Sin que hablen, sin que pronuncien, sin que resuene su voz, a toda la tierra alcanza su pregón y hasta los límites del orbe su lenguaje.
Lectura del santo evangelio según san Mateo (9,9-13):
Nos encontramos hoy con la elección de uno de los apóstoles, Mateo el evangelista. Y ele evangelio nos presenta tres aspectos significativos. Primero, Jesús llama a un cobrador de impuesto, para el pueblo judío, un pecador. Eran considerados por el pueblo, eran personas consideradas impuras, pecadoras y traidores, es decir, no muy bien vistas pro el pueblo, Y Jesús llama a una de ellas. Luego es importante observar la disposición de Mateo para el seguimiento, “se levantó y los siguió” (9b) Pero Jesús no prestó atención al juicio del pueblo y especialmente de los fariseos. No solamente eso, come con ellos, sigue adelante su proyecto y no presta atención a los comentarios. En tercer lugar, la misión de los seguidores, los destinatarios de su misión, no son solamente las personas “buenas”, sino simplemente los pecadores, porque no son los sanos los que necesitan médico, sino los enfermos. Muchas veves en la Iglesia juzgamos a quienes quieren acoger a “los pecadores”, que han sido señalados por la sociedad. El Señor sigue invitándonos a ser misericordiosos con todos, sin excluir a nadie.
Lo importante de la fiesta de hoy de San Mateo apóstol y evangelista es que la cuenta él personalmente. Lucas nos introduce a la experiencia de que el banque, la cena es signo del amor misericordioso d Jesús a todos los pecadores.
Mateo escribe el evangelio para la comunidad judeocristiana, y donde presenta a Cristo como el nuevo Moisés, como aquel que trae la Ley del amor al nuevo pueblo de Dios. Luego Mateo9 pone atención en la Iglesia, convocada, salvada e instituida por Jesús. El usa la palabra “Iglesia” en dos lugares distintos: Mateo 16,18 y 18,17.
La primera lectura está tomada de la primera Carta de Pablo a los Efesios, donde él se presenta así mismo como prisionero por el nombre del Señor, y confriere una particular autoridad a su exhortación a vivir “como comunidad a vivir con dignidad”. En virtud de esta vocación, todos los cristianos forman “un solo cuerpo” en Cristo Jesús, y eso exige un nuevo modo de vida, más allá de todo sentimiento de animosidad y discordia, para no romper “la unidad” llevada a cabo por el Esoíritu Santo.
Es efectivamente, el Espíritu Santo el que compagina el cuerpo místico de Cristo. Ahora bien, si los miembros se oponen entre sí ¿cómo podrá organizarse el cuerpo? La primera ley de la vida es, pues, la armonía, la “paz”, que es el indispensable cemento de unidad. Se imponen, por consiguiente, motivos teológicos que impongan al cristiano loa unidad espiritual con los hermanos: todo en su vida ha de tener un carácter de sociabilidad y una dimensión comunitaria. Es único el cuerpo de la Iglesia, y está unido por único “Espíritu”; la única “esperanza” de la salvación eterna a la que nos llama la fe en Cristo; único es el “Señor Jesús”, que ha roto el muro de división y de la enemistad (lea el 2,14) y ha proporcionado a todos los mismos medio de salvación; fe y bautismo. Sin embargo, el motivo fundamental de la unidad reside en la universalidad “paternal de Dios”, que está presente en todo redimido con su acción y con la inhabitación mediante la gracia.
La clara profesión de la fe trinitaria, contenida en nuestro pasaje de hoy, fundamenta el valor de “los carismas” aquí enumerados (4,5,6) De ellos se describe también el fin hacia el cual deben converger en la economía del Cuerpo Místico de Cristo: un fin eminentemente social, a saber: la edificación completa de este cuerpo, que se obtendrá, cuando todos hallamos alcanza la “perfecta unidad” de fe y de “conocimiento” amoroso de Cristo. De este modo, la perfección personal y colectiva expresará la medida en “que alcancemos en plenitud la talla de Cristo” (13).
Y en el evangelio nos encontramos con vocación de Mateo en los límites de los reyes Herodes Antipas y de su hermano Filipo, en el camino que une Damasco con el Mediterráneo. Esto explica la presencia de numerosos encargados del cobro de los impuestos, lo publicanos la odiada clase dee los publicanos de aquella zona.
Toda la atención del texto está centrada en la prontitud de la respuesta de Mateo, presentado “como Leví el hijo de Alfeo” en Marcos y Lucas, respecto a la llamada de Jesús, y también en el tipo de gente que asiste al banquete, tal vez de despedida, que Mateo ofrece a sus ex colegas, a fin de subrayar la seriedad de su opción. El hecho de ver muchos publicanos con Jesús y con sus discíp´los escandaliza a los fariseos, porque en Oriente comer juntos significa comunidad de vida y de sentimientos. Al conversar con los publicanos y pecadores, Jesús muestra que está en la línea de la “misericordia” y reprocha a los fariseos su legalismo, que los hace insensibles a las autenticas necesidades del Espíritu, además de incapaces de comprender las auténticas necesidades del prójimo.
Por eso tenemos que hacer camino de nuestra reflexión las palabras de Jesús en el evangelio de Lucas: “El Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido”. (Lucas 19,10)
ORACION
Concédenos, Señor de misericordia, reconocer en nuestra historia personal la llamada fundamental de la vida que tu Hijo y Señor nuestro nos dirige con amor.
Concédenos, oh Padre y Dios de bondad, responderle afirmativamente con prontitud y generosidad, incluso a través de las grandes y pequeñas ocasiones de nuestro vivir cotidiano, a fin que podamos realizar con fidelidad la obra que,de una manera personal y comunitaria, nos has dado para realizar en la Iglesia.
Y que el mundo, frente al testimonio de unidad del cristiano y la Iglesia, pueda convertirse y creer en tu amor misericordioso, un amor que hemos visto y contemplado en el rostro y en la acción de Jesucristo en la tierra.

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