Me gusta dialogar, con mis amigos y con cualquiera, rasgo que heredé de mi madre, quien se hacia encontradiza con todo el que pasara por su camino para dialogar. Ella era de esas personas que gozaba de la conversación.
A todos los llamo “vecino”, porque eso somos en este mundo mientras caminamos por la vida al encuentro de la Vida, donde el diálogo y la convivencia serán eternos. “Conocer las Escrituras es conocer a Jesucristo”, decía San Jerónimo. Y el Concilio Vaticano II nos urge a leer asiduamente las Escrituras. La iglesia lo hace cada día, lee, medita, ora, predica y celebra las Escrituras vivas en la persona de Jesús y en la vida de sus miembros. Esto es lo que les ofrezco, las lecturas que la Iglesia usa cada día y una reflexión y cómo orar con ellas “para adquirir, como dice Pablo, el conocimiento de Jesucristo.” Los invito a caminar, como Jesús con los discípulos de Emaús, para que al final del camino “lo conozcamos al partir el pan".



martes, 13 de octubre de 2009

15 de agosto, 2009

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS

15 DE OCTUBRE DEL 2009

ROMANOS 3,21-30
21 Ahora se nos ha revelado cómo Dios nos “hace justos” sin hablar de la Ley, pero ya lo atestiguaban la Ley y los profetas. 22 Mediante la fe según Jesucristo Dios reordena y hace justos a todos los que llegan a la fe.
22 No hay distinción de personas,
23 pues todos pecaron y están faltos de la gloria de Dios. 24 Pero todos son “hechos justos” gratuitamente y por pura bondad, mediante la redención realizada en Cristo Jesús.
25 Dios lo puso como la víctima cuya sangre nos consigue el perdón, y esto es obra de fe. Así demuestra Dios cómo nos “hace justos”, perdonando los pecados del pasado
26 que había soportado en aquel tiempo; y demuestra también cómo nos reforma en el tiempo presente: él, que es justo, nos “hace justos” por la fe cristiana.
27 Y ahora, ¿dónde están nuestros títulos? Fueron echados fuera.
27 ¿Quién los echó? ¿La Ley que pedía obras? No, otra ley, que es la fe. 28 Nosotros decimos esto: la persona es “hecha justa” por la fe, y no por el cumplimiento de la Ley.
29 De otra manera Dios sería sólo Dios de los judíos. ¿No lo es también de las demás naciones? 30 ¡Claro que también es Dios de esas naciones! Pues solamente él es Dios, quien salva a causa de su fe al pueblo circuncidado, y a los otros pueblos cuando llegan a la fe.

SALOMO 130,1-6

1 Desde el abismo clamo a ti, Señor,
2 ¡Señor, escucha mi voz!
2 que tus oídos pongan atención
2 al clamor de mis súplicas!
3 Señor, si no te olvidas de las faltas,
3 Adonai, ¿quién podrá subsistir?
4 Pero de ti procede el perdón,
4 y así se te venera.
5 Espero, Señor, mi alma espera,
5 confío en tu palabra;
6 mi alma cuenta con el Señor,
6 más que con la aurora el centinela.

LUCAS 11,47-54


¡Pobres de ustedes, que construyen monumentos a los profetas! ¿Quién los mató sino los padres de ustedes? 48 Así, pues, ustedes reconocen lo que hicieron sus padres, pero siguen en lo mismo: ellos se deshicieron de los profetas, y ustedes ahora pueden construir.
49 La Sabiduría de Dios dice también: Yo les voy a enviar profetas y apóstoles, pero esta gente matarán a unos y perseguirán a otros. 50 Por eso, a esta generación se le pedirá cuentas de la sangre de todos los profetas derramada desde la creación del mundo:
51 desde la sangre de Abel, hasta la de Zacarías, que fue asesinado entre el altar y el Santuario. Sí, yo se lo aseguro: la generación presente es la que tendrá que responder.
52 ¡Pobres de ustedes, maestros de la Ley, que se adueñaron de la llave del saber! Ustedes mismos no entraron, y cerraron el paso a los que estaban entrando.
53 Cuando salió de allí, los maestros de la Ley y los fariseos comenzaron a hostigarlo muy duramente. 54 Le pedían su parecer sobre un montón de cosas y le ponían trampas para sorprenderlo en alguna de sus respuestas.

