Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



martes, 7 de septiembre de 2010

TIEMPO ORDINARIO SEPTIEMBRE 7, 2010

PALABRA DE VIDA
1Corintios 6, 1-11:
Un hermano tiene que estar en pleito con otro, y además entre no creyentes.
Salmo: 149: El Señor ama a su pueblo.
Lc 6, 12-19:
Llamó a los discípulos. Uno de los momentos en que Cristo se muestra como enviado por Dios es cuando elige a sus discípulos es cuando antes de la elección ora al Padre. Luego llamó a los doce y la mayoría eran pescadores, sin ningún tipo de estatus social, ni inteligencia o capacidad, con todos los defectos habidos y por haber. El número de doce representa la continuidad del pueblo de Israel. Oero a éstos los eligió Jesús p0ara que fueron sus compañeros. De la misma manera nos ha elegido a nosotros, que aunque no somos los mejores, hemos respondido con generosidad al llamado del Señor.
Sentirse llamados representa en primer lugar eso, sentirnos llamados. En segundo lugar nos eligió para un camino de formación, y el modelo es el mismo Jesús, e invita a la conversión, dejar de lado antiguos esquemas para aceptar el evangelio. En tercer lugar, la disponibilidad-compromiso misionero: ponerse al servicio de la justicia, la paz, la verdad y el amor. El verdadero discípulo es una persona a la que Dios llama en resumen es una persona a la que Dios elige a un seguimiento, que adquiere un compromiso con la humanidad. En el fondo lo que nos llama al discipu-lado es que respondamos con una entrega total e incondicional. Para eso nos ha llamado Dios al ser sus discípulos.

Algo de todo eso se encuentra en la comunidad de Corinto, donde algunos cristianos se sienten llamados a dirimir algunos problemas, y para eso apelan a tribunales paganos, en vez de resolverlos entre ellos. El apóstol interviene como siempre, con gran claridad y autoridad. Pongamos los tonos típicos de la intervención de Pablo.

El discurso es en primer lugar bastante fuerte para suscitar una sacudida en loa conciencia de los corintios (1,1-3) sobre la gravedad y el carácter delicado de algunas de las actitudes para recordarles que el juicio entre hermanos de la misma fe debería de obedecer a criterios que esa misma fe sugiere y es capaz de formular. En caso contrario debería deducirse que la fe cristiana de esa comunidad es absolutamente incapaz de orientar la vida de los creyentes de iluminar sus decisiones.

En seguida, el discurso de Pablo se vuelve irónico (4-10) pretende suscitar en los corintios un sentido de vergüenza por el simple hecho de que entre ellos no se encuentre ninguna persona entendida que pueda hacer de arbrito entre hermanos y hermanos. Se trata de un ironía mezclada de tristeza y también de rabia, actitudes que ya conocemos bien, porque Pablo se ha manifestado también en otros aspectos de su carta.

Al final el discurso se vuelve “teológico” (11): en efecto, Pablo vuelve aquí al centro de su enseñanza y, refiriéndose al gran acontecimiento del bautismo, les recuerda a todos los cristianos de Corinto la novedad del don recibido: “Habéis sido purificados, consagrados y salvados en nombre de Jesucristo, el Señor, y en el Espíritu de nuestro Dios”. De la novedad del don depende, como es obvio, la novedad de la vida.
En el evangelio Lucas nota que Jesús se dirige a la montaña para orar, y pasa allí toda la noche (12) Aunque la relación entre la oración de Jesús y la elección de los apóstoles no aparece de modo explícita, a la luz de la fe es más que legítimo esta-blecer una relación íntima entre la seriedad de la acción de Jesús va a realizar y su actitud orante frente al Padre. La elección de los doce está emparejada a una llamada: “llamó entre ellos a doce, a quienes dio el nombre de apóstoles” (13). La vocación y la misión son inseparables entre sí: en caso contrario, la misión, en vez de equivaler al ministerio, se reduce a ser un oficio,}. Por otra parte, la vocación, sin estar unida a la misión, sería una acción incompleta.
“A quienes dio el nombre de apóstoles” (13b): Da la impresión que Lucas cae aquí en un anacronismo, puesto que, a los que parece, “apóstol” es un término típicamente pascual. Pero esto no es cosa sólo de Lucas, también lo usa Juan. Esto no supone ningún problema para nosotros; es más, nos alegra ver que la luz pascual proyectada sobre el tiempo del ministerio público de Jesús, como para decir que esa misma luz se proyecta de hecho en nuestra vida y nuestra historia. Por último, la relación de Jesús con la muchedumbre se caracteriza una vez más, de un doble modo; la gente viene a escuchar a Jesús y para ser curada de sus enfermedades (18). En ambos caso se trata, para Lucas, de una “fuerza” que da autoridad a su enseñanza y eficacia a sus acciones taumatúrgicas.
Pablo inspira a nuestra oración en su Carta de hoy, Habéis sido purificados, consagrados en nombre de Jesucristo.”
ORACION

“Oh Señor, concédeme la discreción,” esa ciencia práctica de la vida y de la fe, que me hace libre desde el punto de visto emocional, capaz de discernimiento y justo en el juicio para señalar a todos el camino hacia el bien.Es propio delo hombre discreto poseer clima en su juicio, lo que le hace imparcial en todo y le libera de toda corrupción: concédeme relacionarme así. Es propio del hombre discreto tener un respeto profundo por los otros, como la capacidad de Abrirse a los juicios ajenos; concédeme alegrarme así. Es propio del hombre discreto valorar la vida de todas sus sombras y todas sus luces: concédeme crecer así. Es propio del hombre discreto favorecer el crecimiento de la persona sin retorsiones, castigos inútiles, prejuicios y cierres: concédeme la discreción.

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