Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



miércoles, 11 de agosto de 2010

TIEMPO ORDINARIO AGOSTO 11, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura de la profecía de Ezequiel (9,1-7;10,18-22):
Oí al Señor llamar en voz alta: «Acercaos, verdugos de la ciudad, empuñando cada uno su arma mortal.»Entonces aparecieron seis hombres por el camino de la puerta de arriba, la que da al norte, empuñando mazas. En medio de ellos, un hombre vestido de lino, con los avios de escribano a la cintura. Al llegar, se detuvieron junto al altar de bronce. La gloria del Dios de Israel se había levantado del querubín en que se apoyaba, yendo a ponerse en el umbral del templo.Llamó al hombre vestido de lino, con los avíos de escribano a la cintura, y le dijo el Señor: «Recorre la ciudad, atraviesa Jerusalén y marca en la frente a los que se lamentan afligidos por las abominaciones que en ella se cometen.»A los otros les dijo en mi presencia: «Recorred la ciudad detrás de él, hiriendo sin compasión y sin piedad. A viejos, mozos y muchachas, a niños y mujeres, matadlos, acabad con ellos; pero a ninguno de los marcados lo toquéis. Empezad por mi santuario.» Y empezaron por los ancianos que estaban frente al templo.Luego les dijo: «Profanad el templo, llenando sus atrios de cadáveres, y salid a matar por la ciudad.»Luego la gloria del Señor salió, levantándose del umbral del templo, y se colocó sobre los querubines. Vi a los querubines levantar las alas, remontarse del suelo, sin separarse de las ruedas, y salir. Y se detuvieron junto a la puerta oriental de la casa del Señor; mientras tanto, la gloria del Dios de Israel sobresalía por encima de ellos. Eran los seres vivientes que yo había visto debajo del Dios de Israel a orillas del río Quebar, y me di cuenta de que eran querubines. Tenían cuatro rostros y cuatro alas cada uno, y una especie de brazos humanos debajo de las alas, y su fisonomía era la de los rostros que yo había contemplado a orillas del río Quebar. Caminaban de frente.

Salmo 112,1-2.3-4.5-6
La gloria del Señor se eleva sobre el cieloAlabad, siervos del Señor, alabad el nombre del Señor. Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre. De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor. El Señor se eleva sobre todos los pueblos, su gloria sobre el cielo. ¿Quién como el Señor, Dios nuestro, que se eleva en su tronoy se abaja para mirar al cielo y a la tierra?

Lectura del santo evangelio según san Mateo (18,15-20):
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un gentil o un publicano. Os aseguro que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo. Os aseguro, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre del cielo. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.»
HOMILIA

Ezequiel 9, 1-7; 10, 18-22: La Gloria del Dios de Israel estaba sobre ellos Salmo 112: La gloria del Señor se eleva sobre el cielo. Mateo 18, 15-20: Si te escucha, has ganado un hermano

Las comunidades cristianas no hemos escapado ni esperamos escapar de tema de reconciliación del proceso humano, no escaparon al inevitable conflicto a la existencia de la ofensa como conducta humana. Primero a nivel persona, luego con la presencia de dos testigos y por último con la presencia de toda la comunidad. Y esto supone todo un proceso de aprendizaje en el que las personas crecen y se aceptan con madurez. Y en ese reconocimiento de aprendizaje y se dispone a emprender el camino con madurez y se disponen a emprender el camino de regreso, con arrepentimiento y compromiso para cambiar.

En el bautismo los cristianos no sólo comenzamos un peregrinar en la fe; también asumimos la responsabilidad de “ser” en la Iglesia, de enriquecerla y de dejarnos apasionar por sus causas, una de ellas la construcción de la comunidad fraterna impregnada de amor, de servicio y de compromiso.

El mundo de hoy atravesado por tantos y diversos conflictos le plantea el desafío a la Iglesia de ser germen de reconciliación crítica en el camino de configuración de una sociedad de paz y justicia. Las guerras que comienzan día a día en distintos lugares del planeta, han de ser contrarrestadas con propuestas de diálogo y negociación promovidas por las iglesias, por lo tanto no es profético ni cristiano, ponerse a un lado mientras el mundo se resquebraja, es importante actuar ya.

El profeta Ezequiel aparece como el guía que nos enseña a mirar cuan ingenuos aparecemos en momentos, como los judíos del destierra de Babilonia, quien no conseguían creer que el Señor quisiera aceptar la destrucción de Jerusalén y el templo. Nos abra a una visión, que e libro de Ezequiel se extiende desde el capítulo 8 al 11. Ezequiel es llamado en un primer momento como testigos de los crímenes y de las profanaciones que se cometen en e mismo templo y, a continuación, de la condena a que es sometida la ciudad y de la salvación de os que han permanecido fieles.

