Dichoso a quien auxilia el Dios de JacobAlaba, alma mía, al Señor: alabaré al Señor mientras viva, tañeré para mi Dios mientras exista. No confiéis en los príncipes, seres de polvo que no pueden salvar; exhalan el espíritu y vuelven al polvo, ese día perecen sus planes. Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob, el que espera en el Señor, su Dios, que hizo el cielo y la tierra, el mar y cuanto hay en él.
Lectura del santo evangelio según san Mateo (13,47-53):
HOMILIA
Lectura del libro de Jeremías (18,1-6):Salmo 145Mateo 13,47-53: Se parece a una red que se echa al amar.
Pero vayamos a las lecturas de hoyen la fiesta de Santa Marta. Así como la cizaña crece con el trigo hasta el día de la ciega, así también la red recoge del mar peces de todo tipo. Ni la cizaña ha de ser separada del trigo, ni los peces malos apartados de los buenos antes del momento oportuno. Los unos habrán de vivir por largo tiempo con los otros. Lo bueno para que se fortalezca, y lo malo para que tenga oportunidad de regenerarse. Jesús no apuesta por extirpar las manzanas podridas, sino porque la cosecha sea la mejor posible, aunque el esfuerzo por revertir el mal deba ser permanente y fatigoso. Durante todo este tiempo el empeño ha de orientarse a mejorar toda la cosecha, toda la pesca, todas las manzanas, sin desconocer los gérmenes de descomposición que anidan allí. Asumir el proceso ayudara a que los trabajadores comprendan lo que tantos se preguntan porque Dios permite el mal en el mundo. La parábola describe un final en que la bondad se impone en forma triunfalista.
La actitud del verdadero discípulo ante el descubrimiento del reino de Dios no puede ser otra que la conversión, el cambio de orientación de la propia vida, que tiene lugar en un clima de alegría. Es cierto que cabe la posibilidad de rechazar esta oferta como lo hizo el joven rico. Nuevamente esta parábola nos invita a la fidelidad y a la perseverancia, y sobretodo a la tolerancia, la comunidad de los elegidos no es una comunidad de perfectos, sino una comunidad que va camino a la perfección, desde allí tendrá que saber acoger y esperar a que todos puedan participar del reino de Dios.
Pero comenzamos con el texto de Jeremías. Estamos en el tiempo ordinario, y es el tiempo de leer al profeta Jeremías, y es interesante porque el texto nos recuerda a Jeremías en casa del alfarero. La actividad cotidiana del artesano aparece como símbolo del modo de obrar de Dios. El profeta, instruido port la Palabra del Señor. Comprende el mensaje que debe anunciar al pueblo, verdadero destinatario de esta acción simbólica. Como el alfarero, al modelar ls utensilios, deshace los que no salen bien y amasa de nuevo la arcilla para hacer otros. Así Yavhé que es el Creador y Señor de todos los pueblos, puede eliminar al que no vive según su voluntad. Su juicio es inapelable y no se trata de un gesto autoritario, sino pedagógico: el castigo es una ayuda para comprender el propio error y convertirse. Como la arcilla está en manos del alfarero, así está Israel en manos de Dios. La imagen además de evocar la idea de “la potestad absoluta de Dios respecto del pueblo, sugiere la de su “atento cuidado”, a fin de que el pueblo viva con rectitud, de modo semejante al del artista, al modelar un objeto, poner todo su cuidado para que salga bien.
El diálogo en el evangelio entre Jesús y Marta, aunque se refiera a la resurrección de Lázaro. Como en Lucas 10,38-43 y en Juan 12, 1ss, destacan las actitudes opuestas de Marta y maría: la primera muestra un carácter más dinámico y concreto, que se manifiesta en salir de inmediato al encuentro del Señor, la segunda, a la que siempre se describe sentada y escuchando al Maestro permanece en casa (20).
Marta asocia, en cierto modo, la muerte de su hermano a la ausencia de Jesús en aquel momento, pero confirma asimismo su firme confianza en él como mediador infalible ante dios (21ss). Empieza así un itinerario interior que la llevará a una profesión de fe plenamente cristiana (27), pasando a través de la declaración en la resurrección del último día (24), en conformidad con la tradición judía (2 Macabeos 7,9-23, 12, 42b-44; Daniel 12,1-3). Es el mismo Jesús quien le guía en este recorrido: con una expresión típica de las autor revelaciones divinas (“Yo soy”) (25ª); podemos ver Exodo 3,14, Levítico 19,1ss), Juan 6,35; 14,6;) el Señor hace comprender a Marta que la vida que él da supera también a la muerte, Jesús, resurrección y vida que él da supera también a la muerte, crea en quien la recibe una condición nueva y definitiva )vean Juan 5,24; 8,51).
Como hace en todo el evangelio, también aquí Juan recurre a términos opuestos y juega con su doble significado: cuando alguien da su plena adhesión a Jesús pasa de la “muerte física” a “la vida” definitiva, eterna (25b) porque quien en vida ha creido en él no padecerá la condena a la eterna separación de Dios (26ª). Con estas palabras se refiere el Señor al destino último y, al mismo tiempo, pone de manifiesto que, a través de él, está ya presente en el creyente el germen de la vida eterna. Jesús no se limita a revelar a Marta estas verdades, sino no que le pregunta de una manera explícita su posición ante ellas (26b), brindándole la oportunidad de manifestar plenamente su adhesión a la persona del Maestro, reconocido ahotra como el Mesías esperado por Israel y co9mo Hijo de Dios (27).
Marta no se relaciona con el Señor sólo haciendo algo por él, sino que se presenta an te él con una actitud de verdad y de diálogo; se le muestra tal como es, dolida por la muerte de su hermano, decepcionada por no haber sido escuchada )vean Juan 11,3,21), pero también firme en la fe.
Esto significa ponerse a la escucha de Dios y de su Palabra, como María, también en los momentos de incertidumbre y de duda )ver Juan 1,39-41). También a nosotros nos pide el Señor una adhesión personal: “?Crees esto”?, Marta dio su respuesta; cada uno de nosotros está llamado a dar la suya.
ORACION
Señor, no permitas que en el ritmo frenético de mis jornadas me atropelle hasta el punto de dejar de estar inspirado por el amor. Y, sobre todo, no dejes que la experiencia del dolor me aleje de ti: conviértela, más bien, en una experiencia fecunda de resurrección y de vida.
Que te respondamos como Marta: “sé que todo lo que pidas a Dios, El te lo concederá.” (Juan 11,22).

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