Salmo tomado de Isaías 12,2-3.4bcd.5-6
HOMILIA
Ezequiel 12, 1-12: Emigra a la luz del día, a la vista de todos Salmo 77: No olviden las acciones de Dios. Mateo 18, 21-29: Perdonar hasta setenta veces siete
La ausencia del perdón se concierte en crueldad, y ese es el caso de la parábola, quien ha sido perdonado, estará en mejores condiciones para perdonar, sin embargo las ambiciones humanas tienden hacia la injusticia, y no siempre la lección se aprende. No asimilar los aprendizajes vitales del perdón significa renuncia a la conversión
El evangelio nos invita a vivir el perdón de una manera consciente, permitiéndole a Dios que haga la obra en una cadena interminable de perdón. Conversión y repara-ción, romper ese ciclo es otra forma de obstaculizar el actuar salvífico de Dios.
Hemos olvidado de ver nuestra dignidad que fue regalo de dios y que nos preparó para la comunidad. Por eso el profeta nos recuerda lo que piensa Dios de nosotros “pero yo me acordaré de la alianza que hice contigo en los días de tu juventud y estableceré contigo una alianza eterna…” (60-62) Así piensa el Señor de Jerusalén, de su pueblo de la instauración del Reino de Dios en el mundo.
En su origen, Jerusalén fue una niña abandonada por sus padres y privada de todo: estaba excluida de la confederación cananea (Melquisedec, rey e Salém, no tiene ni padre ni madre (Hebreos 7,3) y, bastante de a era judía, el rey Ponti-Hefer escribía al faraón para lamentarse de su aislamiento); pasa sin daño a través de la historia de Canaán (3-5). Cuando los judíos ocupan la región, no se preocupan de Jerusalén: la dejan vivir por su cuenta. Sólo con David entró el Señor en su relación con la ciudad, la convirtió en su esposa (8-13) y la hizo beneficiaria de la gloria inaudita del reinado de Salomón: “era perfecta a hermosura que yo e habá dado. Oráculo del Señor.” (14)
Pero prendada de sí misma, Jerusalén rompe el pacto de amor con Dios y se convierte en una prostituta, ofreciendo sus favores “a todo el que pasaba” a todos los dioses de la región (15). Su infidelidad fue particularmente grave. Las otras ciudades del Oriente condenadas por el Señor no habían conocido de su amor con la misma intensidad, no habían sido tan adúlteras, por eso son claramente menos culpables que Jerusalén. En consecuencia, cabe esperar que el Señor juzgue a Jerusalén y la condene como se hace con una joven adúltera, con un castigo mucho más duro que el padecido por Gomorra, por Samaria y las otras ciudades paganas (35-52), no mencionada hoy en la liturgia. Con todo el misterioso amor del Señor, gratuito y fiel, no disminuirá; Dios sigue amando a la esposa infiel y le prepara un futuro de conversión y de retorno a él. Los últimos versículos le anuncian el establecimiento de una alianza eterna con ella.
En el evangelio seguimos con el proyecto que Dios tiene respecto al hombre y a la mujer, el proyecto del matrimonio.. Pero tenemos que encontrarnos con la ley judía. Jesús no está de acuerdo con la sociedad permisiva de su tiempo y haba del designio origina de dios. Dios creó al hombre y a la mujer para e matrimonio indisoluble.
Por eso cuestión planteada por los fariseos a Jesús es una trampa. Pero Jesús evita la pregunta, se declara en contra del divorcio apoyándose en dos textos de la Escritura: “Génesis 1, 27 y, 2,24. Dios quiere que el marido y mujer estén unidos como “un solo”. Lo que Dios ha unido no lo puede separar el hombre, aunque se trata del mismo Moisés (6b) El matrimonio, en efecto, no es sólo un contrato entre dos personas humanas: en él está implicada también la voluntad de Dios, inscrita en la complementariedad de los sexos. La voluntad de los esposos no basta para explicar el matrimonio: la voluntad de Dios forma parte inherente de mismo. El divorcio ignora el designio de una de las partes del matrimonio, el mismo Dios.
Lo que dice Jesús no lo comprenderán todos. Jesús no dice “no todos pueden poner en práctica estas palabras”, sino “no todos pueden comprender esto” (11) “quien pueda comprender que lo haga” (12); precisa que sóo pueden comprender “aquelos a quienes Dios se los concede” (11). Se trata de una inspiración interior concedida a los apóstoles y aquellos que creen”.(Mateo 11,25 y 16,17). Lo repite Ezequiel “Estableceré contigo, esposa mía, una alianza eterna”. (Ezequiel 16,60).
ORACION
Resultó entonces, Señor, comprender lo que significaba casarse o vivir célibe; lo que fue para aquellos que estaban familiarizados con la sagrada Escritura y para tus mismos discípulos; lo es para nosotros, que vivimos entre mil propuestas, bombardeados por tantos proyectos, apremiados por tantos expertos que pretenden tener la última palabra. Ahora, por fin, nos queda cara una cosa: todo está bajo el signo de tu gracia, tenemos necesidad de tu Espíritu.
Envíalo sobre tantas perezas y sobre tantas debilidades; sobre nuestros titubeos y sobre nuestros cambios de opinión. Envíalo como Espíritu de fortaleza que nos invita a partir, a arriesgar, a fiarnos los unos de los otros, a creer firmemente que tú eres el úni co que puede llevar a puerto un proyecto que es tuyo antes de ser nuestro.

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