Salmo 115,12-13.17-18
Te ofreceré un sacrificio de alabanza, invocando tu nombre, Señor. Cumpliré al Señor mis votos en presencia de todo el pueblo.
Lectura del santo evangelio según san Lucas (6,43-49):
1Corintios 10, 14-22: Formemos un solo cuerpo, porque todos comemos del mismo pan Salmo: 115: Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza.
Dios exige de nosotros coherencia de vida que se refleja en la afirmación de Jesús, “de la abundancia del corazón habla la boca. Decir Señor, Señor es muy fácil pero somos embusteros al llamarlo Señor, cuando en realidad no ponemos en práctica lo que él nos ha enseñado. Por eso el Señor nos dice hoy que si lo escu7chamos nos parecemos al que va a construir su casa con cimientos bien fundados y los pondrá sobre roca para que jamás puedan ceder ante las adversidades.
A eso va Pablo en la Carta a los Corintios, porque considera que en la vida sacramental, algunas de las prácticas dejaban bastante que desear. Del mismo modo que en loos versículos 1-13 considera la práctica del bautismo y no se olvida de recordar el carácter sacramental de este sacramento, y luego reflexiona sobre el sacramento de la eucaristía a la menciona de modo claro con “el cáliz de la bendición que bendecimos” y con “pan que partimos” (16)
Pablo recuerda las notas características de la eucaristía: en primer lugar, es un sacrificio agradable a Dos, mediante el cual el que lo ofrece entra en comunión con aquel al que se eleva la ofrenda. Pablo da una gran importancia a ésta primera y fundamental experiencia mística, sin la que cualquiera celebración sacramental se agota en pura exterioridad y crea divisiones. En segundo lugar, la eucaristía es para Pablo un sacramento de la unidad: por su propia naturaleza, tiende a edificar la Iglesia como cuerpo místico de Cristo. Un solo cáliz “y un único pan”: por consiguiente, una sola Iglesia. Esta dimensión escatológica -también sacramental- se encuentra en estrecha conexión con la precedente se entra a formar parte de la Iglesia, porque se pertenece a Dios, porque se está arraigado en el Cuerpo de Cristo. La eucaristía es asimismo para Pablo signo distintivo de la comunidad creyente; por ella se distinguen los cristianos de cualquier otra comunidad o congregación y se distinguen como una comunidad especial. La eucaristía se convierte en el signo distintivo de los verdaderos discípulos de Cristo.
Estos temas, que encontramos en el evangelio, parecen ser considerados variaciones sobre el tema de las bienaventuranzas y de las amenazas. Se percibe en el contraste entre “el árbol bueno” y “el árbol malo” (43ss) así como el que establece Jesús entre los que construyen la casa cementada sobre la roca y el que wse construye sobre la arena (48ss).
La enseñanza que se inspira en la imagen del árbol nos remite a la situación de Palestina, una tierra que, desde diferentes puntos de vista, ofreció a Jesús muchos motivos para sus enseñanzas y para sus parábolas. El que ha tenido la suerte de visitar esa tierra sabe por experiencia cómo da frescura y vivacidad a la lectura de las páginas evangélicas.
Para Jesús, cada persona es como un árbol: porque si es bueno puede dar frutos buenos, y porque no es posible pretender que dé frutos buenos si es malo. La orientación de las palabras de Jesús va, por consiguiente, del interior al exterior (del corazón a los hechos), pero también del exterior al interior (de los hechos al corazón).
Palabras como éstas debieron estremecer a sus discípulos y a sus oyentes.. Jesús sabe bien lo que hay en el corazón de cada persona y habla desde un conocimiento que le es absolutamente propio, frente al cual todos sienten que son como un cuaderno abierto de par en paz. Para Jesús hay, pues, un tesoro bueno y otro malo (45); en ambos casos, se trata del corazón de la persona humana, fuente de sus pensamientos y manantial de sus acciones.
Una última observación nos lleva a considerar que Jesús exige a sus discípulos el compromiso de traducir la profesión de fe “Señor, Señor” (46) en actos concretos de obediencia. Pero les exige también que todo acto de obediencia se inspire en loa fe que han recibido como don.
La persona que del tesoro bien de su propio corazón saca el bien es “semejante a un hombre que, al edificar su casa, cavó hondo y la cimentó sobre la roca”. Por el contrario, la persona que de su corazón malo saca el mal es como el que construye sobre tierra insegura, sin fundamento. El corazón malo que se separa de loa Palabra y se niega al diálogo con el Señor, no sólo se aleja cada vez más del la intimidad con Dios, sino que los aparta también de las relaciones fraternas; más aún, le contrapone a todos aquellos que han sido convocados por Dios en su casa.
ORACION
Oh Señor, quien ha madurado su yo en su propia corazón estará en condiciones de presentarlo original y apetecible para el bien de muchos.
Sólo quien haya cultivado sus propios puntos fuertes en el silencio de su yo profunda podrá ofrecerlos co9n fuerza y valor p0ara apoyar a quien lo necesita.
Sólo quien vive en el silencio puede captar y valorar su propia realidad y la que le rodea, aprendiendo a exteriorizarla con pocas palabras, verdaderas, y con muchos hechos.
Oh Señor, sé que solo puedo llevar ante los otros lo que he recogido en la quietud, en tu p0resencia, porque sólo tú transformas la calidad de mis acciones.

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