Salmo 83,3.4.5-6.12
Lectura del santo evangelio según san Lucas (6,39-42):
1Corintios 9, 16-19. 22b-27: Me he hecho todo a todos, para ganar a algunos Salmo: 83: ¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos! Lucas 6, 39-42: ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego?
Jesús entra en contacto con un ciego. Indudablemente un ciego no puede guiar a otro ciego. Podemos ayudar a otros si primero nos ayudamos a nosotros mismos. Sería injusto querer corregir al otro cuando primero no miro al mal que estoy actuando frente a los demás. Podemos imitar a Jesús pero primero tenemos que ver cual es el comportamiento de Jesús frente a las personas, cómo él se expresaba en ciertas situaciones y como enfrentaba loas dificultades, entre otras cosas.
También se nos habla hoy que si queremos sacar la viga que tiene la otra persona, primero que limpiar nuestro ojo. Es decir, no juzguemos a los demás sin primero revisar cómo está nuestra vista en la presencia del Señor y de los hermanos. Descubramos nuestro propio pecado. Seamos más bien compasivos y misericordiosos como el Padre lo es con todos nosotros sus hijos.
En este texto también se nos habla de quien quiera ayudar a sacar la paja que tiene el ojo de la otra persona, primero que se saque la viga que tiene en el propio. Es decir, no juzguemos a los demás sin primero revisar cómo está mi vida frente a Dios y los hermanos. Descubramos nuestro propio pecado. Seamos, más bien, compasivos y misericordiosos como el Padre lo es con todos nosotros, sus hijos. Ese es el camino que tenemos que aprender ante todo.
Pablo se en cuenta en la misma situación en la carta a los Romanops Tiene que defender, no defender su persona, sino defenderse de los problemas creados por los fariseos. Tiene que defensar su trabajo de apóstol en medio de la comunidad cristiana de Corinto. No faltan algunos, que en otras cosas lo acusan de obrar por interés en el ejercicio de su ministerio, como si hubiera alguna recompensa material en ello, o por menos una afirmación personal en loq eu hace o ha hecho.
En primer lugar afirma que es una “obligación” para él y, no un motivo de gloria, predicar el evangelio (16), aparece aquí la teoría del siervo-esclavo, esto es, del que se ha puesto libremente al servicio de su Señor y no puede sustraerse a una obligación concreta. Pablo sabe que es un mandado y que no puede hacer huelga en la viña del Señor. Más aún afirma Pablo “Y pobre de mi sinjo anunciara el evangelio” (16b): se sabe constantemente sometido al juicio de Dios, de quien espera todo veredicto de fidelidad o infidelidad.. La amenaza que siente pesar sobre él, lejos de q uitarle el espíritu de iniciativa, le invita a tomar siempre nuevas iniciativas apostólicas. La única recompensa que espera es la de predicar gratuitamente el Evangelio, que de ninguna manera fgratuita, le ha sido confiado )lea Mateo 10,8).
En la cima de todas sus preocupaciones está el santo orgullo que le lleva a decir: “todo esto lo hago por el evangelio”, que, de manera gratuita le hay sido confiado (23). Es hermoso e instructivo señalar esta total concentración física y espiritual de Pablo en su ministerio, en el que se manifiesta una vez más generosa, cada vez más desinteresado, cada vez más consagrado (ver 2 Corintio 6,3; Filipenses 3,7-14).
La paja y la vida podría ser el título del evangelio que hemos leído. La enseñanza de Jesús versa sobre este gran contraste y se dirige a sus contemporáneos para ponerles en guardia contra el peligro de la presunción, que lleva a la ruina, precisamente como a los fariseos, que, en mat3eria de presunción, no tenían rival. Estas palabras de Jesús van dirigidas a los discípulos: se trata de una parábola _escrita por Lucas- que no tiene necesidad de explicaciones, porque desmantela con toda claridad la actitud propia de quien ejerce su ministerio de guía respecto a sus hermanos. A contraluz aparece una insistente invitación de Jesús a la humildad, a la verdadera humildad, en virtud de la cual el que es guía no se erige como juez de sus hermanos, sino que, a lo sumo, se expone voluntariamente a la recíproca corrección fraterna.
Del discuso parabólica pasa Jesús, de una manera insensible, a un discurso expositivo: “el discípulo no es más que su maestro…” y a un discurso provocador; ¿Cómo es que vez la mota en el ojo de tu hermano?... ¿Y como puedes decir a tu hermano?... ¡Hipócrita! (41ss) La intención de Jesús es suscitar intensiones de vida comunitaria en aquellos a quienes confían su evangelio, esto es su propuesta de vida nueva. No hay verdadera espiritualidad cristiana sin la práctica de los mandamientos y, más aún, sin una adhesión total a la novedad evangélica. En labios de Jesús, el discurso sobre la mota y la viga se convierte a una invitación, más insistente que nunca, a asumir con valor nuestras propias responsabilidades y a no caer en las trampas que, en su tiempo, habían enredado la práctica de los fariseos.
ORACION
Servir al Padre fue para ti, Señor, “una manifestación de tu amor”. Enséñame el verdadero espíritu de servicio, el que marca el camino de la abnegación, de la pobreza, de la persecución, de la obediencia hasta la entrega total de nosotros mismos.
Servir a los hermanos fue para ti, Señor, “tu alegría”. Enséñame a aliviar las heridas ajenas, a consolar a los afligidos, hacer vivir a los deprimidos, a calmar a los violentos, a instruir a los ignorantes, a predicar el Evangelio sin presunción y con humildad.
Para ti, Señor, servir es “una opción” que orientó tu existencia y cualificó toda tu vida. Enséñame y hazme comprender que para mí tampoco es opcional el servicio, sino que forma parte constituva de mi vida de apóstol: servir para llegar a Cristo, como Pablo, al mayor número posible de hermanos y hermanas.

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