HOMILIA

ROMANOS 3,21-30

Ahora se nos ha revelado cómo Dios nos “hace justos” sin hablar de la Ley, pero ya lo atestiguaban la Ley y los profetas. 22 Mediante la fe según Jesucristo Dios reordena y hace justos a todos los que llegan a la fe.
22 No hay distinción de personas,
23 pues todos pecaron y están faltos de la gloria de Dios.
24 Pero todos son “hechos justos” gratuitamente y por pura bondad, mediante la redención realizada en Cristo Jesús.
25 Dios lo puso como la víctima cuya sangre nos consigue el perdón, y esto es obra de fe. Así demuestra Dios cómo nos “hace justos”, perdonando los pecados del pasado
26 que había soportado en aquel tiempo; y demuestra también cómo nos reforma en el tiempo presente: él, que es justo, nos “hace justos” por la fe cristiana.
27 Y ahora, ¿dónde están nuestros títulos? Fueron echados fuera.
27 ¿Quién los echó? ¿La Ley que pedía obras? No, otra ley, que es la fe. 28 Nosotros decimos esto: la persona es “hecha justa” por la fe, y no por el cumplimiento de la Ley.
29 De otra manera Dios sería sólo Dios de los judíos. ¿No lo es también de las demás naciones? 30 ¡Claro que también es Dios de esas naciones! Pues solamente él es Dios, quien salva a causa de su fe al pueblo circuncidado, y a los otros pueblos cuando llegan a la fe.

SALMO 130,1-6

1 Desde el abismo clamo a ti, Señor,
2 ¡Señor, escucha mi voz!
que tus oídos pongan atención
al clamor de mis súplicas!
3 Señor, si no te olvidas de las faltas,
Adonai, ¿quién podrá subsistir?
4 Pero de ti procede el perdón,
y así se te venera.
5 Espero, Señor, mi alma espera,
confío en tu palabra;
6 mi alma cuenta con el Señor,
más que con la aurora el centinela.

LUCAS 11,47-54

47 ¡Pobres de ustedes, que construyen monumentos a los profetas! ¿Quién los mató sino los padres de ustedes? 48 Así, pues, ustedes reconocen lo que hicieron sus padres, pero siguen en lo mismo: ellos se deshicieron de los profetas, y ustedes ahora pueden construir.
49 La Sabiduría de Dios dice también: Yo les voy a enviar profetas y apóstoles, pero esta gente matarán a unos y perseguirán a otros. 50 Por eso, a esta generación se le pedirá cuentas de la sangre de todos los profetas derramada desde la creación del mundo:
51 desde la sangre de Abel, hasta la de Zacarías, que fue asesinado entre el altar y el Santuario. Sí, yo se lo aseguro: la generación presente es la que tendrá que responder.
52 ¡Pobres de ustedes, maestros de la Ley, que se adueñaron de la llave del saber! Ustedes mismos no entraron, y cerraron el paso a los que estaban entrando.
53 Cuando salió de allí, los maestros de la Ley y los fariseos comenzaron a hostigarlo muy duramente. 54 Le pedían su parecer sobre un montón de cosas y le ponían trampas para sorprenderlo en alguna de sus respuestas.

HOMILIA

Dios habla al pueblo elegido la ley mosaica como don capaz de revelar el rostro y el corazón de Dios mismo, pero, de hecho, históricamente esa ley reveló a que todos los hombres son pecadores: una revelación dramáica, con las que todos tienen que hacer su7s cuentas. La realidad del pecado, sin embargo, no puede detener el proyecto salvífico de Dios. Al contrario: Dios que es fiel se siente provocado también por el pecado a reafirmarse a sí mismo y a su proyecto de salvación a favor de todos. . En la plenitud de los tiempos entregó a sus Hijo, Jesús, como mediador de la nueva alianza.como puente entre Dios y ek hombre, como redentor de todos.

Jesús se encuentra en el centro de la historia de la salvación, entre el anhelo religioso de todos los pueblos, en el centro de cada persona: esta es la verdad que Pablo tiene presente y que intenta ilustrar con algún os rasgos personales que quedarán asegurados para siempre en la reflexión teológica Pero es la fe y sólo la fe la que pone a Jesús en el centro. De ahí que, según la enseñanza de Pablo fiel y genial intérprete ´del mensaje evangélico, la fe en Jesús, que es la nueva ley, nos injerte directamente en la justicia de Dios, obteniénndonos así el don de la salvación. Es verdad, como lo dice Pablo hoy, “todos pecaron y todos están privados de la gloria de Dios”, ( 23), pero lo es igualmente y aún más que “ahora Dios los salva gratuitamente por su bondad, en virtud de la redención de Cristo Jesús. A quien Dios ha hecho, mediante la fe en su muerte, instrumento de perdón. (24-25)

