Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



lunes, 6 de septiembre de 2010

TIEMPO ORDINARIO SEPTIEMBRE 6, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios (5,1-8):
Se sabe de buena tinta que hay un caso de unión ilegítima en vuestra comunidad, y tan grave que ni los gentiles la toleran: me refiero a ése que vive ocn la mujer de su padre. ¿Y todavía tenéis humos? Estaría mejor ponerse de luto y pidiendo que el que ha hecho eso desaparezca de vuestro grupo. Lo que es yo, ausente en el cuerpo, pero presente en espíritu, ya he tomado una decisión como si estuviera presente: reunidos vosotros en nombre de nuestro Señor Jesús, y yo presente en espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesús, entregar al que ha hecho eso en manos del diablo; humanamente quedará destrozado, pero así la persona se salvará en el día del Señor. Ese orgullo vuestro no tiene razón de ser. ¿No sabéis que un poco de levadura fermenta toda la masa? Barred la levadura vieja para ser una masa nueva, ya que sois panes ázimos. Porque ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo. Así, pues, celebramos la Pascua, no con levadura vieja (levadura de corrupción y de maldad), sino con los panes ázimos de la sinceridad y la verdad.
Salmo 5
Señor, guíame con tu justiciaTú no eres un Dios que ame la maldad, ni el malvado es tu huesped,ni el arrogante se mantiene en tu presencia. Detestas a los malhechores, destruyes a los mentirosos; al hombre sanguinario y traicionero lo aborrece el Señor. Que se alegren los que se acogen a ti, con júbilo eterno; protégelos, para que se llenen de gozo los que aman tu nombre.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (6,6-11):
Un sábado, entró Jesús en la sinagoga a enseñar. Había allí un hombre que tenla parálisis en el brazo derecho. Los escribas y los fariseos estaban al acecho para ver si curaba en sábado, y encontrar de qué acusarlo. Pero él, sabiendo lo que pensaban, dijo al hombre del brazo paralítico: «Levántate y ponte ahí en medio.» Él se levantó y se quedó en pie. Jesús les dijo: «Os voy a hacer una pregunta: ¿Qué está permitido en sábado, hacer el bien o el mal, salvar a uno o dejarlo morir?» Y, echando en torno una mirada a todos, le dijo al hombre: «Extiende el brazo.» Él lo hizo, y su brazo quedó restablecido. Ellos se pusieron furiosos y discutían qué había que hacer con Jesús.
HOMILIA
1Corintios 5, 1-8: Quiten la levadura vieja, porque ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo Salmo: 5: Señor, guíame con tu justicia. Lucas 6, 6-11: ¿Hacer el bien o el mal?

Jesús continúa con su plan de enseñanza del pueblo que se reúne con él en las sinagogas. Al entrar en una de ellas se encuentra con un hombre con la mano paralizada y movido por su misericordia viola nuevamente la ley del sábado. Pero nunca falta fariseos y saduceos estaba en la sinagoga y Jesús les dirige una pregunta: “Qué está permitido hacer en sábado? ¿Hacer el bien o el mal? ¿Salvar una vida o destruirla? Pero los fariseos y saduceos se quedan callados, están planeando eliminarlo. Pero Jesús no les teme y le pone ante ellos y loa comun9odad reunida al hombre enfermo paralizado y Jesús vuelve a poner la ley del amor encima de la ley del sábado. Cuando nosotros, servidores de Jesús, ponemos cualquier ley sobre el amor a Dios y al prójimo, nos olvidamos que la misericordia de dios está sobre cualquier ley.

Por supuesto se hizo silencio ni los fariseos ni los escribas ni la gente de la sinagoga habló. Jesús llama al hombre enfermo y le hace extender la mano derecha y lo cura, y el hombre quedó sano. La obediencia de este hombre y su fe lo salvaron.

Nosotros que nos llamamos servidores de Cristo cuantas veces colocamos nuestras leyes y normas sobre las personas. Nos decimos: “hay de aquel que viola una ley o norma”. Pero Jesús sigue mostrándonos la misma actitud, nos sigue dando el mismo ejemplo de misericordia y compasión por el hermano que sufre. Este hermano nunca queda desamparado frente a Jesús.

Pablo en su Carta nos ocupa con un caso de inmoralidad, asunto extremadamente grave y que no puede ser silenciado. Pero lo más que sorprende es el hecho es que pablo en vez de acumular prohibiciones o recomendaciones, se remite al acontecimiento pascual, que así como ha caracte3rizado la vida la vida de Cristo, debe caracterizar la vida de los cristianos: “Suprimid la levadura vieja y sed masa nueva” (7) tenemos delante los principios “viejo-nuevo”, y con él pretende Pablo remover no sólo una especie de pereza espiritual, sino también y sobre todo una adhesión estática y nostálgica a lo que la venida de Cristo ha sido definitivamente superado. La comunidad de Corinto está amenazada, pues, pues con permanecer asentadas en las posiciones de siempre han perdido el ritmo de marcha inaugurado por la presencia de Cristo.

En el evangelio Lucas nos muestra la actitud de los fariseos y saduceos referentes a la posición sobre el sábado, pero Jesús toma una ocasión de la curación de un paralítico a quien Jesús le ha restaurado su enfermedad. Y esto va a producir en los fariseos la misma actitud que tuvieron cuando acusan a Jesús de comer espigas en día de sábado. Pero aquí es aún más fuerte, pues una determinada mentalidad farisea hubiera deseado bloquear la capacidad milagrosa del Señor. Es absurda la pretensión de los fariseos y permite a Jesús a liberar de la maldad de los fariseos, este leer en corazón del hombre: tanto en quienes lo escuchan y le siguen como en el de quienes les espían y quisiera sorprenderlo en un fallo.

Una vez liberado el paralítico, Jesús enfrente a sus adversarios no en el terreno de lo que es lícito hacer en día de sábado como en cualquier otro. De ahí la pregunta de Jesús (9). La certeza que anima a Jesús es tal que no espera la respuesta de sus adversarios: la da por descontado, y lo mismo haríamos nosotros si nos atenemos con fidelidad a las indicaciones del Maestro. Es inútil recordar lo que Jesús ha hecho y ha dicho desencadena en sus adversarios rabia que se juzgan a sí mismo condenarlo a muerte, y lo harán. Antes de matarlo físicamente lo condenan a muerte espiritualmente: en la raíz de esto encontramos siempre la intolerancia y la violencia. Por eso Pablo nos recuerda en la Carta a los Corintios 5,7: “Cristo, que es nuestro cordero pascual, ha sido ya inmolado.”

Lo que no entienden sus enemigos es que la Ley, “toda ley” debe ser considerada como “don de Dios” a su pueblo, tanto en al antiguo como al nuevo, incluido a todo hombre y mujer que quiere prestar un oído activo a la Palabra portadora de la verdad. Toda Ley se nos ofrece como “una luz para nuestros pasos” como lámpara que ilumina nuestro camino. La Ley, toda ley, se nos ofrece como “pedagogo”, es decir, como institución capaz de educarnos en el ejercicio de la libertad con la que reconocemos el primado de Dios y la prioridad de Cristo en cada una de nuestras decisiones.
ORACION
Oh Señor, líbrano de la ceguera de los fariseos, que por amor a la Ley llegaron a matarte y, para defender sus tradiciones, no tenían escrúpulos a la hora de pisotear al prójimo.

¡Qué consuelo oír a Pablo agitar a la comunidad de Corinto para que sustituya la levadura vieja por ázimos nuevos de sinceridad y de verdad!

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