Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



viernes, 6 de agosto de 2010

TRANSFIGURACION DEL SEÑOR, AGOSTO 6, 2010

PALABRA DE DIOS
Lectura de la profecía de Daniel (7,9-10.13-14):
Durante la visión, vi que colocaban unos tronos, y un anciano se sentó; su vestido era blanco como nieve, su cabellera como lana limpísima; su trono, llamas de fuego; sus ruedas, llamaradas. Un río impetuoso de fuego brotaba delante de él. Miles y miles le servían, millones estaban a sus órdenes. Comenzó la sesión y se abrieron los libros. Mientras miraba, en la visión nocturna vi venir en las nubes del cielo como un hijo de hombre, que se acercó al anciano y se presentó ante él. Le dieron poder real y dominio; todos los pueblos, naciones y lenguas lo respetarán. Su dominio es eterno y no pasa, su reino no tendrá fin.

Salmo 96,1-2.5-6.9

El Señor reina altísimo sobre toda la tierra El Señor reina, la tierra goza, se alegran las islas innumerables. Tiniebla y nube lo rodean, justicia y derecho sostienen su trono.
Los montes se derriten como cera ante el dueño de toda la tierra; los cielos pregonan su justicia, y todos los pueblos contemplan su gloria.
Porque tú eres, Señor, altísimo sobre toda la tierra, encumbrado sobre todos los dioses.

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pedro (1,16-19):
Cuando os dimos a conocer el poder y la última venida de nuestro Señor Jesucristo, no nos fundábamos en fábulas fantásticas, sino que habíamos sido testigos oculares de su grandeza. Él recibió de Dios Padre honra y gloria, cuando la Sublime Gloria le trajo aquella voz: «Éste es mi Hijo amado, mi predilecto.» Esta voz, traída del cielo, la oímos nosotros, estando con él en la montaña sagrada. Esto nos confirma la palabra de los profetas, y hacéis muy bien en prestarle atención, como a una lámpara que brilla en un lugar oscuro, hasta que despunte el día, y el lucero nazca en vuestros corazones.Evangelio

Lectura del santo Evangelio según san Lucas (9,28b-36):
En aquel tiempo, Jesús cogió a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a lo alto de la montaña, para orar. Y, mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos. De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que, apareciendo con gloria, hablaban de su muerte, que iba a consumar en Jerusalén. Pedro y sus compañeros se caían de sueño; y, espabilándose, vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. Mientras éstos se alejaban, dijo Pedro a Jesús: «Maestro, qué bien se está aquí. Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.» No sabía lo que decía. Todavía estaba hablando, cuando llegó una nube que los cubrió. Se asustaron al entrar en la nube. Una voz desde la nube decía: «Éste es mi Hijo, el escogido, escuchadle.» Cuando sonó la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por el momento, no contaron a nadie nada de lo que habían visto.
HOMILIA

Daniel 7,9-10.13-14: Su vestido era blanco como nieve Salmo 96: El Señor reina, altísimo sobre la tierra 2 Pedro 1,16-19: Esta voz del cielo la oímos nosotros Mateo 17,1-9: Su rostro resplandeció como el sol

La Palabra de Dios nos presenta un acontecimiento importante en la vida de Jesús, la Transfiguración, que nos presenta la revelación de Jesús como Hijo de Dios, elegido y predilecto. La presencia simbólica de Moisés y Elías marcan un profundo significado, pues el asunto de la elección tiene que ver con dos grandes proyectos el del Exodo, la liberación realizada por Moisés y el inmortal profetismo, representado por Elías. Y Jesús es el heredero de estas dos tradiciones y proyectos inspirtados en ellas. La voz de Dios busca no sólo dar a conocer sino comprometer a quienes conocen por eso este grupo de discíúlos de ahora en adelante tendrá un papel especial en la obra salvífica de Jesús.

Ver la manifestación de Dios, constituye un compromiso necesario con su proyecto, lo que pasa es que podemos estar esperando manifestaciones extraordinarias y casi mágicas que no van a llegar. El evangelio nos está exigiendo la sensibilidad para ser capaces de confrontar la presencia de Dios y escuchar su voz en la cotidianidad.

