1 Hablemos, pues, de Abrahán, nuestro padre según la carne. ¿Qué fue lo novedoso en él?
2 Abrahán fue justo ante Dios, y si lo hubiera conseguido por sus obras, podría ostentar sus méritos, pero no los tiene ante Dios.
3 En efecto, ¿qué dice la Escritura? Abrahán creyó a Dios, quien se lo tomó en cuenta para hacerlo justo.
4 Cuando alguien ha realizado una obra o trabajo, no se le entrega el salario como un favor, sino como una deuda. 5 Por el contrario, al que no puede presentar obras, pero cree en Aquel que hace justos a los pecadores, se le toma en cuenta su fe para hacerlo justo.
6 Así David felicita al que Dios cuenta entre los justos sin que sea el fruto de sus obras:
7 Felices aquellos cuyos pecados han sido perdonados, y cuyas ofensas han sido olvidadas. 8 Feliz el hombre a quien Dios no le toma en cuenta su pecado.
SALMO 32,1-2,5,11
y cuya culpa le ha sido borrada.
2 Dichoso el hombre aquel
a quien Dios no le nota culpa alguna
3 Hasta que no lo confesaba,
se consumían mis huesos,
gimiendo todo el día.
4 Tu mano día y noche pesaba sobre mí,
mi corazón se transformó en rastrojo
en pleno calor del verano.
5 Te confesé mi pecado,
no te escondí mi culpa.
5 Yo dije:» Ante el Señor confesaré mi falta».
Y tú, tu perdonaste mi pecado,
condonaste mi deuda.
11 Buenos, estén contentos en el Señor,
y ríanse de gusto;
todos los de recto corazón, canten alegres.
LUCAS 12,1-7
4 Yo les digo a ustedes, amigos míos: No teman a los que matan el cuerpo y después ya no pueden hacer nada más.
Yo les voy a mostrar a quién deben temer: Teman a Aquel que, después de quitarle a uno la vida, tiene poder para echarlo al infierno. Créanme que es a ése a quien deben temer. 6 ¿No se venden cinco pajaritos por dos monedas? Pues bien, delante de Dios ninguno de ellos ha sido olvidado. 7 Incluso los cabellos de ustedes están contados. No teman, pues ustedes valen más que un sinnúmero de pajarillos.
HOMILIA
Rom 4,1-8: "Abrahán creyó a Dios”Sal 31: Tú eres mi refugio, me rodeas de cantos de liberación.Lc 12,1-7: “Hasta los pelos de su cabeza están todos contados”
La primera advertencia de Jesús contra las farsas de los hombres piadosos no se limita únicamente a descalificarlos, sino que propone otro modo de actuar que más tarde identificaría a la Iglesia primitiva: se trata de la enseñanza cristiana que, aunque nace en el anonimato de la vida doméstica, con el tiempo se convierte en fuente de inspiración para la multitud de los pobres e impregna toda una cultura. La evangelización adquiere así el carácter de un mensaje de esperanza que, tras ser desconocido, se manifiesta al mundo de manera absolutamente sorprendente. La segunda advertencia cambia de tono y comienza con la expresión ‘mis amigos’, que denota gran intimidad y afecto. Teresa de A vila insistía mucho en que, como cristianos, nuestra relación con Dios no puede ser otra que la de una amistad profunda y sincera: “No es otra cosa que tratar de amistad, estando muchas veces a solas con quien sabemos nos ama”. Y en ese amor no hay más temor que el de aquello que nos aleja de Dios, que es la maldad y el pecado nacidos de la injusticia. La tercera advertencia tiene que ver con la estima del valor de la comunidad cristiana y nuestra propia autoestima. Estamos con frecuencia tentados a despreciar a los que comparten con nosotros la vida cristiana, porque vemos en ellos los mismos pecados que detestamos en nosotros mismos. Sin embargo, Dios nos ama a todos tal como somos, y nos llama a vivir el amor auténtico.