El castigo comienza con os siete seres misteriosos que recorrer la ciudad para exterminar a todos los pecadores, comenzando con los ancianos del templo. Las graves culpas, (las infidelidades a Dios, idolatría en el templo, violencia en la ciudad, desconfianza en Dios) atraen el tremendo castigo “Pues yo tampoco los miraré con compasión, ni tendré, piedad, daré a cada uno su merecido”. Cada uno recibe el trato merecido por lo que es y por o que hace (“retribución persona” (capítulo 18). No es Dios quien castiga. Os acontecimientos humanos recaen sobre quienes los provocan, y éstos no obtienen la intervención salvífica de Dios por su propia infidelidad, mandad, desconfianza.

Dios salva a os que han permanecido fieles a la Ley (la Torá) a los que gimen por la maldad, la violencia, a injusticia, la mentira, la infidelidad del mundo; están “marcados” por “una T” (la Tau). La primera letra de la palabra “Torá” y han sido preservados de la desventura. El exterminio es tan completo que los cadáveres contaminan incluso el interior del templo y obligan a la gloria de Dios a retirarse de un lugar que se ha vuelto impuro. En esta escena, Dios se revela como el salvador de los que escuchan a Palabra y la llevan impreso sobre sí mismos el sello de los hombres que escuchan: la “T” de la Torá.

En el evangelio nos encontramos con la gran preocupación en e interior de la comunidad con los hermanos, los pequeños, los pecadores, los colaboradores. A esta pregunta que se presenta hoy es ¿qué actitud debe adoptar una comunidad cristiana ante el pecado y antes e escándalo (18,3-11)?,?qué actitud debe tomar ante el pecador? Tras haber invitado a la misericordia contando a parábola de la oveja extraviada (18,12-14)), Mateo describe el itinerario que conduce al perdón: acercarse al pecador a solas ) obsérvese que a fórmula “contra ti” no se encuentra en el texto original, que habla del pecador como tal: (13), reprenderle delante de dos o tres testigos (16) y, por último, interpelarse en medio de la asamblea (17). A fin de que observe esta pedagogía, Cristo que confiere a sus apóstoles un poder particular (18).

La condena de hermano sólo es posible cuando persevera en el mal y rechaza toda corrección y todo perdón (15-17). En este caso, Dios ratifica lo que llega a cabo su Iglesia. Los versículos 19ss. Indican que el acto de la corrección fraterna debe realizarse en la unión y en la plegaria, que aseguran la presencia de Resucitado. Estas palabras, tomadas en su conjunto, quieren decirnos que todo deben un cima de extrema delicadeza y fraternidad. Está la preocupación por no llamar “pecadores” a los otr4os. Jesús nos hade decir: “si tú hermano comete una falta”. No debemos movernos para condenar, sino para acercar, para sacar del mal, a fin de volver a ganar al hermano para la comunidad y para Dios. Y para él mismo Sólo se persiste en su actitud, deberá tomar nota la comunidad de que se ha “alejado” de ella y no se comporta ya como hermano. En la comunidad cristiana existe una ilimitada capacidad de perdón: los términos “atar y desatar” empleados en el versículo 18 son una hebraísmo e indican el inmenso poder del perdón otorgado por Jesús a su Iglesia.

Los versículos 19ss, aparentemente desligado del contexto con la mención de la oración y de la presencia de Cristo en la comunidad, hacen pensar en una disciplina eclesial ejercida de manera “cultual”, en la oración y con conciencia de la presencia de Jesucristo en su propio desarrollo.

Cada uno de nosotros es consciente de las faltas en la comunidad y no puede permanecer inerte o ausente; no puede decir como Caín “?Soy yo acaso, guarda de mi hermano?” (Génesis 4,9) Debe moverse, hacer algo para acercarse al hermano y ayudarle a enmendarse. Debemos tener presente siempre estas palabras de Jesús: “Así pues, si en el momento de llevar tu ofrenda al altar, recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano.” (Mateo 5, 23-25).

Jesús nos recuerda hoy algo muy simple, que tenemos que pensar siempre: “Donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy Yo en medio de ellos:”
ORACION

Haz que cada uno de nosotros se comprometa a ser un evangelio vivido en el que los alejados, los indiferentes, los pequeños, descubran el amor de Dios y la belleza de la vida cristiana.
Danos el coraje y la humildad para perdonar siembre y para sair al encuentro de los que quisieran alejarse de nosotros, y poner de relieve lo mucho que nos une y no lo poco que nos separa. Danos la vista necesaria para divisar tu rostro en cada persona a la que nos acerquemos y en cada cruz que encontremos. Haz que nuestra parroquia sea realmente una familia, en la que cada uno se esfuerce por comprender, por perdonar; ayudar y compartir; donde la única ley, que nos una y nos haga ser tus verdaderos seguidores, sea el amor recíproco.

No hay comentarios.: