Yo, hermanos, no pude hablarles como a personas espirituales, sino como a personas «carnales», como a niños en Cristo. 2 Les di leche y no alimento sólido, porque no estaba a su alcance, ni siquiera ahora, 3 pues continúan siendo carnales. ¿No hay rivalidades y envidias entre ustedes? Entonces son carnales y se portan como la otra gente.
4 Mientras uno dice: «Yo soy de Pablo», y otro: «Yo soy de Apolo», ¿no son ustedes gente común y corriente?
5 ¿Qué es Apolo? ¿Qué es Pablo? Son servidores que recibieron de Dios dones diferentes, y por medio de los cuales ustedes llegaron a la fe. 6 Yo planté, Apolo regó, pero el que hizo crecer fue Dios. 7 De modo que el que planta no es algo, ni tampoco el que riega, sino Dios que hace crecer.
8 El que planta y el que riega están en la misma situación, y Dios pagará a cada uno según su trabajo. 9 Nosotros trabajamos con Dios y para él, y ustedes son el campo de Dios y la construcción de Dios.
SALMO 33,12-15,20-21
Es feliz la nación cuyo Dios es el Señor,
12 el pueblo que él escoge como herencia.
13 Mira el Señor de lo alto de los cielos,
13 y contempla a los hijos de los hombres.
14 Del lugar en que vive está observando
14 a todos los que habitan en la tierra;
15 él, que solo formó sus corazones,
15 él, que escudriña todas sus acciones.
20 En el Señor nosotros esperamos,
20 él es nuestra defensa y nuestro escudo;
21 en él se alegra nuestro corazón,
21 en su santo nombre tenemos confianza.
LUCAS 4,38-44
Al salir Jesús de la sinagoga fue a casa de Simón. La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta, y le rogaron por ella. 39 Jesús se inclinó hacia ella, dio una orden a la fiebre y ésta desapareció. Ella se levantó al instante y se puso a atenderlos.
40 Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversos males se los llevaban a Jesús y él los sanaba imponiéndoles las manos a cada uno.
41 También salieron demonios de varias personas; ellos gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios», pero él los amenazaba y no les permitía decir que él era el Mesías, porque lo sabían.
42 Jesús salió al amanecer y se fue a un lugar solitario. La gente lo andaba buscando, y los que pudieron dar con él le insistían para que no se fuera de su pueblo.
43 Pero Jesús les dijo: «Yo tengo que anunciar también a las otras ciudades la Buena Nueva del Reino de Dios, porque para eso he sido enviado.»
44 Salió, pues, a predicar por las sinagogas del país judío.
Jesús sabe muy bien que su misión de desarrolla también en el seno de la familia. Y hoy encontramos a Jesús que entra en casa de Pedro y encuentra que su suegra está gravemente enferma con fiebre. Lucas presenta el poder de Jesús en sus mismas palabras: “increpó a la fiebre” ante esta persona donde la fiebre la ha dejado muy débil y sin ánimo de nada. Pero ante el llamado de Jesús queda inmediatamente curada. Y la suegra de Pedro nos da en seguida un verdadero compromiso cristiano. Al sentirse sanada por Jesús lo primero que hace es ponerse a servir. Lucas nos muestra la actitud de Jesús frente a las enfermedades, que conservaban al pueblo pobre y Jesús imponiéndoles las manos salían demonios que gritaban desesperado “tú eres el Hijo de Dios”. Pero Jesús se siente urgido a ir a otros pueblos a llevarles la Buena Noticia, porque para esto ha sido enviado. Servir a Jesús lo mismo que servir a los más pobres y desamparados. Por eso quien diga que sirve a Jesús y no ayuda a su hermano es un mentiroso. Ambos servicios son inseparables. Es decir ambos servicios se hacen inseparables, ambos se implementan mutuamente. Entonces, ¿cuál es nuestra misión y nuestro compromiso en la Igesia de Dios? Lucas comienza a manifestar el compromiso que cada servidor de Jesús tiene
eres el Hijo de Dios! Pero también se siente urgido para ir a otros pueblos a llevarles la Buena Noticia, porque para eso ha sido enviado. Servir a Jesús es equivalente a servir a todas las personas, de manera especial a los más pobres y menesterosos. Por eso, quien diga que sirve a Jesús y no ayuda al hermano solo y desamparado, dice mentiras. Ambos servicios son inseparables. Mejor dicho, ambos se complementan mutuamente. Entonces, ¿cuál es nuestra misión y nuestro compromiso en la Iglesia de Dios?