Las palabras de Pablo en la Carta a los Romanos como el evangelio de Lucas pone el acento en nuestra importancia. No se debe a los méritos o buenas acciones, si no se ser un mensaje de esperanza. Por eso comienza el texto de Pablo con algo que nos sorprende, y de esta necesitamos admirarnos y darnos cuenta que está dirigido a nosotros. Dice pablo algo sorprendente,“Dichoso el hombre al que ek Señor, no le tema en cuenta el pecado.” Es algo sorp renden mente admirable y que es algo esperamos que se dije en nosotros. Nos sorprende que se fije en nosotros, porque lo que El mira es que mira nuestro pecado. Y esto justifica es que lo que justifica Pablo es que Dios nos salva por la fe antes que las obras. Y esto es un tema importantísimo, porque va bien adentro de la historia de la religión, nada menos que en la figura de Abrahán, a quien Pablo caracteriza como nuestr4o padre en la fe.
En el evangelio Jesús sus palabras son dirigidas a los discípulos, llamándoles amigos, por eso les advierte del peligro de dejarse contaminar con el ejemplos de aquellos llamados por Jesús “ay de vosotros, es decir a los fariseos y los maestros de la Ley y lo dice bien claro, Guardaos de la levadura de los los fariseos que es la hipocresía. Esa advertencia es iluminadora. Según sabían los discípulos, la levadura puede contaminar a la masa buena. Mientras que Mateo 16,12 dice que la levadura es es la doctrina de los fariseos y saduceos, Lucas por su parte insiste en centrar la divergencia entre sus obras y su vida. En esto consiste la hipocresía de los fariseos: una actitud que desentona no sólo en su vida, sino también en la de los discípulos de Jesús.
Con este rasgo psicológico, bastante delicado, Jesús reemprende el discurso dirigido a sus discípulos llamándolos amigos un rasgo que recuerda el lenguaje del apóstol Juan (Juan 13,13ss) Los verdaderos amigos de Jesús son sus discípulos, en cuanto comparten su misión, sus sufrimientos, su destino y muerte y resurrección. La invitación a no tener miedo es un rasgo muy alentador; para los que deberán sostener una lucha abierta contra los enemigos que pueden procurarles la muerte. A lo sumo, deben tener miedo a Dios y al mismo tiempo que es el único que después de la muerte tiene poder para arrojarlos a la maldición eterna. El pasaje evangélico termina, por tanto, y con una lñarga y vigorosa invitación al santo temor de Dios. (4-7.)
Creyó Abrahán a Dios… dice Pablo para hacernos comprender bien cual es loa verdadera actitud que se pide al creyente, nos muestra en Abrahán, un ejemplo inequívoco de lo que pretende. Abrahán un ejemplo inequívoco de lo que pretende. La fe que nos salva no es una actitud pasiva; más aún, necesitamos estar bien vivos para creer como Abrahán, aún contra toda evidencia. También Jesús invita a sus oyentes a mantener una inquebrantable actitud de confianza y de abandono incondicionado a Dios padre. El cuida de nosotros con uan termina a la que no se le escapa ni siquiera el detalle más pequeño: “hasta los cabellos de nuestra cabellera están contados. Nada ni nadie nos puede dañar a quienes creemos. Si la imagen del hombre pecador es el hijo pródigo que se marcha a una región lejana, la del creyente es Jesús, el Hijo amado, que en los tormentos de la pasión se abraza confiadamente al Padre y se abandona en sus amnos. Así es como elo amor pude cantar su estupenda victoria que le hacde más inerte que la muerte.
Por eso se nos invita a repetir con frecuencia y a vivir hoy la Palabra: Dichoso el hombre a quien el Señor no toma en cuenta su pecado. (Romanos 4,8)
ORACION
Me veo en la transparencia de un cielo infinito, en la belleza arcana de los mil colores, en la magia instintiva de una hormiga: ¡visión que encanta! Me oyes en las notas diferentes de grillos, las campanas y las fuente3s, en el estruendo de una ola gigante, en el silencio de tu corazón: “concierto de voces que se hace alabanza.” Me saborees en el perdón dado y recibido, en el desierto sin caminos, en los ojos límpidos de un niño abiertos a la vida: Sabor de dulzura. Me hueles en la vida de los mártires, en las lágrimas de un corazón quebrantado, en el sufrimiento de un pobre: incienso de redención. Me tocas en cada acontecimiento que me revela como padre y como creador, en cada momento en que me revela como amigo y esposo en el dolor y en la paz: presencia de fidelidad. Me imaginas como padre bueno, que te abraza, como madre tierna que te alimenta, como amigo fiel que te espera: fuerza que consuela, guía y sostien. Me recuerdas en los sueños de tu infancia, en las desilusiones de la juventud, en las pruebas de la madurez, en las amarguras de la vejez: ancla de esperanza.

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