Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



jueves, 5 de agosto de 2010

TIEMPO ORDINARIO AGOSTO 5, 2010

PALABRA DE VIDA
Lectura del profeta Jeremías (31,31-34):
Mirad que llegan días –oráculo del Señor– en que haré con la casa de Israel y la casa de Judá una alianza nueva. No como la alianza que hice con sus padres, cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto: ellos quebrantaron mi alianza, aunque yo era su Señor –oráculo del Señor–. Sino que así será la alianza que haré con ellos, después de aquellos días –oráculo del Señor–: Meteré mi ley en su pecho, la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Y no tendrá que enseñar uno a su prójimo, el otro a su hermano, diciendo: «Reconoce al Señor.» Porque todos me conocerán, desde el pequeño al grande –oráculo del Señor–, cuando perdone sus crímenes y no recuerde sus pecados.
Salmo 50
Oh Dios, crea en mí un corazón puroOh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme;no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso: enseñaré a los malvados tus caminos, los pecadores volverán a ti.
Los sacrificios no te satisfacen: si te ofreciera un holocausto, no lo querrías. Mi sacrificio es un espíritu quebrantado; un corazón quebrantado y humillado, tú no lo desprecias.

Lectura del santo evangelio según san Mateo (16,13-23):
En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?»Ellos contestaron: «Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremias o uno de los profetas.»Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»Simón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»Jesús le respondió: «¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.» Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías.Desde entonces empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenla que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tema que ser ejecutado y resucitar al tercer día. Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: «¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte.»Jesús se volvió y dijo a Pedro: «Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar; tú piensas como los hombres, no como Dios.»
HOMILIA

Jeremías 31, 31-34: Haré una alianza nueva y no recordaré sus pecados Salmo 50: Oh Dios, crea en mí un corazón puro. Mateo 16, 13-23: Tú eres Pedro

Podemos hablar de los problemas o el problema de Dios, y es que es Padre. Y como tal nos puede enseñar y nos puede anunciar el castigo que tiene con nosotros. Es como un padre, que debe enseñar con el ejemplo y siempre usará ese método aunque no lo entendamos, porue si lo hicieron no podría decir que es “padre-nuestro”. Jesús se encuentra en el mismo problema, debe vivir de la opinión que la gente se hace sobre él, y de ahí no puede alejarse. Por eso Jesús hoy en el evangelio debe preguntarle a sus discípulos “?Quien dice la gente que soy yo?” La respuesta va a ser muy diversa, pues depende de la experiencia que la gente a tenido con él. La gente lo asocia Juan bautista, otros que a Elías, otros como Jeremías. En el fondo la gente responde sobre el entendimiento que tienen del profetismo original y popular, que sea bueno con los pobres, y esta concepción de Jesús está arriesgada en el alma del pueblo.

Pero Jesús va ahora a algo más profunda “Y ustedes, quien dicen que soy yo?” y esto pone a los discípulos en un lugar difícil. Ellos han sido testigos del caminar misionero de Jesús por todas sus enseñanzas, que han observado como el pueblo. Pero la respuesta no puede ser l misma. Por eso es tal vez que el que se arriesga a decir algo es Pedro. La respuesta de Pedro constituye una gran respuesta de la gente para Jesús, pues en el grupo vemos en Pedro con un sentido de mayor madurez que en la gente y por eso Jesús decide confiarle más detalles de su plan, y las consecuencias de todo eso. Pero también Pedro está en el peligro de actuar inmaduramente, no como Dios espera de ellos, sino como los hombres esperan.

Es importante para los discípulos y para todos nosotros, el reconocer que Dios ha decidido amarnos, ha decidido confiarnos su proyecto, pues ha puesto en nuestra mente y en nuestros corazones la semilla de la divinidad porque solemos alejarnos del plana de Dios y traicionar su confianza. Es decir, nos cuesta pensar como Dios, respetar amorosamente la dignidad de todos, y terminamos imponiendo nuestros limitados propósitos cuando queremos ordenar el mundo, donde prevalece nuestro juicio y no el de Dios.

No sólo nosotros, todos aquellos que llamamos “el pueblo de Dios” como nos lo hace ver el profecta Jeremías. El pueblo vuelve del destierro y lo que tenía que haber sido una vida nueva, libre y armoniosa en lo que llamamos “la alianza nueva” (31). Este es el pensamiento culminante de jeremías, y tal de toda la predicación profética, que marca un punto de cambio en el curso de la historia. Y esto es lo que marca la actitud de Dios con Israel, que lo ha llevado como dice el Deuteronomio 32,11, y lo repite Oseas 11,4, el Señor lo ha llevado sobre sus alas y lo ha hecho un pueblo de su propiedad (Deuteronomio 32,9), pero la infideldiad del pueblo ha sido constante a lo largo de la vida del pueblo (32) faltando al compromiso adquirido (Exodo 24,3, Josué 24,24). En el fondo Israel se ha mostrado incapaz de cumplir los mandamientos y del compromiso asumido (Exodo 24,3, Josué 24,24).

De ahí la necesidad de la intención del Padre Dios que ya intervendrá para enseñarles que la Padre de Dios no estará grabada en piedra sino intervendrá el corazón del hombre “escrita en su corazón (33). La observancia de la Ley no se hará en formas rituales sino a través de loa interiorización de valores como la obediencia y el amor y la actuación. Y será para todo el mundo, sin distinción: y eso crea en nosotros la condición necesaria para perdonar el pecado. Es una renovación radical de la persona pues cada uno se encuentra en la condición de de conocer (que ahora significa “actuar” y ponerloa en la práctica (34ª), un diálogo entre Dios y el hombre (33c) don de la infinita misericordia divina.

Por eso Jesús comprueba la comprensión que tienen los discípulos de su identidad (15). Todo se basa ahora en creer en él (13ss) a excepción de los habitantes de Nazaret (13,53-58) los discípulos por boca de Pedro, reconocen su naturaleza divina (16).

Aquí aparece la importancia de la persona de Pedro. No sólo Afirma la fe en el Hijo del Dios, le opone en seguida, el rechazo al Siervo de Yavhé respecto a la comunidad de los discípulos (21ss). Recibe una autoridad respecto a la comunidad de los discípulos (18ss) Recibe el símbolo de las llaves (de atar y desatar) y poco después se le llama “Satanás” porque representa un obstáculo para Jes´’us que cumple la voluntad del Padre (23).

Al mismo tiempo Jesús demuestra la fragilidad humana, que en el fondo es el misterio de la Iglesia, la gracia divina en la fragilidad humana, cuyo “jefe es es tal no por sus méritos personales, sino porque Dios le confía el servicio que lo constituye un punto de referencia frente a la comunidad, en la lucha que desarrollan el mal y la muerte contra el amor y la vida (18), sus decisiones las hará suyas el Señor (19) Pero mesianismo entregado por Jesús ha sido aceptado libremente. La salvación y la acción y la gloria pasan inequívocamente por la cruz (21).

ORACION

Tú eres aquel que me ha acercado y se ha interesado por mí.
Tú eres aquel que me quiere junto a sí
Y me ofrece su amistad.
Tú eres quel que me sabe distinguir entre lo que tiene valor eterno,
Y lo que es fruto de la debilidad.
Tú eres aquel que ni se esconde ni se camufla,
Que se declara abiertamente y no se echa atrás.
Tú eres aquel que ama para siempre
Y que para no renegar del amor,
Acepta sufrir y morir. “Oh Dios, tú eres mi Dios”:
Y yo permanezco en tu amor.

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