Por eso, Pablo comienza con una clara distinción entre “gente inmadura y hombres “que poseen el Espíritu”. La primera expresión, según Pablo, se refiere a personas abandonadas a sus propias fuerzas y guiadas por criterios humanos: gnetes que podrían ser calificadas de personas “subdesarrolladas” desde el punto de vista espiritual, tal vez también como personas que no han experimentado todavía la plenitud de la vida. Os hombres que poseen el Espíritu son aquellos que, de una manera libre y consciente, han entrado en una nueva mentalidad, en un modo de vida que comparte la novedad de Cristo.
¿Cómo se manifiesta la inmadurez de algunos cristianos? A eso lleva la actitud de crear facciones o en sembrar discordias y esparcir envidias. Procediendo así, en vez de contribuir a edificar la comunidad, tienen a destruirla, y no sólo con los pensamientos que alimentan, sino también, y sobre todo con las actitudes que asumen. Sin embargo prosigue el apóstol, a todos les es posible vivir y comportarse como hombres y mujeres “que poseen el espíritu”, con la condición de que comprendamos bien que es Pablo y ue es Apolo: ministros (esto es siervos), simpes colaboradores de Dios.
La iniciativa de la salvacion pertenece sólo al Señor, sólo a él le pertenece el mérito y el honor. Por consiguiente, es preciso saber y reconocer que el protagonista, -más aún, el único verdadero realizador de la salvación- es Dios. El es el que hace crecer lo que los siervos se han imitado a plantar y regar. El él quien e que salva a todos los que, mediante la escucha de la predicación, se abren al diálogo que lleva al descubrimiento de la verdad.
Siempre tenemos que recodar que Dios está siempre en el primer lugar, después, todos los demás. Por su parte, Pablo está sinceramente dispuesto a ponerse en el último lugar.
En el evangelio se presentan dos momentos distintos: por una lado, la curación de a suegra de Pedro en el marco de otras curaciones (38ss,40ss) por otro ado la autoconciencia de Jesús sobre su misión liberadora, por eso menciona “para loo que había sido enviado”. La curación de que nos habla Lucas, nos dice que la curación está orientada al servicio. Lucas siempre afirma estos dos aspectos, las curaciones de Jesús, en cuanto liberación de demonio, se convierte en ocasión de autpenticas profesiones de fe cristológicas. Poco importa que sean os demonios quienes profesan esta fe, los demonios, como dice alguien, se convierte en teólogos de Jesús.
Lucas se convierte luego en testigo e intérprete de dos acontecimientos fundamentales: el hecho de la evangelización, como característica esencial del cristianismo, y la conciencia mesiánica, que explica sobre todo en la necesidad que tiene de anuncia el Reino de Dios. Se trata de una necesidad providencial, porque está inscripta en el designio salvífico de Dios. Jesús, por su parte, no puede sustraerse a este deber concreto, porque ésa es su misión: “Porque para esto he sido enviado” (4,43).
Y eso es lo que anuncia Pablo en la Carta “Nosotros somos colaboradores de Dios.” (1 Corintios 3,9).
ORACION
Oh Dios, líbrame de la envidia, que destruye y toda relación interpersonal. El fuerte deseo de tener lo que pertenece a os otros crea divisiones y rivalidades, líbrame de os celos, sentimiento que desencadena frustración, cólera y rencor en quien dirige a otro la atención que sea tener para sí mismo, sentimiento que contamina la vida ajena y envenena la propia.
Concédeme, en cambio, la libertad que no teme las críticas ni quiere atraer la alabanza, que conduce a la anchura de miras y está hecha de humildad, tolerancia e inteligencia, que está exenta de intereses egoístas y cree en la colaboración de cada uno contigo, único y verdadero artífice. Oh Señor, haz que tenga siempre ante mí tu divina trinitaria: “uno para todos.”

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