Fenómenos tan evidentes hoy, como el crecimiento de la pobreza, el crecimiento desmedido del hambre, las guerras que todos los días comienzan y se agudizan en algún lugar del planeta son desafíos evidentes para la fe cristiana. Por otro parte el servicio que prestan muchas organizaciones eclesiásticas y sociales, al servicio de los más pobres y de las víctimas de la injusticia y las guerras son signos evidentes y maravillosos que nos muestran que si es posible avanzar hacia un mundo diferente, más cristiano, más humanos.

El episodio de la transfiguración prepara a los apóstoles para entrar en la comprensión de la pasión y muerte de Cristo, así también en la Iglesia se celebra antes de la celebración de la Exaltación de la Cruz. Aunque aparece ya en el siglo V en el calendario de la liturgia oriental para conmemorar la subida de Jesús al monte Tablor con Pedro, Santiago y Juan, testigos específicos de su gloria. Pera la fiesta es difundida a la Iglesia Universal en el año 1457 con ocasión de la victoria de los cristianos sobre los turcos.

La primera lectura pertenece al profeta Daniel, donde el proefeta ve ek suceso de los grans imperios dominadores. Daniel ve el acontecimiento del punto de vista del Señor de la historia. Es el Juez omnipotente (10) que conoce y valora la obra de los hombres, pero es alguien “que interviene” en el tiempo para rescatarlo, a los dois reinos humanos se contrapone que el Anciano confía al misterioso “Hijo del hombre” que viene sobre las nubes (13ss) El profeta presenta a éste persona como un hombre, aunque su origen es celestial.

Pero no es un mesías davídico, sino un Hijo de Hombre que inaugurará un Reina que como dice Juan 18,36 “no es de este mundo”. El triunfará al final donde participarán “los santos del Altísimo” y construirán una sola cosa con él y en él (Daniel 7,18,22,27. Con esta figura se identificará el Señor, muchas veces y sobre todo ante el tribunal del Sanedrín que le condenará a morir en la cruz.

En la Carta Segunda de Pedro, ellos han contemplado “la lámpara que alumbra en la obscuridad” (19) y nos habla “del lucero de la mañana” que vive en el corazón de quien vela expectante.

Lucas en su evangelio se refiere al acontecimiento de la transfiguración, Cristo se retira a la soledad para orar como sucederá en Getsemaní. La transfiguración representa un anuncio de la pasión pero muestra el resplandor de la gloria divina del Hijo, llamado a ser el Siervo de Yavhé para la salvación de los hombres.

En medio de la oración se transfigura y deja aparecer su identidad sobrenatural, y la gloria que habá en él en la comunicación con las figuras sagradas de la historia sagrada de Israel (30ss), Moisés y Elías que representan un éxodo diferente en las circunstancias, aunque idéntico en su motivación: la fidelidad absoluta a Dios. Ellosd son los interlocutores más autorizados para hablar con Jesús “de su éxodo” (31) La luz que irradia de la transfiguración (29) representa, por tanto para Jesús una claridad interior sobre su camino terreno. Esa luz cubre también a los apóstoles espectadores atónitos del acontecimiento.

Mientras Moisés y Elías se separan de Jesús, y Pedro parece querer detener el tiempo (33) la presencia de lo sobrenatural “cubrió” a los tres discípulos en forma de nube, la luz de la presencia de Dios, y Pedro, Santiago y Juan reciben la luz más fúlgida: la voz divina proclama la identidad de Jesús, Hijo y Siervo de Yavhé (el “elegido”, Isaías 42,1).Es lo que dice el salmo 34,10: “A tu luz vemos la luz.”

ORACION

Purifica, oh Señor, los corazones, porque sólo en los limpios de corazón has prometido la visión de Dios. Concédenos la pobreza interior que nos hade atentos a su Presencia en la vida diaria, capaces de percibir un rayo de tu luz hasta en los lugares donde todo aparece oscuro e incomprensible. Haznos silenciosos y orantes, porque tú eres la Palabra salida del silencio que el Padre nos pide que escuchemos. Ayúdanos a ser tus verdaderos discípulos, dispuestos a perder cada día por ti, por el evangelio; haz crecer tu amor en nosotros para ser contigo siervos de los hermanos y ver en cada hombre la luz de tu rostro.

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