errarán sin meta “buscando la Palabra del Señor y no la encontrarán.” (12b).
Aquí en el evangelio con toda seguridad nos encontramos con dos relatos originalmente diferentes en el evangelio de Mateo y se refieren a una catequesis sobre el pecado y sobre la reconciliación. El primero se centra en la vocación del pecador-recaudador Mateo, llamado por Jesús (esto ya es algo sorprendente), que se determina a seguirlo (lo que es aún más inconcebible). El segundo confirma una relación entre Jesús y los pecadores en la modalidad de una comida. Jesús anuncia la misericordia, que es el elemento más importante que se encuentra por encima incluso de algo que se observaba con mayor asiduidad en el plano religioso, precisamente el sacrificio. La interpretación de la cita de Oseas: “Misericordia quiero y no sacrificio”, no deja de ser exigente y radicalizada, puesto que corresponde asi-, mismo, desde el punto de vista literario, a una superioridad que se expresa en forma de contraposición: para expresar el primado de la misericordia sobre el sacrificio, se niega el segundo con la primera.
Tener hambre y sed no de pan y agua, sino de la Palabra del Señor constituye la gran experiencia de los profetas, y también del profeta que hay en cada cristiano. “No sólo de pan vive el hombre”, dice Jesús cuando es tentado en el desierto. La verdadera tentación para el hombre es la pérdida de la percepción del hambre de la Palabra que le hace vivir, por encima del hambre del pan que lo alimenta. Sin embargo, el castigo sobre Israel procede de un pecado que podríamos definir como “reducción del tiempo” (el novilunio, el sábado) para cálculos oportunistas y personales, como ocasión de concluir un negocio, para obtener beneficios inmediatos. Convertiré en duelo vuestras fiestas, y en lamentaciones vuestros cánticos no tiene que hacer gran cosa el Señor para infligir un castigo. El hombre obtiene por sí mismo su propio castigo. Pierde el sentido del tiempo como amor y misericordia y lo recupera, sin embargo, en la “comida de los pecadores”, en compartir la necesidad del perdón que le abre a la salvación y a la dicho.
Es bueno recordar y repetir con frecuencia y vivir hoy la Palabra: “?Po qué come vuestro maestro con los publicanos y los pecadores?”
ORACION
Haz, Señor, que, cuando nos acerquemos a tu mesa nos acordemos siempre de nuestra doble vestimenta: nosotros te acogemos como huésped nuestra para que de ese misterio de comunión, que es superación del pecado y don de salvación, podremos evitar que nuestros cultos que nuestro culto se trueque en lamento, en un cumplimiento vacío.
Que tu Palabra y tu sangre, oh Jesús, nos vuelva preparados al designio que has preparado para nosotros, tú has realizado lo que nosotros tenemos aún por delante como tarea, pero nos acompaña, -eternamente solidario- también en nuestro trabajo cotidiano. Haz que podamos descubrir siempre en nuestra tarea tu don.

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