En el evangelio prosigue Jesús sus lamentos contra los maestros de la ley. La clave de la lectura sigue la misma de ayer: con ella podemos comprender las motivaciones profundas que mueven a Jesús a expresarse en estos términos. El objetivo de su frase “hay de vosotros” conduce a Jesús a con sideraciones extremadamente graves: por un lado poe de manifiesto loo fácil que es honrar a los profetas de Dios sólo de palabra y no prestar después atención a su mensaje. El negarse a escuchar a los profetas de ayer y los apóstoles de hoy (es Lucas quien señala explícitamente a los “apóstoles” (49) e incluso al nuevo profeta, Jesús de Nazaret: en esto consiste el pecado que Jesús quiere censurar y del cual quiere liberarnos al mismo tiempo. A fin seguro, no es fácil escuchar la Palabra de Dios, esto es, escuchar y acoger a Dios, que, por medio de sus ministros, nos habla, nos invita, nos sacude y nos orienta hacia nuevas metas. No es fácil pero es obligatorio, más aún, necesario.

El drama de los maestros de la Ley, según Jesús, se hace aún más grande porque, poseyendo “la llave de la ciencia” (52), no sólo no entran ellos sino que se impiden el acceso incluso a los que auisieran entrar. De este modo pone Jesús el manifiesta el hecho de que de que quin no se abre a la escucha de la Palabra de Dios acaba arrastrando a la mimsa actitud de sordera y de cierre también a los otros. Aparece así el drama de la solidaridad en el bien. Para Jesús, la verdadera ciencia consiste en la comprensión de los signos de los tiempos (ver Lucas 12,54-59), tiempos escatológicos, es decir, tiempos visitados por Dios en la persona y en la misión de Jesús y, por consiguiente, tiempos últimos y decisivos en orden a ola salvación.

Por eso Pablo nos invita a repetir con frecuencia y vivir hoy a vivir la Palabra, Ahora se ha manifestado la fuerza salvadora de Dios por medio de la fe en Jesucristo. (Romanos 3, 21) Si lees con atención te darás cuenta que hay dos categorías de personas, por lado los pecadores endurecidos. Este, el que no quiere hablar en absoluto deberá enfrentarse al final con la cólera de Dios, aunque consiga eludirle con habilidad en la vida cotidiana. Ahora bien, es lícito pensar, que exiten poquísimos pecfadores endurecidos.

En cambio, los justos endurecidos, sin lugar a duda, mucho más numerosos: se trata de personas que no conocen la misericordia de Dios y intentar actuar cada vez mejor con el simple motivo de que tienen miedo a la cólera de Dios. Se sentirán más o menos liberados de este miedo en la medida en que sean capaces de realizar su idealizar su ideal en la vida cotidiana. A largo sin embargo viven con un más magro consuelo, plazo y esto llega a ser soportable. El pecador que se olvida y el pecador que se arrepiente por1ue están llamados a ser pecdores en proceso de conversión. Dios viene a tomarnos de infinitos modos para hacernos dóceles a ese estado de conversión y para hacernos dócilesd y prepararnos para que seamos tocados por Dios.

ORACION

Oh Señor, tus profetas hablan, pero poco les escuchan. Su area consiste en mantener despierta a la humanidad. Abre, Señor, nuestro corazón a los signos de los tiempos.

La palabra de tus profetas dicen que el pasado y el presente tienen significado sólo si se profetan hacia el futuro. Abre, Señor, nuestro corazón a los signos de los tiempos.

La palabra de tus profetas dicen que el pasado y el presente tienen significado sólo si se p0roftan al presente de Dios. Libéranos, Señor, de un tradicionalismo cómodo. Su misión es provocar al pueblo de Dios, a todos nosotros, a vivir la palabra con valor y en plenitud. Concédenos, Señor, la fuerza de cumplir y voluntad de proclamar tu voluntad. Su vida es dura, está sometida a prueba, excenta de seguridad y premios. Nadie la acoge, más aún, todos huyen de ella, cuando la ofreces. Doblega, Señor,; nuestra resistencia, para que tu voz resuene en toda la tierra. Oh Señor, haz que, como cristianos y apóstoles, seamos profetas dignos de ti, cueste lo que cueste.


carlos2436@earthlink.net






























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